I. COLOMBIA: UNA SOCIEDAD EN TRANSICIÓN EN PLENO SIGLO XX


Muchos de los funcionarios del Servicio Nacional de Aprendizaje han podido escuchar o leer -tal vez en improvisadas palabras o en deshilvanados escritos- que quien hoy escribe este ensayo, siempre, ha sostenido que Colombia -y con ella la educación y la formación profesional- no es que esté en crisis, sino que está experimentando como sociedad, una etapa de transición dentro de su proceso histórico.

Por lo demás, "crisis" es un concepto que sin consultar el diccionario -lo cual no hacemos sino por excepción-tiene, por excelencia una connotación negativa. En cambio el concepto "transición", sisemos luchadores, nos convoca a la lucha. Transición, quiere decir "paso de un estado a otro".

Pero ahondemos un poco más el concepto. ¿Cuándo se afirma que una sociedad está en crisis? Crisis política. Crisis económica. Crisis social. Crisis moral. Crisis cultural.

Por lo general, cuando los valores y principios en los cuales hemos sido educados, no coinciden con las estructuras económicas. sociales o políticas, tal y cual son concebidas por esos valores y principios.

Hay crisis, pues, cuando hay desfase entre unos y otras. "Momento decisivo y peligroso en la evolución de las cosas". afirma el diccionario, al dar una de las acepciones de la palabra "crisis".

¿Por qué nosotros preferimos hablar de que Colombia es una sociedad que se halla en transición en pleno Siglo XX? Simple y llanamente porque sin perder unos valores o principios -democracia, libertad, igualdad, cultura- debemos abocarnos a dar el paso de un estado a otro.

De la democracia formal a la democracia real; de la libertad consagrada a la libertad conquistada; de la igualdad teórica a la igualdad actuante; de la cultura elitista a la cultura popular.
Para ello necesitamos un nuevo hombre -el hombre colombiano contemporáneo- el cual no forjaremos sino a través de un sistema educativo, también contemporáneo. Es por ello que nosotros hablamos de una "Revolución Educativa en Colombia". Es el reto de pasar de un sistema educativo arcaico que educa para preservar el pasado, a un sistema educativo moderno que nos sirva para proyectar y conquistar el futuro.

No obstante, antes de seguir adelante, es conveniente y adecuado que nos ubiquemos históricamente. Los colombianos después de mucho tiempo de llamarnos orgullosamente "La Atenas Suramericana", nos hemos enterado que somos una sociedad atrasada. Atrasados en lo social. Atrasados en lo político. Atrasados en lo económico Atrasados en lo cultural. Atrasados, inclusive, en cuanto a la conveniencia nacional o colectiva, amén de nuestras actitudes individuales agresivas.

Sin embargo, la época histórica en que nuestra sociedad toma plena conciencia de su atraso y en la cual le corresponde acelerar su bienestar, es radicalmente diferente de aquella en que lo hicieron los hoy países industrializados, tanto capitalistas como socialistas. Al decir de un famoso pensador y economista latinoamericano, "el problema de la acumulación de capital y el de la redistribución del ingreso se plantean (en los países subdesarrollados) en términos muy diferentes a los de la evolución capitalista de los países más avanzados. La acumulación de capital se operó allí primeramente y después vino la redistribución gradual del ingreso. En cambio ambas exigencias se plantean ahora -y tienen que plantearse- en forma simultánea, bajo la creciente gravitación política y sindical de las masas".

De ahí que hoy día se nos presente un gran desafío: realizar con comitantemente, desarrollo económico y desarrollo social. La revolución de las comunicaciones y el progreso de la ciencia y de la tecnología en general, ha creado la reacción de los pueblos y las expectativas de dichos pueblos, en lo económico, en lo social, en lo político y en lo cultural y educativo son cada día más crecientes. (3)

Estos son los elementos básicos que caracterizan a una sociedad en transición. En el fondo lo que sucede es que se rompen las estructuras económicas y sociales sobre las cuales se sustentaba la sociedad a través de unos valores y principios y. al mismo tiempo, pero sin que haya racionalidad ni previsión, se van creando nuevas estructuras.

Pero precisamente, aquí es donde aparecen las actitudes de los hombres ante el mundo. Los unos hablan de una sociedad en crisis, los otros se inclinan por la sociedad en transición. Unos hombres se inclinan porque hay que. a toda costa, recuperar los viejos valores y principios para evitar la decadencia y superar la crisis y. en medio de ese rescate, asumen posiciones de conservadurismo y reaccionarias. Otros, creen -como creemos nosotros- que lo que hay que emprender es la reforma consciente de esas estructuras pero al mismo tiempo se deben crear o encarnar los nuevos valores y principios que habrán de regir la nueva sociedad. Esta es, nada más ni nada menos, que una actitud progresista, una mentalidad que favorece, canaliza y orienta el cambio.

Ahora bien, ¿por qué se han roto las viejas estructuras-económicas, sociales, políticas, familiares, culturales y educativas- que tipificaban la sociedad colombiana anterior, la del Siglo XIX  y gran parte del Siglo XX? Sencillamente porque a raíz del avance de la ciencia y de la técnica y muy especialmente por el impacto que ha producido en la sociedad la revolución de las comunicaciones -radio, prensa, cine, televisión, revistas, entre otros- se ha presentado un fenómeno contemporáneo, cual es el de la movilización social en función de expectativas crecientes. Por lo demás, Karl Deusth con quien compartimos totalmente esta concepción, enfoca la movilidad social como el proceso mediante el cual las grandes agrupaciones de viejos vínculos sociales, económicos y psicológicos se desgastan y rompen y las personas quedan libres para absorber nuevas pautas de socialización y de conducta. (4)

Se preguntarán algunas personas sobre la relación existente entre sociedad en transición, movilización de masas y estructuras educativas. Pues sólo a simple vista emerge dicha relación. Como elemento de introducción al tema que hemos abocado en este ensayo, afirmemos que, como consecuencia de la movilización social que se ha presentado en nuestro país, surge el primer grito que ha de convertirse en el principal principio de la sociedad democrática del futuro -y en el norte de nuestras actividades- si queremos hacer la Revolución Educativa en Colombia, en función del trabajo productivo, de la formación integral del hombre colombiano y de la participación comunitaria como elemento básico del desarrollo y de la educación nueva:

La educación ha dejado de ser un privilegio limitado a un grupo minoritario para dar paso a la educación de masas. (5)

NO podría existir la menor duda de que el sistema educativo colombiano, lo mismo que la sociedad en su conjunto, está en transición como resultado de la movilidad social.

Pero antes de entrar a estudiar las políticas, los valores, los principios, las estrategias y los programas que deberían regir y que tendrán que adoptarse para pasar de una educación elitista a una educación de masas -a la democratización de la enseñanza- deberíamos hacer un diagnóstico, tanto cualitativo como cuantitativo, de la situación educativa que hasta ahora hemos vivido en Colombia, situación que. por lo demás, caracteriza a la mayor parte de los países del Tercer Mundo y a un buen número de países que, en lo económico, se consideran avanzados.

(1)        Ver Alberto Gaicano. EL PROCESO POLÍTICO COLOMBIANO. Democracia vs. Populismo.
Bogotá. 1971.
(2)        Citado por Jaime Castrejón Diez. LA ESCUELA DEL FUTURO. Fondo de Cultura Económica. México. 1975.
(3)        UNESCO. EDUCACIÓN Y DESARROLLO EN AMERICA LATINA. Solar Hachette. Buenos
Aires. 1967.

 

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