PRIMER ACTO


I 

PABLOS

(Entra corriendo desde el fondo, para en el proscenio y grita) ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! ¡A vosotros tacaños, bergantes, perversos y abominables! ¡A vosotros, cabrones y lujuriosos de la penca mayor! ¡Atención! ¡A vosotros, cotorreras, bellaconas, indisciplinadas y alcagüetas! ¡A vosotros truhanes, picaros y buscavidas:

Atención! Y a quienes crean que no son ni lo uno ni lo otro pues para ellos también: Atención! Que todo lo que se va a presentar aquí sobre este escenario todo lo que aquí se va a vivir tiene que ver con vuestras vidas, costumbres y memorias! Sí señores pícaros y charlatanes, aquí se va a representar la vida del más ilustre y famoso de los descastados, cófrades de la carcajada y hermanos del regodeo. O sea... mi vida.

La vida de este humilde servidor que se pone de ejemplo para vuestra meditación, pero también para vuestro regocijo (Cambia de tono). Bien, bien empezamos. Mi nombre es Pablos. Yo señores, vengo de... (Gran ruido de cadenas y ejes de carros. Aparece Quevedo).

QUEVEDO

¡Ah maladado! !Pesia tal! ¿Cómo te atreves desalmado? (Levanta su bastón para castigarlo).

PABLOS

(Se arrodilla). ¡Piedad Señor! Por caridad. ¡Conteneos! ¡Mirad! (Le señala al público). Ya llegué.

QUEVEDO

(Con el bastón en alto. Como paralizado). ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Qué es este nuevo y oscuro rincón de los infiernos?

PABLOS

Este es un teatro con su público y (señala a Quevedo) éste es don Francisco Gómez de Quevedo y Villegas. Como quien dice; mi amo.

QUEVEDO

¡De dónde amo de quién no existe! Tú eres una invención. Un fantasma de pergamino. Un concepto de mi desventurada imaginación.

PABLOS

Pero ese concepto, Señor, está aquí delante de voz, aunque poco veaís... (Quevedo levanta el bastón) y de toda esa gente.

QUEVEDO

(Mira atentamente al público y de pronto estalla) Inventada también! Invento del invento, del invento.

PABLOS

Pero está ahí. (Gran estrépido como de jauría de perros. Aparece un tropel de diablos perseguidos por el mayor).

DIABLOS

¡Pata coja! ¡Pata coja! ¡Pata coja!. Se escapó Pata coja.

PABLOS

Vade retro satán! iArredra maligno! (Hace cruces y conjuros para espantar a los diablos).

DIABLO MAYOR

¡Desventurado! deja a un lado Pablos, los aspavientos y conjuros que en estos terrenos no valen de nada (A Quevedo). ¿Qué hace vuestra merced aquí? 

PABLOS

Señor, Yo...

MAYOR

Nada, tú no, que gran bellaco eres. Ya me ocuparé personalmente de tí, cuando logre controlar el tremendo desorden que ahora tenemos allá abajo. Hable v.m. señor Quevedo.

DIABLO

Que tampoco es de mucho fiar...

QUEVEDO

Aprovechando la confusión que reina allá abajo, y debido al levantamiento de gran número de diablos capitaneados por uno llamado Numael...

MAYOR

Al grano, al grano. Esas cosas no tienen interés para las gentes que están aquí. Además, si por algo está condenado v.m. es precisamente por hablar de cosas que no le corresponden.

QUEVEDO

Digo, que aprovechando ese momento, del que no hablaremos, esta no existencia se ha escapado hasta estos lugares y tiempos con la intención de contar públicamente su historia. Pero como vos sabéis, Señor, esenno existe, fué inventado por mi, luego su historia también.

DIABLO 2

¿Y cómo si no existe está penando?

DIABLO 3

Ese es uno de los puntos que alegamos, se nos ha triplicado, qué digo, ¡centuplicado el trabajo! Allí está entrando toda clase de gente, hasta los que no existen. Y ahora más...

MAYOR

lSilencio, joven!

DIABLO 3

y ahora más pues llegan por miles de millares! ¡Exigimos planificación!

MAYOR

(A los otros dos). ¡Sáquenlo!

DIABLO 2

(En voz baja). Pero señor, tiene razón.

MAYOR

iSáquenlo!

