Macroeconomía y gasto público en economías de desarrollo intermedio
Esquemas de reproducción Kaleckianos y Marxistas
Salomón Kalmanovitz*
Publicado en: Cuadernos de Economía
Universidad Nacional de Colombia
Tercera Epoca
Volumen XI-Número 15
I Semestre de 1991
Re sumen
Kalmanovitz, Salomón, Macroeconomía y gasto
público en economías
de desarrollo intermedio, Cuadernos
de Economía, Vol. XI,
No.
15, Bogotá, 1991, pp. 7-28.
Los esquemas de reproducción kaleckianos se prestan
para formalizar adecuadamente economías de desarrollo intermedio,
Sin embargo, los supuestos sobre la insensibilidad de los
precios a la demanda y la inversión relacionada inversamente con el acervo de capital, no son apropiados para
caracterizar este tipo de economías
. El autor , prestando
un nivel adecuado de realismo a su modelación, deja de lado
tales supuestos al formalizar la economía por medio de 4
departamentos que incluyen uno
exportador, que provee los medios de producción no
elaborados internamente, y una función pública en un medio abierto. Los otros departamentos considerados proveen bienes salario y
de lujo, respectivamente. Consideraciones sobre la teoría de la inversión y el trabajo
productivo marxistas proveen algunas conclusiones adicionales sobre el papel que juega el Estado en las economías
semi - industrializadas.
En este ensayo pretendo establecer la
función pública en una economía abierta, que produce
sólo parte de sus medios de producción. Para ello recurro a los esquemas de
reproducción de Michal Kalecki,
los adecuó a las rigideces externas y de producción que
enfrenta una economía de desarrollo intermedio y los comparo con los esquemas marxistas,
en lo que tiene que ver con los conceptos de inversión y de trabajo productivo. Ofrezco
al final una síntesis de ambos.
Partimos de los esquemas de reproducción
kaleckianos para dilucidar el impacto de la función
pública en la demanda agregada de cualquier sistema económico. En el nivel más general, aun sin introducir el gobierno,
Kalecki establece tres sectores o departamentos: el I
correspondiente a la producción de bienes de capital, el II
a los bienes de lujo y el III a los
bienes salario.
El producto neto de cada sector queda
compuesto por sus respectivos beneficios y salarios:
(1) Departamento I: B
1 + S1 =
Q 1
(2) Departamento II:
B2 + S 2 = Q 2
(3) Departamento III:
B3 + S3 = Q 3
Los salarios se gastan en el departamento
III, bajo el supuesto de que los obreros no ahorran, de tal
manera que
(4) B3 + S3 = S1 +
S2 + S3 de donde
B 3 = S1 + S2
Las ganancias se gastan en inversión J, en el
departamento I o en bienes de lujo, en el departamento II.
(5) B1 +
B2 + B3 = Q1 + Q2 = B = Q2
+ I
La anterior ecuación se puede escribir
también como
(5a)
B = Bc + I
donde Be se define como beneficios
destinados al consumo.
De aquí se deriva el postulado de que
los capitalistas "ganan lo que gastan" y de que si no gastan todo lo ganado el
sistema entra en problemas de realización: no puede vender todo lo producido. Se deriva
también de lo anterior que las decisiones de los capitalistas "sobre inversión y
consumo determinan las ganancias, y no a la inversa 1.
Si el gasto de los capitalistas se
reduce por cualquier razón, entonces los beneficios del siguiente período serán
inferiores a los obtenidos en el pasado.
Los esquemas abiertos y con gobierno
Ya en un sistema abierto y con gobierno,
los beneficios estarán influidos directamente por el saldo de exportaciones y por el
déficit público. En tal caso, y representando los respectivos saldos como (X-M) y
(G-T), exportaciones menos importaciones y gasto público menos impuestos, obtenemos un
cuadro más completo:
(6) B - Tb = I + (X-M) + (G-T) + Q2
donde Tb corresponde al
impuesto sobre los beneficios.
