Escalas sociales hacia los anos de iniciacion de la independencia

 

La clasificación de clases sociales en la colonia, a que se ha hecho referencia, deberá retenerse para los estudios estadísticos que se emprendan sobre este período, en mérito a que se estaba por entonces a solo 3 años de la Insurrección de los Comuneros y en víspera en todo caso de los acontecimientos que culminaron en la guerra de la independencia. La pirámide social de la colonia en estos años era como sigue:

1- El grupo de españoles, propietarios de las grandes haciendas, formados generalmente a través de la Encomienda; dominaban el comercio, los altos caraos de la administración, el ejército y la Iglesia, y eran defensores audaces del orden económico-social de la colonia, aún frente a la política de la Corona. Estaban situados en regiones como Santafé, Antioquia, Popayán y Cartagena.

2- El grupo criollo, formado por hijos de españoles nacidos en América. Eran propietarios de grandes haciendas y minas, controlaban numerosos cabildos por compra de los cargos y residían en los pueblos o aldeas, principalmente. Se trataba de una clase en ascenso, hacia los niveles en que se encontraba la aristocracia colonial. Recibían prebendas y títulos del rey por servicios a la Corona" y se hallaban en proceso de ingresar a las instancias de la administración, del ejército y del clero.

3- El grupo indígena, cuyas'actividades se repartían entre el peonazgo en las haciendas, el laboreo en las minas o el trabajo en los talleres, lo mismo que en las faenas de la arriería, la apertura y conservación de los caminos, la construcción y mantenimiento de las iglesias, los puentes y otras obras, el transporte de carga y de personas, como se decía por entonces "a lomo de indio". Desde el principio de la Encomienda quedaron como propiedad personal del patrón y su descenso demográfico cobró pronto categoría de tendencia.

4- El grupo mestizo, conformado por aquellos mezclados de español con indio o negro (mulatos, zambos, pardos). Para la estadística es de interés dejar establecido que sobre esta agrupación social la Corona opera una clara política demográfica, consistente en evitar los cruces de sangre, en protección de los españoles y en previsión, de otra parte, de los brotes de rebeldía, frecuentes en este núcleo.

Según las disposiciones que denominamos "demográficas" los mestizos y los negros no pueden residir en los pueblos de indios, ni comerciar con estos, ni utilizarlos como sirvientes o cargueros. Muy pronto, en 1549, se estipula por Cédula Real que "todos los dichos mulatos y mestizos y no legítimos no podrían tener indios por vía de repartimiento ni de otra manera, ni ningún oficio real" (25), restricciones que trataban de contener a los integrantes enriquecidos de este grupo para su paso a una escala social más alta. Por ello mismo, se les impidió por mucho tiempo ejercer profesiones.

No obstante, su reproducción fue rápida -mucho más que entre los españoles netos- especialmente en los centros urbanos y en los mineros, y los conflictos sociales, que la Corona quiso prevenir, crecieron en esta agrupación, perseguida "desde los comienzos del siglo XVIII, en concordancia con su desarrollo demográfico" (26).

El ascenso económico del mestizaje, debido a la explotación del indio y del negro, le abrió el campo a esta promoción social a ciertas escalas de la administración, el ejército y la Iglesia, hasta el punto de llegar a convertirse este sector étnico en un grupo de presión, emparejado en cierta medida con el español de la aristocracia local, aunque, desde luego, sin que se suprimieran los roces de intereses entre ellos, sino, por el contrario, agudizándose. Una de las resultantes por algún tiempo más bien largo que breve de estos choques de clase se expresa en la escindencia entre la posesión económica y la consideración social, que se manifiesta del modo más vario y a veces pintoresco. Se cita, por ejemplo, el hecho de que aún en el ejército emancipador los mestizos fueron organizados aparte de los denominados "blancos", en "regimientos de pardos", posiblemente para evitar la enemistad entre ellos.

Hacia 1789 se encuentran referencias sobre estadística: a) de jornales en la confección de empaques y otras faenas relativas a la quina procesada y clasificada; b) en cuanto a la hechura de empaques de madera y forro de cuero para este mismo objeto; c) de los recaudos netos por la venta de este producto(27).

Hay asímismo indicación de que se llevaban estadísticas sobre salud hospitalaria en el ejército durante las campañas de la reducción de indios. Al respecto, una relación de drogas existentes en Caño de Loro (o Caño de Oro), en el Real Plan de San Lorenzo (Darién), trae una lista de personal atendido -entrado, salido y existencias- y otra de fórmulas despachadas y valores causados (28).

5- El grupo de los negros, finalmente. Por los alrededores de 1600 se dio comienzo a su traída de la Guinea al Nuevo Reino de Granada, cuando Portugal abrió la venta de mano de

obra africana hacia todo el mundo conocido. La Corona española mantenía ciertas restricciones para el mercado negrero en-- las colonias occidentales y, dentro de las medidas de protección de su economía, figuró la de la solicitud a ella y la correspondiente autorización para la compra de esclavos negros, en lo ancho y lo largo de sus dominios. Ello hizo 9 en un principio, principalmente, la afluencia de negros del África a lo que hoy es América Latina no hubiese sido copiosa, a excepción del Brasil, donde la metrópoli portuguesa, parte toral en el mercado negrero, no tuvo restricciones para la penetración de negros en apreciable volumen.

Los negros, esclavos o libertos, de ambos sexos, prestaban servicios de todo orden, desde los caseros en las ciudades y las haciendas, hasta las labores de peonaje, vaquería, como cargueros y -sobre todo- en las pesadas labores de la minería. Tenían asegurada la alimentación para reconstruir la energía perdida en el trabajo, pero carecían de salario y el amo tenía ingerencia absoluta sobre su vida, y aún sobre sus gustos. No tuvo nada de raro que acabasen por ser promotores de disturbios y sublevaciones.

Pese alas prohibiciones de la Corona, los negros eran introducidos del África (por Cartagena) y desde allí se les internaba a las diferentes regiones o, por la ruta de Occidente pasaban a Popayán y de allí al mercado negrero de Lima, que se hizo el más importante del área del Pacífico (29). Un ejemplo que puede servir de ilustración sobre la población negra antes de la culminación de la primera mitad del 1600, en relación con la relativa importancia del asentamiento demográfico, lo puede dar Barranquilla, cuando aún era un poblado incipiente, hacia 1630. Se contaron allí, además de la gente indígena, española y mestiza, 500 negros africanos o descendientes de estos.

 

(25)
 Juan Friede, Documentos inéditos para la historia de ('olombia, Tomo 1, pag. 757, 1965.
(26)
 Jaime Jaramillo Uribe -(citado por Delgado)- Ensayos sobre la historia social de Colombia, 1968, pags. 174.- 175, Bogota.
(27)
 Archivo Nacional, Estadística, Documentos Originales, Tomo VIII, pags. 1 a 60.
(28)
 Archivo Nacional, op. cit., pags. 83 a 113.
 (29)
 La otra ruta negrera fue la del África -Brasil, de donde eran llevados al mercado de Buenos Aires y de ahí a Mendoza y Santiago y, finalmente, al mercado de Lima. En Chile, las viudas pudientes se dedicaban a la compra de negros para venderlos a Lima o, los de Lima al mercado de Buenos Aires.

 

Comentarios (0) | Comente | Comparta c