Ensayos sobre economía laboral colombiana
Hugo López Castaño

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Derechos Reservados de Autor

EMPLEOS FORMALES E INFORMALES, ASALARIADOS E INDEPENDIENTES: UN BALANCE DE LOS CAMBIOS ACAECIDOS ENTRE LOS OCHENTA y LOS NOVENTA (1)

1. Problemas de definición

a. Una distinción jurídica

La pareja conceptual sector formal / sector informal remite esencialmente a una distinción de naturaleza jurídica: se refiere ala eficacia reguladora (laboral, impositiva, urbanística, etc.) del Estado sobre la actividad económica (2). Formales serían las actividades reguladas, aquellas que se acomodan a las formas previstas. Informales las que carecen de regulación o las que no obedecen las reglamentaciones legales existentes. La eficacia de la leyes pues una cuestión de grado (que va desde la regulación total al total laisserfairismo) y varía enormemente según las ramas de actividad y según los países.

b. Sector informal y unidades de pequeña escala

Ahora bien, en Colombia, como en otras países de América Latina, la eficacia reguladora del Estado sobre la economía, resulta precaria. Plantea un desafío político de primer orden, porque cuestiona la legitimidad de un Estado que resulta incapaz de encauzar la vida económica de muchos de sus ciudadanos. Esa precariedad es mayor en el campo que en la ciudad. Mayor para las pequeñas unidades que para las grandes. Las unidades urbanas de pequeña escala se mueven casi totalmente al margen de las normas establecidas. Dejando de lado el tráfico de la droga, las unidades de gran escala parecen ajustarse mejor a las normas, a pesar de su desacato parcial en materia de impuestos, normas laborales, etc.

Es cierto que las prácticas ilegales de las grandes firmas, la corrupción estatal y el tráfico de drogas -expresiones también, si se quiere, de "informalidad"-, exigen de estudios especiales. Con todo, la importancia cuantitativa de las pequeñas unidades económicas, situadas generalmente por fuera de las reglamentaciones, en un país que se ha urbanizado vertiginosamente, justifica restringir el uso del término "sector informal" en dos sentidos:

i. Para limitarlo al caso de las unidades de pequeña escala dedicadas a la producción mercantil de bienes y servicios (la producción comunitaria de entre ayuda y la autoproducción de vivienda, servicios domésticos y otros bienes se excluye por problemas de información).

ii. Para referirlo, exclusivamente, al caso urbano: se trata pues del sector informal urbano.

c. Una definición operativa

Así las cosas, desde el punto de vista operativo -y es ésta la definición del DANE-, puede definirse el empleo informal urbano como el compuesto: a) por los ayudantes familiares, el servicio doméstico, los trabajadores por cuenta propia distintos de profesionales y técnicos independientes, y b) por los asalariados y patrones vinculados a empresas privadas de hasta 10 personas (3). Por oposición el empleo formal agruparía a los profesionales y técnicos independientes, los empleados del Estado y los asalariados y patrones de empresas privadas de más de 10 personas.

Equivale, casi, a establecer la separación según el tamaño de las unidades económicas (hasta lO/ mayores de 10 ocupados) (4). La diferencia es mínima y estriba en los profesionales y técnicos independientes, que se excluyen de la definición de empleo informal y en cambio quedan incluidos en el empleo situado en unidades de hasta 10 personas ocupadas. Dependiendo de la disponibilidad de cifras, a veces se utilizará esta segunda definición como equivalente a la primera. Naturalmente la denominación de informal, aplicada al empleo generado por las unidades de pequeña escala, sólo tiene sentido si se demuestra que su grado de regulación legal es mucho menor que el vigente para el empleo situado en las medianas o grandes empresas o en el sector público.

Cabe destacar que definido de esta manera el empleo informal es un agregado heterogéneo de diversos tipos de trabajadores -en primer lugar entre asalariados de microempresas e independientes- que sólo tienen de común el hecho de laborar en unidades de pequeña escala, es decir, la precaria regulación legal de sus actividades laborales. Aun así existen entre ellos grandes diferencias en sus condiciones laborales (los asalariados de las microempresas están más regulados que los independientes) y, sobre todo, en sus características demográficas, tan grandes que los promedios carecen de sentido. Por ello conviene mostrar las distinciones que existen en su interior, cosa que haremos hasta donde sea posible.

2. Importancia global del empleo informal urbano en Colombia

a. Peso en el empleo. Cayó durante la primera mitad de los noventa

Definido así, el grado de informalidad del empleo urbano colombiano ha sido tradicionalmente muy elevado (situado entre el 54 y el 57%); mayor en las ciudades intermedias; menor en las más grandes. Con todo, después de haber aumentado durante los años ochenta, ha vuelto a disminuir durante la década actual (cuadro IIIA.l).

