Alberto León Mejía Zuluaga1

 

Al iniciar, solamente pretendo repetir algunos problemas estructurales no atribuibles al sector productivo.

 

Costo fletes marítimos por excesiva protección a navieras colombianas: Recargos por diferentes razones hasta del 100% por razón de las conferencias marítimas. Permisividad para que armadores colombianos sin capacidad de equipos perciban tarifas por servicios que no prestan por "facilitar" el levantamiento del sello de bandera. Este mecanismo también es extracosto.

 

Puertos de Colombia: Escasa disponibilidad de equipos. Tarifas altas, con bajísima eficiencia. Entorpecimiento al industrial que cuenta con facilidades en muelles privados, cobrándole servicios que no se prestan, llegándose a extremos de tratamientos injustos y exagerados como a ciudadanos de tercera, en actitudes que colocan al industrial en posición de tener que defender ante los jueces el ejercicio de su derecho a servir al país. Como si lo anterior fuera poco, recientemente nos encontramos frente a una posición de los sindicatos de Puertos de Colombia, sobre el aspecto del muelle para contenedores, que francamente no es consecuente con las necesidades de abaratamiento que requieren nuestros puertos. Colombia es uno de los países del área del Caribe peor dotado para el transporte multimodal, tan necesario y tan desarrollado en otras latitudes.

 

Transporte masivo: Las únicas modalidades que permitirían reducción de costos. Fluvial y Férreo. Fluvial además de las escasas posibilidades de navegación por falta de obras estructurales que lo permitan, se tiene la acción de los violentos y elementos subversivos de extrema izquierda, con prácticas que traumatizan la actividad, la encarecen o la impiden.

 

Los FF.NN. cuentan tan poco que en la práctica no existen. El Cutma se creó por fuera, no los contempla.

 

Un factor de gran peso en el encarecimiento de nuestro proceso productivo es el de las tarifas eléctricas. Este rubro afecta en forma negativa nuestra competitividad. Lo curioso es que ha sido el propio Banco Mundial la entidad que en forma generalizada ha impuesto un proceso de indexación y encarecimiento para la industria colombiana, en este esencial servicio público.

 

Amén de los temas ya mencionados en otras intervenciones: el de las rigideces de la legislación laboral para cuyas necesarias reformas aún no se ve la disposición de ánimo suficiente ni por parte del gobierno ni de las centrales obreras.

 

Escasa y muy costosa disponibilidad crediticia. La banca colombiana toda sumada, no soporta la necesidad de financiación de un proyecto de tamaño mediano en un sector de industria básica intensivo en capital. El crédito de fomento prácticamente ha desaparecido en el país, su costo hoy es de la magnitud de cualquier crédito de corto plazo para capital de trabajo.

 

Los mecanismos de control aduanero son de una debilidad tal, que funcionarios públicos e industriales y comerciantes, sólo podemos a la postre acudir al expediente de la denuncia pública, lógicamente sin proceso legal, esperando que de vez en cuando reversiones de tipo cambiarlo impidan la práctica contrabandista.

En general la lentitud y enmarañamiento del proceso administrativo es un lastre de alto costo que atenta directamente contra posibilidades de mayor eficiencia en el aparato productivo. Reconociendo que en general los funcionarios públicos son honestos y diligentes. Es que lo que no funciona es el sistema, lo que hay que dinamizar y modernizar son los mecanismos administrativos y no a los administradores de los mismos, lo que requiere una reforma es la logística del aparato administrativo del Estado.

 

La contratación de tecnologías debería ser un proceso más ágil. No creo que en general en los procesos productivos podamos conseguir adelantos significativos, sin acudir a los centros y países desarrollados que producen tecnología. No tenemos tiempo para intentar la repetición de lo que ya está comprobado, al contrario, debemos agilizar el proceso de asimilación y adaptación que nos facilite acortar la brecha tecnológica.

 

La prospección y exploración del subsuelo colombiano está aún demasiado incipiente. No puede pretenderse que esta labor la hagan casi en forma exclusiva los particulares nacionales o extranjeros. Seguramente muchos proyectos de minería y su posterior proceso industrial, serían más viables si se contara con una mayor actividad por parte del Estado, en cuanto a la identificación más precisa de nuestra riqueza mineral, si hubiera un mayor conocimiento sobre la riqueza de nuestro subsuelo, si el Estado facilitara mejores herramientas para potenciales desarrollos mineros.

 

ALGUNOS FACTORES EXTERNOS PARA TENER EN CUENTA AL ENFRENTARNOS A PROCESOS DE AJUSTE

 

¿Hasta dónde llega la ecuanimidad de los países desarrollados?

