Institucionalmente, fue en el Congreso de Cúcuta en 1821 donde se
discutió por vez primera el asunto de la organización fiscal de la nueva
nación, es decir, de la Gran Colombia (1820-1830).

Es natural que en el período inmediatamente posterior a la independencia,
en el que unos sectores tradicionales obtienen el poder político, las
modificaciones que se hicieron a las instituciones heredadas de la
colonia no significaran un fuerte embate. Más bien lo contrario es cierto;
es decir, se trata de adecuar las instituciones heredadas a los intereses
de los nuevos sectores que emergen a la vida política, con poder para
organizar la sociedad en la línea de sus intereses de clase o de grupo.
De tal manera que ciertos cambios que pudiéramos llamar democráticos
sólo pudieron realizarse en la década de 1859, con los radicales.

Sintetizando, podemos señalar que la situación, en lo que se refiere
al fisco, en el período que va de la disolución a la Gran Colombia (1830),
a las reformas del radicalismo (1850), se caracterizó por su espíritu
conservador, que encuentra su culminación en la Constitución autoritaria
de 1843.

Así, pues, se mantuvo más o menos intacta la organización del régimen
de impuestos y monopolios. Se mantuvo el estanco del tabaco (fuente
importante para los ingresos estatales), el diezmo y la alcabala, con
lo cual se mantenía lo esencial que tipificaba la economía colonial. Una
de las razones ofrecidas para el mantenimiento de los monopolios fue la
pobreza de las fuentes de recursos para el sostenimiento del Estado.
Sin embargo, se satisfizo a los partidarios de la eliminación del estanco
del tabaco en el sentido de que su mantenimiento no era cuestión de
dogma y en la medida de las posibilidades del Estado, podría ser objeto
de plausible eliminación. Esto sería posible, como efectivamente lo fue,
cuando la demanda internacional tabacalera impuso su abolición.

Consecuente con la idea de un estado sólidamente financiado, las
contribuciones indirectas se erigieron como fuente importante en el
recaudo fiscal, procedentes de los monopolios, de los impuestos a la
producción agraria y al comercio internacional e interior. Se satisficieron
moderadamente las aspiraciones de libertad de comercio de los sectores
involucrados en esta actividad, suprimiéndose el arancel; en su lugar se
impuso un sistema de tarifas aduaneras unificado, con lo cual se corregía
parcialmente la política comercial restrictiva vigente bajo España. Digamos,
finalmente, algo sobre lo cual ya ofrecimos algún comentario: a raíz de la
dictadura de Bolívar, se dio pie atrás a las reformas fiscales adoptadas
en el Congreso de Cúcuta, por lo cual se puede afirmar que se produjo
una involución en este aspecto.

Luego de 1830, en la Nueva Granada se llevó a cabo igualmente una
política reformista moderna que continuó los lineamientos de los postulados
fiscales y económicos del Congreso de Cúcuta. Se suprimió la alcabala
menor y se redujo la mayor, con lo cual los comerciantes vieron
satisfechas algunas de sus aspiraciones. Volvió a eliminarse el tributo indio
(que había restablecido Bolívar), y en lo referente a productos destinados
a las exportaciones se decidió la eliminación gradual del diezmo, con lo
que se dió cierto impulso a la producción' agraria, estableciéndose
paulatinamente las condiciones internas que harían posible, ya con
las reformas del medio, la integración del país al comercio mundial como
productor de materias primas.

Veamos, finalmente, las políticas fiscales llevadas a cabo por la generación
radical a partir de 1850, algunas de las cuales han sido ya objeto de
comentario marginal.

Fue en la época de la primera presidencia del general Tomás Cipriano
de Mosquera (1845-50) cuando los liberales dieron inicio al período de
reformas fiscales complementarias de las económicas y sociales del
período radical.

Se eliminó paulatinamente, desde 1845 hasta que quedó eliminado por
completo, el estanco del tabaco consecuente con la política de libre
comercio adoptada por el Estado. Ejemplo de esta política económica
es el Tratado comercial firmado en 1846 entre el país y los Estados
Unidos. Si bien el desmantelamiento del estanco propició el desarrollo
tabacalero sobre la base de la empresa privada y el incremento de la
actividad exportadora, el efecto inmediato de tal medida sobre el
Estado fue la agudización de su debilidad y de su quebrantamiento, con
lo cual se intensificó así mismo la prepotencia de las provincias.

Este proceso de debilitamiento del Estado se intensificó con la medida
que consagró la descentralización fiscal de 1859, la cual favorecía a los
sectores comerciales y a los empresarios, a través de la autonomía de
la provincias en varias materias, lo cual hacía que aquellas tuviesen el
control de las rentas consideradas como no nacionales. Esto quería decir
que las provincias podían legislar autónomamente en ciertos campos
de la actividad económica, como, por ejemplo, la eliminación de estancos.
 

AUTOCONTROL Nº 2
 

Revise lo aprendido en este capítulo, respondiendo las siguientes preguntas:
1. ¿Cuáles fueron las primeras reformas fiscales puestas en práctica en
la Gran Colombia, y cuándo se oficializaron?
2. ¿En qué forma se vieron afectados los indígenas por la política de
modernización del Estado en la primera mitad del siglo XIX?
3. Explique cómo logró mantenerse estable la producción minera durante
todo el siglo XIX.
 

RESPUESTAS
 

1. Las primeras reformas fiscales se dictaron en el Congreso de Cúcuta,
en 1821, ellas fueron:

*  Venta de algunos cargos públicos.
*  Eliminación del mazamorreo de los lavaderos de oro.
*  Eliminación de la mesada eclesiástica, las medias- anatas y la anualidad.
*  Abolición del derecho de sisa y del impuesto a la exportación interior.
*  Abolición del estanco del aguardiente.

2. La política económica del Estado tendió a adaptarse a las necesidades
del mercado internacional, de manera que cada vez más la Nueva Granada.
se convirtió en proveedora de materias primas. Por ello la presión sobre
los resguardos fue cada vez mayor, hasta que en los años cincuenta (50)
los indígenas perdieron sus tierras en razón del derecho de compraventa.
De esta manera pasaron a ser agregados de las haciendas o, en el mejor
de los casos, se convirtieron en minifundistas extremadamente pobres.
Los únicos que se resistieron a este proceso fueron los indígenas de las
provincias de Cauca y Pasto, quienes aún hoy conservan parte de sus
resguardos.

3. En algunas regiones como Cauca y Chocó, donde la explotación minera
se basaba en la mano de obra esclava, la producción disminuyó con
la eliminación de la esclavitud; pero en Antioquia donde ya desde el
siglo XVIII esta explotación la hacían mineros independientes, el proceso
fue asumido por campesinos antioqueños que usaban nuevas técnicas,
y lograron aumentar la producción minera de esta provincia.

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