-Entre 1984 y 1988 la informalidad del empleo urbano se había elevado considerablemente en las cuatro principales ciudades, pasando del 54.1% al 55.5% y, sólo ligeramente en las seis ciudades intermedias donde, en promedio, pasó del 62.9% al 63.5%.

CUADRO IIIA.l

EVOLUCIÓN DE LA INFORMALIDAD DEL EMPLEO

POR ÁREAS METROPOLITANAS, 1984-1994

  Tamaño 1994 Grado de informalidad del empleo
Areas (en miles)     (%)    
metropolitanas Poblac Empleo 84 86 88 92 94
Bogotá 5113 2223 53,0 52,1 55,0 50,6 50,5
Medellín 2243 893 50,2 51,9 52,5 52,0 50,8
Cali 1711 712 57,5 58,0 56,6 53,3 52,7
Barranquilla 1297 456 61,3 62,2 62,1 61,8 57,8
Manizal 327 121 53,1 53,7 53,0 52,1 46,2
Pereira 428 166 58,2 54,9 57,7 55,5 53,5
Villavicencio 220 73 67,4 64,9 60,0 67,1 63,5
Bucaram 668 290 64,4 66,3 64,3 65,3 65,2
Pasto 257 102 68,5 70,8 69,5 70,1 65,5
Cúcuta 552 214 67,4 73,3 72,2 73,5 71,4
4 áreas 10364 4283 54,1 54,2 55,5 52,6 51,7
6 áreas 2451 966 62,9 64,3 63,5 64,2 62,1
Tot 10 áreas 12815 5249 55,6 55,9 56,9 54,7 53,6

Las mayores alzas se habían registrado en Medellín (donde ganó 2.3 puntos porcentuales) y en Bogotá ( +2.0 puntos). En Barranquilla había aumentado ligeramente y se había reducido en Cali. El aumento fue menor en las ciudades intermedias y fue liderado por Pasto ( + 1.0 punto porcentual) y Cúcuta ( +4.8 puntos). Las demás (Manizalez, Pereira, Villavicencio y Bucaramanga) vieron caer ligeramente la importancia del empleo informal en este período.

-Esa tendencia general se revirtió durante los años noventa. Para 1994 la informalidad del empleo había caído ya al 51.7% en las cuatro áreas principales y al 62.1% en las seis intermedias.

Esa reducción fue más pronunciada en las cuatro grandes capitales ( -3.8 puntos porcentuales) y, en particular, en Bogotá ( -4.5), Barranquilla ( -4.3 ) y Cali ( -3.9) y más moderada en el agregado de las ciudades intermedias ( -1.4 puntos). Sin embargo deben destacarse los casos de Manizales (-6.8 puntos), Pereira (- 4.2) y Pasto ( -4.1 ) .

De hecho, la mayor parte de los nuevos empleos urbanos del período 1984/1988 habían sido creados por el sector informal (61.8% en las cuatro áreas principales; 65.6% en las seis intermedias). En contraste, durante los años 1988/1994 el sector formal aportó ya la gran mayoría (el 68.3%) de los nuevos empleos en las cuatro ciudades principales y ganó importancia en el empleo marginal de las seis intermedias (44.0% v s 34.4% en el período anterior). Ver cuadro IIIA.2.

Así el empleo urbano, que se había informalizado durante los ochenta, se modernizó y salarizó durante los noventa.

-La participación relativa del servicio doméstico y de los ayudantes familiares, típicos empleos de segunda calidad, ha disminuido permanentemente en todas las ciudades: del 8.9% en 1984 al 5.2% en 1994 en las cuatro principales; del 10.3% al 7.4% en las intermedias. Entre 1988 y 1994 cayeron además en términos absolutos.

-En contrapartida, el grado de salarización ha crecido. Pero no se trata sólo de que las antiguas servidoras domésticas se hayan convertido en asalariadas (lo que sería un simple cambio en la forma jurídica de su contratación). Durante los años noventa los asalariados de las empresas de más de 10 ocupados, ganaron importancia relativa.

El fenómeno es neto para las cuatro ciudades principales. El peso de los obreros y empleados asalariados ha venido aumentando tendencialmente: 61.3% en 1984; 64.5% en 1994. No se trata del empleo público, cuya importancia relativa ha caído desde 1984. Durante los ochenta la mayor salarización había sido liderada por las microempresas que aportaron el 32.8% de los nuevos empleos urbanos del período 1984/1988; la contribución de las empresas de más de 10 ocupados fue apenas del 30.1%. En contraste, durante los noventa, la salarización fue liderada por las empresas de más de 10 ocupados: 64.7% de los nuevos empleos de 1988/1994 vs 11.9% para las microempresas.

