Capítulo XVII. El manejo de las reservas internacionales. Segunda Parte

B. Evolución de las Reservas 

Las reservas internacionales del país, desde la creación del Banco, han experimentado un ascenso continuo, pero con períodos coyunturales de descensos, originados tanto en dificultades de orden interno, como externo.

Entre 1923 y 1929 las reservas en oro y divisas muestran un incremento constante, con énfasis en las tenencias de oro, metal que debía en esa época cumplir también la función de reserva legal. La crisis de los años 30 hizo que se presentara una baja en las tenencias de oro y divisas. Este proceso comenzó a resentirse en el período 1941-1945, cuando en virtud de las limitaciones para las importaciones durante de la guerra, continuó la acumulación de reservas. Tal y como se muestra en el gráfico adjunto, las reservas pasan de US$ 64 millones en 1928 a US$ 13.9 millones en 1934; luego se tiene que en 1941 estas son de US$ 22.5 millones y en 1945 suman US$ 176.8 millones; esto significó un aumento del 685% en este último período.

Desde el punto de vista del sector externo, los primeros años de la década de los 60 fueron de dificultades por el continuo descenso de los precios del café y los trámites para obtener préstamos externos. Durante esos años las reservas netas fueron negativas. Lo anterior originó la expedición del Estatuto de Cambios Internacionales y de Comercio Exterior contenido en el Decreto-Ley 444 de 1967, con el cual se dio un cambio de enorme relevancia a toda la organización del sector externo de Colombia. Dicho Estatuto ratificó el principio de concentración de las reservas internacionales en el Banco de la República, en virtud del cual todos los ingresos de moneda extranjera y la producción nacional de oro deben venderse al banco central o a las entidades que éste autorice. Todo ello significó un cambio de consideración y las reservas internacionales, si bien con cifras modestas, volvieron a tener signo positivo.

Como es ampliamente conocido, en 1975, al iniciarse la bonanza cafetera, comienza una modificación completa en las reservas internacionales. Al finalizar dicho año, éstas alcanzaban US$ 547 millones y al término de 1977, dos años después, ascendían a US$ 1.830 millones, cuantía nunca antes registrada. En enero de 1982 se tenían US$ 5.649 millones, cifra que marca el tope en esta materia.

Lo anterior ha implicado un cambio sustancial en todo lo referente al sector externo. Si bien, el café sigue siendo producto esencial dentro de nuestra economía, su importancia relativa dentro de las exportaciones de bienes viene disminuyendo; a su vez, aparecen nuevos productos -petróleo, carbón, ferroníquel-, y se mantiene el énfasis en las exportaciones menores.

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