I.  TRANSFORMACIÓN DEL CONTORNO FÍSICO
 

A comienzos del siglo XX la revolución industrial iniciada en Inglaterra a mediados
del siglo anterior, vislumbraba desarrollos de grandes proyecciones para los
años posteriores. El avance de las técnicas de proceso manufacturero se reflejó en
cambios tecnológicos en la actividad de construcción y en las comunicaciones.

Grandes obras se iniciaron a finales del siglo XIX y concluyeron al despuntar el
siglo XX como es el caso del Canal de Suez y del Canal de Panamá. La navegación
comercial movida en buena proporción a la vela y gradualmente por los motores de
vapor, logró el acceso a rutas más cortas que activaron el intercambio internacional.

La construcción del Canal de Suez, inaugurado en 1869, intensificó el tráfico
marítimo por el Mediterráneo e incorporó a las corrientes comerciales a los países
árabes, Abisinia, Madagascar y los puertos del Golfo Pérsico. El Canal de Panamá,
puesto en servicio en 1914 dió fin a la desconexión marítima entre los puertos de la
Costa Occidental y Oriental de los Estados Unidos y estimuló las economías del
Pacífico Latinoamericano, concretamente de los puertos de Chile, Perú, Ecuador y
Colombia, haciendo más ágil y económica la comunicación comercial con los
países europeos.

El contorno físico del mundo en los primeros años de la centuria mostró
modificaciones sensibles que en cierto modo determinaron los comportamientos
demográficos sociales y económicos. La aparición del automóvil, como nuevo
medio de transporte, dio origen a la creación de una red de carreteras que cubrieron
en pocos años el territorio de los Estados Unidos, Europa, de la mayoría de países
de América Latina, y de otros continentes. El servicio ferroviario, al promediar el
Siglo anterior, abrió nuevas regiones del mundo al desarrollo económico y turístico.
En este siglo se convirtió en el medio de transporte más funcional para la movilización
de mercancías a los centros de consumo. Grandes obras públicas de dimensiones
espectaculares, como los túneles, viaductos y puentes, transformaron el paisaje del
mundo, al crear en sus zonas de influencia, polos de desarrollo. A tal cambio se
agrega la extensión mundial de la generación de electricidad que se tradujo en la
construcción de plantas hidroeléctricas con sus correspondientes embalses que
han determinado modificaciones importantes en la ecología, como ha sucedido con
las gigantes represas de Asuan en Egipto, Balder Damm en los Estados Unidos,
Panamá y muchas en Colombia, Brasil y países europeos.


La fuerza de la industrialización, modificó también el contorno físico del mundo al
aparecer en los primeros años del siglo las grandes concentraciones fabriles en el
Ruhr y Essen-Alemania-Detroit, Pittsburg y otras áreas de la Nueva Inglaterra,
Milán en Italia, Manchester, en Inglaterra, Tokio y Osaka en el Japón; en varias
regiones de Francia, Canadá y también de dimensiones apreciables en América
Latina. En este caso, la modificación del medio ha tomado características
preocupantes para el bienestar de las comunidades nacionales, al surgir el
fenómeno progresivo de la polución del aire, la contaminación de ríos y el deterioro
acelerado del ecosistema. Todo ello debido a la dificultad de eliminación de los
residuos industriales. En los últimos años, los gobiernos de los países más
avanzados han fijado normas de protección ambiental que han determinado
grandes inversiones en la modificación .de los sistemas de producción, para
neutralizar la polución.

Otros aspectos negativos de la modificación del contorno físico por acción del
desarrollo económico se localizan en la deforestación progresiva del planeta para
la adecuación de áreas agrícolas, el uso del carbón vegetal como combustible,
especialmente en los países en vías de desarrollo y de la madera como materia
prima para las industrias de la construcción y del papel.

La erosión progresiva y la desertificación de extensas áreas en América Latina,
África y Norteamérica han provocado cambios en el equilibrio meteorológico del
mundo, con variaciones en el régimen de lluvias que han afectado la producción
agrícola. Si este proceso continúa sin control, se estima que en el año 2030 se
registrará una gran sequía en el planeta. Las investigaciones de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO- señalan que en
1981 el 44 por ciento de los bosques han sufrido fuertes alteraciones y un 1.1 por
ciento de los mismos es derribado cada año. Si la tala continúa a esa velocidad,
dentro de 90 años, las áreas boscosas de tipo comercial habrán desaparecido. La
destrucción de árboles ocurre con mayor intensidad en los países más pobres de la
tierra, pues el carbón de leña es el único combustible disponible en vastas regiones
de los países tropicales.

En este cuadro, el fenómeno de mayor gravedad lo constituye la acción sobre el
ecosistema por causa de la contaminación provocada por las plantas industriales,
los motores de explosión de los vehículos y de los sistemas de producción de
energía térmica y nuclear.

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