El giro de la política agropecuaria
Como consecuencia de que los bienes agrícolas norteamericanos, una vez culminado el período de transición que establece el TLC, entrarán a México sin arancel, los precios internos de estos productos descenderán en dicho país al nivel de los internacionales, por lo que, si no se deseaba arruinar buena parte de la agricultura mexicana, era necesario otorgarles subsidios a sus productores que les permitieran competir en las nuevas circunstancias. Tal situación fue una de las principales razones que determinaron al gobierno mexicano a modificar su política agraria y a crear PROCAMPO. Ello, sin embargo, alteró las condiciones de competencia con este país, pues, si bien sus subsidios son menos distorsionantes que los estadounidenses, tienen el efecto de reducir los costos de producción por hectárea 5 .Con ello, la negociación con México se tornaba aún más compleja y delicada, y requería de un tratamiento diferente para la agricultura del que recibieron otros sectores económicos en las negociaciones del Grupo de los Tres. El acuerdo al que finalmente se llegó reflejó ese trato particular. La mayoría de los productos en franja y otros productos sensibles para Colombia y Venezuela, así como los que lo eran para México, quedaron al margen del proceso de desgravación. A otro grupo de bienes delicados, pero de gran interés para alguna de las partes, se le definió un esquema especial de desgravación a quince años, el cual se aplica siempre y cuando una comisión de trabajo que se creó pueda llegar a un acuerdo sobre la manera como el azúcar de Colombia y Venezuela entre a participar del arancel —cuota que México establecerá como resultado del TLC 6 . Los demás productos agropecuarios quedaron cobijados por el esquema de desgravación lineal a diez años que se definió para el resto de mercancías. De conformidad con lo así dispuesto, el 76.3% de la oferta agrícola exportable colombiana tendrá acceso preferencial al mercado mexicano, incluidos productos tan significativos como el café, el azúcar, las flores y el cacao y sus derivados, y otros que tienen potencial exportador, tales como arroz, aceite de palma, jugos y pulpas de frutas tropicales, lácteos y productos forestales. Este logro se obtuvo, sin embargo, sin poner en peligro a los sectores más sensibles de la producción agropecuaria nacional, ya que el 57.5% de las importaciones colombianas de dichos productos quedaron exceptuadas del proceso de desgravacion 7 . Aunque esta negociación abre, también, interesantes posibilidades de exportación al agro nacional, sin comprometer de manera riesgosa a los productos más sensibles del sector, dos de los bienes con mayores posibilidades quedaron cobijados por la lista de excepciones: el azúcar y la carne de bovino. Las conversaciones futuras con los chilenos deben, en consecuencia, realizar esfuerzos importantes por conseguir algún tipo de acceso preferencial para estos productos, bien sea incorporándolos a las nóminas de desgravación, o estableciendo un contingente a un tipo arancelario especial para las exportaciones colombianas. Las negociaciones con las naciones del istmo centroamericano, por su parte, sufrieron numerosos contratiempos, que llegaron, incluso, a la revisión de los avances logrados para volver a comenzar las conversaciones. Además del escaso tiempo con que contaban los negociadores, dada la cantidad de convenios en discusión, las diferencias de intereses y de opiniones entre los distintos países centroamericanos, dificultó la negociación. Los intentos que hicieron de nombrar un sólo país para que se entendiera con Colombia y Venezuela, cuya posición había sido previamente unificada, no prosperaron, y las deliberaciones tuvieron siempre como contraparte cinco naciones con posiciones divergentes, lo cual las tomó muy complejas. El sector agropecuario, en el cual existen escasos espacios de complementación con dichos países, contó con la mesa de negociación más difícil y donde mayores entrabamientos surgieron. Si a los acuerdos descritos se agregan los tratamientos preferenciales otorgados por los Estados Unidos (Ley de Preferencias Arancelarias Andinas-ATPA) y por la hoy Unión Europea (Programa Especial de Cooperación de las Comunidades Europeas-PEC), gracias a los cuales parte fundamental de la oferta exportable agropecuaria puede entrar sin aranceles a esos mercados 8 , los mayores del orbe, se completa un panorama halagüeño para las exportaciones del agro colombiano, a pesar de los pobres resultados de la Ronda Uruguay en este tópico. Sin embargo, numerosos interrogantes surgen sobre su desempeño futuro. En este sentido, el comportamiento del tipo de cambio, la mejora de la competitividad, el agresivo aprovechamiento de las oportunidades existentes —hasta hoy poco utilizadas—, y el surgimiento de nuevas barreras técnicas al comercio, conforman una agenda de ternas vitales. Sobre los primeros de tales tópicos volveremos mas adelante. En relación con el último de ellos, la labor que se realice en materia sanitaria, de estímulo a la agricultura orgánica o biológica y de establecimiento de un sistema integral de certificación de calidad, incidirá de manera decisiva en el éxito exportador del agro colombiano. La tarea ya iniciada por CORPOICA y por la Corporación Colombia Internacional en este terreno debe fortalecerse, al igual que la promoción por parte de la segunda de proyectos piloto de exportación en productos nuevos, con gran potencial en los mercados externos. Igualmente, la Corporación debería estudiar las necesidades de dotación de infraestructura física para la exportación de estos bienes, tal como la creación de sistemas de acopio y de frío en puntos claves de la cadena de exportación —puertos, aeropuertos, etc.—, tanto en el país como en los principales destinos, y la forma de promover su construcción y desarrollo. _________ 5. Ver a este respecto, el primer capítulo de este libro.(Regresar) 6. Debido a lo acordado en el TLC, México debió elevar su arancel para azúcar al nivel prohibitivo consolidado por Estados Unidos en el GATT. Sin embargo, se estipuló que, cuando una fórmula definida para el caso determine que la producción doméstica no alcance a cubrir los requerimientos de abastecimiento, México podrá establecer un arancel-cuota por una cantidad equivalente al déficit, a un tipo arancelario bajo. Aunque es casi seguro que este déficit será recurrente, era necesario definir claramente qué porcentaje de la cuota será para los socios mexicanos en el G-3, cuál será su arancel y cuáles los procedimientos para hacerla operativa. Llegar a un resultado satisfactorio para Colombia y Venezuela en esta materia es la labor de la comisión de trabajo que creó el acuerdo de libre comercio. En caso de que esto no sea posible, el azúcar y los productos cobijados por la desgravación a quince anos no llevarían a cabo tal desgravación. Entre ellos se incluyen los productos de mayor interés para México, y varios de interés para Colombia y Venezuela.(Regresar) 7. Algunos autores han hablado de un desequilibrio en la negociación agrícola, porque a Colombia se le desgrava una menor proporción de su oferta que a México (Moscardi, 1994). No obstante, la cifra mexicana en dichas comparaciones incluye ganado en pié, producto que es exportable a Estados Unidos, pero no a Colombia. Si se excluye este producto, sustancial en el conjunto e las exportaciones sectoriales mexicanas, el porcentaje desgravado a México reduce notoriamente.(Regresar) 8. El ATPA tiene una duración de diez años y vence en noviembre de 2004. La única exportación agrícola colombiana importante exceptuada es el azúcar. El PEC estaba próximo a vencerse en 1994, por lo que el gobierno colombiano buscó su prolongación, la cual se logró a fines de dicho año, aunque ene! caso del sector agropecuario sólo por doce meses y con una ampliación de los productos exceptuados o sujetos de restricciones. El gobierno adelanta nuevamente negociaciones orientadas a prorrogar dichos beneficios para el agro.(Regresar)
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