 

¿Habrá ecuanimidad, cuando los países prestatarios condicionan los créditos a la forzosa compra de sus productos? Esto ha sido práctica reciente en momentos recesivos de las economías desarrolladas. ¿Cómo se impediría la repetición de estas prácticas a todas luces contraproducentes y tan alejadas de los criterios de la verdadera apertura que se predica hoy con tanta insistencia?

 

Se nos exige con no mucha coherencia por parte de las economías desarrolla-das, el desmonte indiscriminado de toda clase de subsidios, cuando todavía no terminan las ayudas estatales para las siderúrgicas europeas en sus procesos de reconversión y cuando los expertos cuantifican en 35.000 millones de dólares los subsidios recibidos de sus respectivos gobiernos, por las siderúrgicas europeas en la pasada década.

 

La British Steel acaba de recibir del gobierno inglés una gran ayuda al convertir parte sustancial de su deuda en capital accionario

 

En reciente congreso de la AISI -American Institute for Steel Industries- (en español Instituto Americano para la Industria del Acero) junio 13, el señor Walter Williams de Bethlehem Steel, siderúrgica norteamericana que produjo en 1988 casi 12 millones de toneladas de acero y que está clasificada como la décima siderúrgica del mundo, sostenía que no obstante las grandes inversiones efectuadas por el sector siderúrgico norteamericano en la búsqueda de eficiencia y productividad, es necesario ampliar, al menos por otros cinco años, los acuerdos de restricciones voluntarias para los exportadores de acero a los Estados Unidos. Lo anterior por cuanto según el señor Williams, vendrán días de prácticas de dumping en los mercados internacionales del acero y las siderúrgicas norteamericanas no creen en una real apertura por parte de los japoneses y de los europeos para el mercado del acero.

 

¿Cuál será el resultado para los países del Tercer Mundo de la entrada en vigencia durante 1992 del Mercado Común Europeo? Ya España, que teóricamente debería ser nuestro aliado natural para el intercambio comercial con el Viejo Mundo, está empleando prácticas discriminatorias para con los visitantes extranjeros de habla hispana. ¿Qué ocurrirá con los productos L.A. que compra actualmente Europa, cuando se empiece a dar la preferencia anunciada a las antiguas provincias y protectorados europeos del Asia y del Africa?

 

Están por verse las repercusiones en el corto plazo, en el mercado internacional, como consecuencia de los recientes acontecimientos políticos acaecidos en la China. Un mercado de tal tamaño, está en capacidad de producir cambios impredecibles en las corrientes de los intercambios comerciales del mundo.

 

Hay un factor de mucho peso, para lograr el balance en nuestro intercambio comercial y es el manejo del sector externo. El manejo del tipo de cambio. Se dice que a partir del ajuste cambiario de 1985, se ha logrado mantener la paridad cambiaria frente a una canasta de monedas que incluye el dólar, el yen y algunas monedas europeas. Pero, ¿y qué sucede con la paridad frente a las monedas de nuestros países vecinos, principalmente frente a Venezuela? Los desarrollos de la economía venezolana durante las últimas décadas, plantean una problemática para la cual el país no está suficientemente preparado y sobre la cual quizá, tampoco tenemos el suficiente conocimiento. El gobierno tiene que diseñar y establecer algún sistema especial de tipo económico y cambiario, para el manejo del intercambio comercial colombo-venezolano, ya que desde el punto de vista del control aduanero está comprobada su incapacidad de hacerlo.

 

La vecindad con Venezuela, el nivel de desarrollo alcanzado por este país, el proceso de ajuste económico al que se encuentra abocado, plantean para Colombia una coyuntura histórica que debe manejarse con claros criterios de integracionismo, buscando despojarnos de los aspectos que nos alejan, sobre-poniendo los muchos factores que nos unen, en la búsqueda de una necesaria e inteligente complementación. El sector agropecuario, las fuentes energéticas y de servicios y las industrias metalmecánicas y siderúrgicas, son claros ejemplos de campos en los cuales se debe buscar una sana y racional integración colombo-venezolana. Todos estos factores deberán ser tenidos en cuenta en forma rigurosa por el gobierno colombiano, al estructurar sus políticas económicas futuras.

 

Cualquier cambio en las políticas externas del país, cualquier modificación en los volúmenes de importación deberá, lógicamente, estribarse sobre una cierta y clara generación de divisas; y precisamente en estos momentos de reflexión sobre tan delicado asunto, se presenta la ruptura del Pacto Internacional del Café. Para Colombia todavía el café representa más del 37% de sus ingresos de divisas por exportación de bienes. Aunque el pacto está vigente hasta el próximo mes de octubre, ya se han oído voces en el sentido de que Colombia estaría dispuesta a incumplirlo. ¿Qué será de este importante renglón de la economía, para el próximo futuro? Esta era una incógnita que no se había planteado tan claramente hace pocos meses.