Obtenemos de esta manera que los
beneficios, deducidos los impuestos pagados, son iguales a la inversión más el consumo
de los capitalistas, agregándose los saldos de comercio exterior y de gobierno. Un saldo
positivo de exportación se expresa en un aumento de las ganancias y salarios de las ramas
beneficiadas. Los salarios adicionales se gastarán en el departamento III y sus
beneficios aumentarán en un monto igual.
Como consecuencia de lo anterior, tenemos
que el excedente de exportaciones permite a las ganancias aumentar por encima del nivel
que sería determinado por la inversión y el consumo de los capitalistas... El déficit
presupuestal tiene un efecto similar al excedente de exportación. También permite a las
ganancias aumentar por encima del nivel determinado por la inversión privada y el consumo
de los capitalistas; por esta razón, el déficit presupuestal puede considerarse como un
excedente artificial de exportaciones 2 .
La forma como el gasto público incide
sobre las relaciones macroeconómicas depende de su descomposición en inversión y
consumo, de tal modo que la ecuación general puede ser expuesta de la siguiente manera:
(7) B-
Tb= (Ig + Ip)- T +(X-M) + Q2+ Sg
Donde el déficit público aparece ahora
como Ig + Sg - T, y se supone que todos los gastos de
consumo del gobierno corresponden a nómina y se gastan en el departamento III, productor
de bienes salario.
Lo anterior puede ser ilustrado con las
ecuaciones departamentales en donde inciden los impuestos abonados por cada departamento
con el gasto gubernamental que los beneficia:
(8)
B1 + S2 = Ip + Ig T1 =
Q1
(9)
B2 + S2 = BC-T2
(10) B3
+ S3 = (S1 + S2 + S3 + Sg) - T3 = Q3
(11) B3
= (S1 + S2 + Sg) - T3
En la ecuación 9,
Bc representa los beneficios destinados al
consumo de lujo que se verá reducido por los impuestos a pagar, afectando negativamente
los beneficios y salarios de tal departamento en forma malthusiana. En la 11, los
beneficios del departamento productor de bienes salario igualan a los salarios pagados en
los otros departamentos y por el gobierno, debiéndose deducir los impuestos
correspondientes.
El saldo entre impuestos pagados y gastos
públicos ( Ig + Sg ) definirá si cada departamento recibe una
mayor demanda de la existente, sin la existencia del gobierno.
Tanto la inversión como el consumo
públicos tienen impacto sobre la realización de la producción de los departamentos I y
III de la economía, al suponer heroicamente que no se efectúa gasto público (los
salarios de sus altos ejecutivos) sobre los bienes de lujo. En equilibrio fiscal, la
composición del gasto público y la estructura tributaria estarán contribuyendo a
definir las dinámicas de crecimiento de ambos departamentos, según se dé prioridad a
cualquiera de los dos (para la distribución de la renta en Kalecki y la tercera
demanda, cfr. Tavares. 1978).
Con un presupuesto público balanceado,
el efecto pasará por la distribución de la tributación: si se basa fundamentalmente en
las ganancias tenderá a corregir el desequilibrio fundamental del sistema ya que éstas
se gastarán en forma de inversión o consumo públicos, lo cual es incierto sin la
existencia del Estado; los impuestos al consumo, por el contrario, incrementarán la
brecha entre inversión y consumo, de acuerdo con la visión subconsumista que presenta
Kalecki, tendiendo a elevar las ganancias en manos de los capitalistas, según como los
gaste el gobierno.
Los precios rígidos
El supuesto sobre el comportamiento de
los precios que hay detrás de las consideraciones macroeconómicas de Kalecki es que
éstos son insensibles a las condiciones de demanda y que son el grado de monopolio y el
nivel de costos y salarios los determinantes más importantes de su nivel. De esta manera,
los excesos de demanda que crean los saldos positivos de comercio y el déficit fiscal son
absorbidos enteramente por movimientos del producto y, dentro de éste, por los
beneficios. No escapa a la percepción del autor la posibilidad de que saldos permanentes
en las cuentas externas y fiscales conduzcan a situaciones de pleno empleo que
contribuirán a desestabilizar el nivel de precios, en particular cuando se eleven los
salarios y, más importante aún, cuando la situación contribuya a quebrar la disciplina
social y política de los trabajadores (en Economía política del pleno empleo, 1977, p.