DIABLO 3

(Lo sacan a empellones y sigue prosternado). ¡ Exigimos control! Disminuir en un 80 por ciento los ingresos. Establecer categorías. Solo peces gordos. ¡No tienen por qué inundarnos de pobres y prostitutas! Planificación... Pla... (Lo sacan).

MAYOR

Bueno señor Quevedo, vamos al grano. Discutir si este escaramujo existe o no, es cosa banal pues ahí está.

PABLOS

Lo que yo decía.

QUEVEDO

Pero no tiene derecho a venir aquí con el propósito de contar una historia de la cual yo me he arrepentido, no ahora sino desde hace 400 años. Desde que estoy bajo vuestros apreciables cuidados.

MAYOR

Alto ahí! que si estás penando señor!Quevedo no es solo por haber escrito la vida de esta desventura andante, sino por toda una sarta de sueños y disparates, descripciones de nuestro reino de la muerte y espantosas calumnias de la vida, groserísimas premáticas y hojas volantes o panfletos que con la aparente intención de salvar la gente lo que hicieron fué ayudarla a condenar y por lo tanto darnos más trabajo.

QUEVEDO

Pero, el fin de mi obra. Los cientos de escritos, poemas y textos en los que arrepentido de lo anterior, llamo a las gentes a la más elevada moral y altísimos valores del espíritu. ¿No cuentan nada?

MAYOR

Nada. Eso se juzgó, se sopesó, se midió en la balanza y ya se conoce de sobra el resultado. Nada.

PABLOS

Señor, yo...

MAYOR

¿ Qué?

PABLOS

Yo Señor, muy humildemente me permito insinuaros...

QUEVEDO

¡No lo dejéis, que ése lo único que puede causarme es aún más ruina!

MAYOR

Que hable. ¿Qué insinuas?

PABLOS

Sencillamente, señor, que si cuento mi vida ante este público de hoy en vida, con todas las desgracias e injusticias que se sufrían hace tantos años, quizás, digo yo... habiendo ahora, con gran seguridad, mucho menos desventuras y menos alguaciles canallas y menos jueces corruptos y menos ministros chambones, y menos...

MAYOR

Al grano!

PABLOS

Digo yo, quizás podría ayudaros a que no vaya tanta gente a aumentaros el problema que sufrís.

MAYOR

Piensas que...

PABLOS

¡Claro Señor! ¡Que toda esa gente al oir y ver mi historia puede ser que se conmueva un poco...

QUEVEDO

¡Pero si en mi tiempo de nada sirvió, menos ahora! iPesia tal! Esto para lo único que sirve es para aumentarme la condena! (Gran ruido al fondo, entra un diablo).

DIABLO 4

Señor, la situación se agrava. A la revuelta de los diablos se han unido los de la 1a., 4a, 7a. y 9a. sección. La confusión la aprovechan miles de condenados que se escapan a la vida o a regiones que no conocemos.

MAYOR

¿Pero qué carajo es lo que piden?

DIABLO 4.

La mayoría de los diablos pide un infierno enmendado. Numael está soliviantando a los de la quinta paila.

MAYOR

¿Numael? ¡Traidor infernal! Regreso al instante. Bien. Que no se diga más tarde que soy intransigente. Cuenta tu historia ante ese público. Te doy un tiempo prudencial para hacerlo. De todas maneras en este terreno (señala el escenario) no se puede permanecer sino un tiempo muy medido, que no es de la vida, que es de ellos, ni de la muerte que es el nuéstro. Y tú, Señor Quevedo, ven conmigo.

QUEVEDO

¡Pero cómo lo dejamos solo y sin control! Ese es capaz de todo!

MAYOR

(Al diablo número 2). Tú, Cirilo, vigílalo. ¡Que no exagere! (Salen).

CANCION DE UNOS ANGELES VIEJOS

Muchos dicen mal de mí, 
y yo digo mal de muchos; 
mi decir es más valiente, 
por ser tantos y ser uno. 
Que todos digan verdad,
por imposible lo juzgo; 
que yo la diga de todos, 
con mi licencia lo dudo. 
Por eso no los condeno, 
por eso no me disculpo; 
no faltará quien nos crea 
a los otros y a los unos. 
Confieso que mis sucesos 
han parecido columpio 
rempujones y vaivenes, 
poco asiento y mal seguro. 
Yo doy que por condición 
tenga la propia del humo,
que tizno y hago llorar, 
y de la luz salgo oscuro.
Pero no soy conde, 
ni he sido zurdo, 
Y, si Dios me socorre, 
no he de ser culto.

 

 

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