 

A este análisis hay que agregarle otro aspecto bien complejo en el momento actual. La violencia terrorista que se campea casi libremente por el país y que está poniendo en serias dudas los programas de exportación de petróleo y que ya amenaza delirante y brutalmente los proyectos de explotación carbonífera, próximos a iniciarse en el país. Pareciera que la solución de estos problemas que atentan tan claramente contra la generación de divisas, tuvieran prioridad sobre los programas para el consumo de las mismas.

 

Nadie sensatamente puede oponerse a los procesos de mejoramiento y tecnificación del aparato productivo del país, y de hecho durante los últimos años se vienen haciendo importantes esfuerzos que han implicado inversiones cuantiosas, muchas de ellas con altísimo porcentaje de recursos propios, buscando afanosamente cerrar la brecha tecnológica que nos separa de los países más desarrollados. Ejemplos de este esfuerzo son el sector siderúrgico y el sector textil. De la misma forma, las empresas colombianas se han percatado de la importancia y de la urgencia de una mejor preparación de su personal de dirección y gerencia, para lo cual la actividad en la capacitación y especialización de sus técnicos y profesionales es tarea prioritaria. Se ha entendido la importancia de un desarrollo equilibrado entre la operación de equipos sofisticados, algunos de ellos con tecnologías de punta y una gerencia moderna que no solamente aproveche con eficiencia las herramientas que le proveen los adelantos cibernéticos, sino también y muy especialmente, que comprenda y estimule en su debida proporción la importancia del recurso humano.

 

No podemos pues negarnos a las políticas de modernización y mejoramiento del aparato productivo, en la búsqueda de eficiencia, competitividad y productividad, pero debemos los industriales ir acompañados en este proceso, de un programa similar y paralelo de reconversión, búsqueda de eficiencia y productividad del aparato del Estado y este proceso requiere de tiempo. La mejora en la infraestructura global del país, requiere de grandes inversiones y de tiempo para hacerlas. Un Estado eficiente y productivo, en un país con infraestructura suficiente y moderna, que permita el control sobre los costos para el proceso productivo, son condiciones sine qua non para que sus industrias puedan ser, a la vez, eficientes, productivas y competitivas. ¿Qué posibilidades tiene un sector industrial después de un inteligente proceso de reestructuración, de ser productivo y competitivo, si el entorno en que se desenvuelve le impide conseguir los rendimientos y las metas teóricas y posibles para unas circunstancias apropiadas? La necesidad de reestructuración y modernización no es paternidad del aparato productivo, es una necesidad imperiosa para el país entero.

 

Aceptar que sea sometida al libre juego del mercado internacional la industria de un país como Colombia, después de analizar escenarios como los descritos en este foro, pretendiendo igualar sus oportunidades con las de los países más desarrollados del mundo, sería una decisión injusta, precipitada y a todas luces inconveniente. El proceso de formación industrial de Colombia ha sido un pro-ceso largo, ha sido un proceso costoso, ha sido un proceso del cual hemos sacado múltiples enseñanzas y el cual, no obstante algunas críticas, ha sido ampliamente positivo para el desarrollo socio-económico del país. La industria colombiana necesita seguir contando, mientras subsistan factores negativos para su desenvolvimiento, con adecuados sistemas de protección, que garanticen su existencia y deberán tenerse en cuenta en una forma muy precisa las incidencias de orden social y político de medidas que en alguna forma vulneren y debiliten las posibilidades de permanencia de empresas que hacen posible la subsistencia de tantos colombianos.

 

Consideramos que hay razones de orden estratégico, social y político, que deberían tener más fuerza que algunas presiones externas por cambios súbitos y estructurales de nuestro sistema económico, como contraprestación para conseguir temporalmente alivios en el manejo de nuestra deuda externa y posibilitar el cumplimiento de programas de inversión pública.

 

Como industriales colombianos, conscientes de la importancia de nuestra función y convencidos como estamos de que el aparato productivo deberá protegerse y crearle ambientes propicios para su crecimiento y desarrollo, confiamos en que las decisiones que tome el gobierno faciliten este proceso, garanticen su estabilidad y mejoren las condiciones para que el mismo se perfeccione para bien del país.

1.
Presidente Simesa - Siderúrgica de Medellín SA
Comentarios (0) | Comente | Comparta