165). Lo
que vale la pena rescatar de la concepción anterior es la relación directa entre las
adiciones de la demanda y su inyección sobre los beneficios. Aun si porciones del gasto
adicional van a disiparse en alzas de precios, las ganancias se verán favorecidas, más
en los sectores que hacen gala de rigideces en sus ofertas, caso del sector agrícola y de
los importables, y se mantendrán en aquellas ramas en las que los capitalistas puedan
defender sus márgenes de las alzas salariales y de la competencia en la determinación de
sus precios.
En el caso de una combinación de un
saldo negativo comercial con el exterior y un déficit público mucho mayor que éste, los
efectos de alza de precios se concentrarán en los importables, y buena parte de la
demanda adicional se disipará en ganancias para los intermediarios de las importaciones.
De nuevo este es un caso frecuente de las economías de desarrollo intermedio que
presentan crónicos desequilibrios en sus cuentas externas.
En términos más generales, una
deficiencia de demanda generada por un déficit externo obligará al gobierno a
contrarrestarla con un déficit fiscal aproximadamente igual, para evitar caídas bruscas
de la actividad. Y por el contrario, un superávit externo, en condiciones de rigidez de
oferta en varios sectores claves, presionará al gobierno de turno a obtener un superávit
en sus cuentas, para disipar presiones inflacionarias que vienen con los excesos de
demanda.
Si queremos representar la situación con
variaciones de precios debemos reformular los esquemas kaleckianos con los respectivos
niveles de precios:
(12)
B
Tb= (Ig + Ip)p1 - T + (X -
M)tc + Q2p2 + SgP3
Donde p1 será el nivel de precios
del departamento que produce bienes de inversión, tc, la tasa de cambio, p2
el nivel de precios de los bienes de lujo y p3 el nivel de precios del departamento
que produce bienes salario. Como se verá, el departamento I es muy dependiente de las
importaciones y por lo tanto su nivel de precios estará estrechamente asociado con la
tasa de cambio. Asimismo habría que establecer relaciones entre las capacidades de
producción y su ocupación para determinar a partir de qué momento las adiciones de la
demanda se disipan en alzas de precios 3.
Por ejemplo, un auge sostenido de la
inversión se frenará en parte cuando obtenga una utilización plena de la capacidad
productiva y los capitalistas verán fortalecida su posición para elevar sus precios p1.
Al mismo tiempo, un desbalance entre exportaciones e importaciones presionará por la
variación de la tasa de cambio, a devaluarse si el saldo es negativo y a revaluarse en el
caso contrario. De manera similar, un crecimiento del empleo y del fondo salarial, ya
fuera como resultado de la inversión o del consumo públicos, aumentará la demanda por
alimentos y si la oferta agrícola es rígida, el nivel de precios del departamento
III se
elevará, de tal modo que se mermarán los salarios reales.
Los movimientos de la tasa de cambio
sobre la demanda son acumulativos en el caso devaluatorio, puesto que la sustracción
monetaria se intensifica con una tasa de cambio mayor y el déficit externo monetizado
hace contraer más los beneficios. En la situación contraria, superávit externo y
revaluación de la tasa de cambio, el exceso de demanda es compensado por una
monetización menor del superávit externo y los beneficios se expanden menos (cfr. Dow,
1986-1987).
Una economía con un departamento I incompleto
En el caso de una economía que no cuenta
con un departamento completo de bienes de inversión, deberá recurrir a las importaciones
para cubrir sus faltantes. Habría que definir entonces los departamentos en forma
distinta, así:
El departamento I se dividirá en a,
exportador, y b productor de maquinaria sencilla y materias primas. El resto de
departamentos sigue igual al primer caso.