Aunque menos clara esa misma tendencia opera en las ciudades intermedias. El grado de salarización, que había caído entre 1984/ 88, recuperó su nivel inicial en 1994. y aunque los asalariados de las microempresas han venido ganando importancia desde 1988, los de las empresas de más de 10 ocupados ha crecido todavía más. Entre 1984 y 1988 los primeros aportaron más que los segundos al nuevo empleo (21.7% vs. 20.6% ). Entre 1988/94 contribuyeron menos (23.5% vs. 37.3% ).

-Por su parte, los empleos independientes han conservado su importancia relativa en las grandes ciudades y la han aumentado en las intermedias, pero se han modernizado.

El peso de los trabajadores por cuenta propia no calificados, tradicional núcleo "duro" del sector informal, viene reduciéndose

tendencialmente en las cuatro principales: 23.3% (1984),21.1% (1994); ha aumentado, en cambio, en las ciudades intermedias (22.5% en 1984, 25.0% en 1994). Sin embargo, tanto en éstas como en las primeras sus ingresos vienen subiendo, como lo veremos.

    CUADRO IIIA.2

               COLOMBIA. CUATRO, SEIS y DIEZ ÁREAS METROPOLITANAS.

               ESTRUCTURA DEL EMPLEO URBANO POR TIPOS

 (POSICIONES OCUPACIONALES/TAMAÑO DE EMPRESAS). JUNIOS DE 1988, 1992. 1994

  Estructura del empleo urbano por tipos   Aporte al increm del empleo
  junio de 1984 junio de 1988 junio de 1994   84/88 88/94
  4 Ar 6 Ar Tota1 4 Ar 6 Ar Total 4 Ar 6 Ar Total   4 Ar 6 Ar Total 4 Ar 6 Ar Total
  Ppales Interm 10 Ar Ppales Interm 10 Ar Ppales Interm 10 Ar   Ppales Interm 10 Ar Ppales Interm 10 Ar
A ASALARIADOS 61,3 58,5 60,8 62,5 57,3 61 ,6 64,5 585,0 63,4   67, 7 53,0 64,8 75,3 63,5 72,9
1 Microempresas 18,0 23, 1 18,9 20,8 22,8 21,2 19,4 23,0 20,0   32,8 21,7 30,6 11,9 23,5 14,3
2 Med/grand empr 32,3 21, 7 30,4 31 ,9 21 ,5 30,0 37,1 24,4 34,8   30,1 20,6 28,3 64,7 37,3 59,0
3 Gobierno 11,0 13,6 11,4 9,8 13,0 1 0,4 8,0 11,1 8,6   4,8 10, 7 5,9 -1 ,3 2,7 -0,5
B INDEPENDIENTES 29,8 312,0 30,1 29,5 33,1 30,2 30,3 34,1 31,1   28,4 40,1 30, 7 34,4 38,5 35,3
1 Cuentas propia 25, 1 23, 7 24,9 23,2 25,6 23,6 23,3 26,4 23,9   14,6 33,0 18,2 23,9 29, 7 25,1
a No profes/técnic 23,3 22,5 23,1 21,3 24,4 21,8 21,1 25,0 21 ,8   12,8 31,1 16,4 20,0 27,8 21,6
b Prof/técnic indep 1 ,9 1,1 1,8 1, 9 1 ,3 1,8 2,2 1 ,4 2,0   1, 7 1 ,9 1 ,8 3,9 1 ,9 3,4
2 Patronos 4, 7 7,5 5,2 6,4 7 ,4 6,6 7 0 7,7 7,2   13,8 7,1 12,5 1 0,5 8,9 10,2
a Microempresarios 3,9 6,8 4,4 5,4 6,6 5, 7 6, 1 6,7 6, 2   12,3 5,8 11,0 9,5 6,8 8,9
bMed/grand empres 0 ,8 O, 7 0,8 0,9 0,8 0,9 1,0 1,1 0,0   1 ,5 1,3 1,5 1,1 2,1 1,3
C OTROS EMPLEOS 8,9 1 0,3 9, 2 8,0 9, 6 8, 3 5,2 7,4 5,6   4,0 6,9 4, 5 -9,7 -2, 0 -8,1
1Svicio doméstico 60,0 6,3 6,1 5,5 6,2 5,6 4,1 5,3 4,4   3,4 5,5 3,8 -3, 2 1 ,6 -2,2
2 Ayudant fliares 2,9 4,0 3,1 2,5 3,4 2,6 1,0 2,1 1,2   0,6 1 ,5 O, 8 -6 5 -3 7 -59,0
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0   100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
                                 
SECTORINFORMAL 54,1 62,9 55,6 55,5 63.5 56,9 51,7 62,1 53,6   61,8 65,6 62,6 31,7 56,0 36,8
SECTORFORMAL 45,9 37,1 44,4 44,5 36,5 43,1 48,3 37,9 46,4   38,2 34,4 37,4 68,3 44,0 63,2

 

Fuente: Dane. encuestas de hogares, junios de I984, I988 y I994

La importancia de los profesionales y técnicos independientes ha crecido en todas partes. En las cuatro ciudades mayores pasó del 1.9% en 1984 al 2.2% en 1994 y en las intermedias del 1.1% al 1.4%.