(13)
Q1a = Ba
+ Sa = m I
tc
(14)
Q1b = Bb + Sb = (1 -
m) Ip1
(15)
Q2 = (B2 + S2)p2
(16) Q3 = (B3 +
S3) p3 = S
Sólo se importan medios de inversión y
m es el coeficiente de importación de esos bienes. En la nueva situación, los
equilibrios toman la siguiente forma:
(17) Q1atc
+ Q1bp1= I =
B - Qp2
(18) B3
= Sa + Sb + S2 = (La
+ Lb + L2)W
Una primera restricción que se presenta
es que el nivel de producto del sector exportador sea suficiente para importar los bienes
de inversión requeridos, lo cual dependerá de la tasa de acumulación global y el
componente importado que la caracterice. Podemos reducir la nómina al empleo por la tasa
salarial, w, y notar cómo hay una relación directa entre ésta y los beneficios
del departamento III.
En la ecuación 17
se debe leer que las ganancias van
a adquirir las importaciones, que son iguales a las exportaciones del departamento Ia
más el producto de Ib. Por ahora suponemos las importaciones integradas
totalmente por bienes de inversión, pero más adelante relajaremos este supuesto.
Es de notar lo crucial que se vuelve la
condición de que mínimamente las exportaciones X deben ser suficientes para que las
importaciones sean compatibles con el nivel de la inversión planeada y posible con el
nivel de beneficios anterior, pues de no ser así se vería mermada proporcionalmente, a
menos que hubiera financiamiento externo para cumplir con las metas de importaciones.
En condiciones de una insuficiente
capacidad para importar, la tasa de cambio tiende a devaluarse y a afectar el nivel de
precios de los sectores intensos en importaciones. En tales momentos, la inversión y el
gasto deficitario del gobierno podrán ser inflacionarios si aumenta la demanda sobre
sectores que, por carencia de importaciones, se caracterizan por una ostensible rigidez
productiva.
El coeficiente de importación de la
inversión se verá afectado por los altibajos de la tasa de cambio y/o los impuestos a
las importaciones. En condiciones revaluatorias de la tasa de cambio y desgravación de
las importaciones, los capitalistas optarán por los bienes de inversión extranjeros y
reducirán sus compras al departamento Ib; en
consecuencia, aumentará el coeficiente de importación m, se reducirán los
beneficios y salarios de este sector, y su efecto sobre los demás dependerá de si el
departamento Ia compensa las pérdidas del Ib ya que el
primero está proveyendo las exportaciones y divisas con qué sustituir los bienes de
inversión del segundo.
Con los bienes de lujo habría que
considerar que tenderían a ser intensivos en importaciones y por lo tanto se debería
formalizar también en su producción un coeficiente de importación, lo cual culminaría
en una asignación (trade off) de las importaciones totales entre
inversión y consumo de lujo: Q1a = (m1I + m2Q2)tc o
sea las exportaciones igualan a las importaciones de bienes de inversión y de lujo.
(19)
Q2 = m 2Q2tc
+ (1-m2) Q2p2
(20)
B = Q1bp1 + (1-m2)Q2p2
(21)
M = (m1I + m2Q2)
tc
De esta manera, los capitalistas
decidirán cómo reparten las divisas disponibles entre sus necesidades de inversión y de
consumo; cuando se presenta un excedente de exportación que se considere estable, la tasa
de cambio se revalúa y se tenderán a debilitar los esquemas de protección y
sustitución de importaciones que pretenden asignar todas las divisas a las necesidades de
inversión de los capitalistas (cfr. Fitzgeraid, 1981). Pero al mismo tiempo, tanto la inversión
como el consumo que se realizan por fuera de la economía, mediante importaciones,
debilitarán la demanda interna y por ende los mismos beneficios de los capitalistas que
venden para el mercado interior.
__________
*Decano de la Facultad de ciencias Económicas de la Universidad Nacional de
Colombia.(Regresar)
1 Michal Kalecki, Ensayos escogidos sobre
dinámica de la economía capitalista, México, Fondo de Cultura Económica, 1977, p.
95.(Regresar)
2 Ibid., p. 101.(Regresar)
3 Lance Taylor, Modelos macroeconómicos para
los países en desarrollo, México, Fondo de Cultura Económica, 1986, p. 29.(Regresar)
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