Los patronos también han ganado significación. En las cuatro grandes ciudades se trata, sobre todo, de los microempresarios que pasaron del 3.9% al 6.1%. En las ciudades intermedias más de los medianos empresarios ( que pasaron del 0.7% al 1.1% ).

b. Participación del sector informal en el PIB urbano

Entre 1984 y 1988 el PIB urbano de las diez áreas metropolitanas principales (que recogen cerca del 70% del PIB urbano nacional) había crecido a una tasa anual del 4.0%. Después de experimentar una ligera desaceleración entre 1988 y 1992, ese crecimiento se disparó en el bienio posterior al 6.7%.

Debido a su baja productividad, el peso del sector informal en el PIB urbano es menos significativo que en el empleo y ha oscilado entre el 21 y el 23% (cuadro IIIA.3). Entre 1984 y 1988 el PIB informal había aumentado más rápidamente que el formal (6.4% vs. 3.4%): su empleo creció velozmente y con una productividad baja y estable. Esa tendencia se revirtió entre 1988 y 1992. El PIB informal se desaceleró y creció menos que el del sector moderno (2.0% v s 4.0% ) gracias a que su empleo perdió dinamismo y su productividad se redujo. Finalmente, desde 1992 el PIB informal volvió a ganar ligeramente peso relativo, pero no jalonado por el empleo sino porque su productividad mejoró notablemente.

c. Evolución de la productividad del sector informal

En las diez áreas metropolitanas principales la productividad media del trabajo había caído al 1.4% anual entre 1984 y 1988. Prima facie, dos son las razones de este estancamiento productivo. La primera es que, durante ese período, la gran expansión del empleo urbano (el 64% del incremento ocurrido entre 1984 y 1988) tuvo lugar en el sector informal cuya productividad media es sumamente reducida. La segunda es el estancamiento de la productividad de la economía moderna, que se redujo a una tasa del 1.2% en el cuatrienio 84-88. Estas tendencias se moderaron en el cuatrienio 19881992, cuando la productividad aparente del trabajo urbano se redujo pero a tasas menores. Después de 1992 ese indicador se recuperó vigorosamente tanto en el sector moderno como en el informal.

 

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1. Este artículo es un capítulo de un estudio (no publicado) escrito en 1996 para el Departamento Nacional de Planeación y Fonade. El empleo informal urbano: un balance de los cambios acaecidos entre los ochenta y los noventa. Corporación para el Desarrollo de la Investigación y la Docencia Económica (CIDE). Medellín, enero de 1996.
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2. "The distinction is commonly taken to refer to size (large scale/small scale), productivity (high/low), visibility (enumerated/unenumerated), market conditions (monopoly/competitive) and much else. In all this, insuficient attention has been paid to the intelectual origins of the expression and to its usage in stardard English... There is a highly formalised part of all third world economies today, where states, owing their existence in large degree to internatonal institutions and forces, seek with variable effectiveness to stablish their writ over economic backward populations. Equally, much that goes on these economies is only marginal! y the product of state regulation: it is by that fact alone "informal" relative to the forms of publicly organized economic life. This is a qualitative distinction, so that questions of size or productivity cannot be intrinsic to its definition. Informality in this context is a matter of degrees of social organisation. Keith Hart; Informal ecomomy, The New Palgrave: a dictionary of economics, vol. 2, The MacMillan press ltd., London,1987
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3. Algunos estudios introducen algunas variantes a esta definición, restringiendo el tamaño de la empresa a un máximo de 5 ocupados para sectores distintos a la manufactura. "Aunque, al comparar los resultados... se observa el mismo comportamiento o tendencia global... su tamaño [el del sector informal urbano] se reduce, en términos relativos en cinco puntos porcentuales en promedio [Caro, 1995].
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4. Independientemente de la discusiones teóricas, la reducción del número máximo de empleos por empresa de 10 a 5 personas (que suelen usarse alternativamente) no varía significativamente la magnitud del empleo informal. Como se aprecia en el cuadro IlIA.l, mientras las unidades de hasta lO personas representan, en Colombia, el 58.7% del empleo urbano total, las empresas de 6 a 10 personas aportan menos del 10% del mismo.
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