Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996
Luis Jorge Garay S
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ESTRUCTURA Y DESEMPEÑO COMPARATIVO DE LAS EMPRESAS NACIONALES Y RECEPTORAS DE IED 1992-1996

La apertura económica trajo consigo un viraje en las condiciones de competencia a las cuales se enfrentan las empresas manufactureras. Como se verá en los capítulos 12 y 13, el proceso de adaptación al nuevo escenario no ha estado libre de traumatismos, lo cual se refleja en un pobre desempeño de muchos de los sectores industriales. En esta instancia conviene distinguir diferencias tanto en el desempeño como en las características técnicas entre las empresas manufactureras con participación de capital extranjero, llámense empresas receptoras (ER), y las empresas nacionales.

Para ello se recurrió a una muestra de empresas manufactureras supervisadas por la Superintendencia de Sociedades y se calcularon algunos indicadores siguiendo la metodología de la APO y la NPC (National Productivity Corporation, 1994). Como empresa receptora se consideró toda aquella que presentara algún vínculo con un inversionista externo, incluyendo así: los joint ventures, las alianzas estratégicas y los aportes de maquinaria y divisas, además de la participación directa en el capital de las empresas (30).

El Cuadro 4.17 permite distinguir ciertos comportamientos entre sectores. En 1994, el costo laboral por trabajador, la productividad laboral y la intensidad de capital resultaron ser superiores en las ER que en las empresas nacionales para la amplia mayoría de sectores industriales. En el agregado industrial el indicador de intensidad de capital de las ER superó en 2.3 veces el de las empresas nacionales, la productividad laboral en 1.8 veces y el costo laboral por trabajador en 1.6 veces; diferencia que se acentuó aún más en el interior de algunos sectores. En efecto, en sectores como imprentas y editoriales, café y otros productos alimenticios, sustancias químicas industriales, otras sustancias químicas, caucho, plásticos y maquinaria eléctrica, en términos de los tres indicadores mencionados, las ER superaron en por lo menos 1.5 veces a las empresas nacionales.

En conjunto, estos resultados estarían reflejando que las ER cuentan con una composición de factores que privilegia el capital, lo cual favorece una mayor escala productiva y permite un mejor rendimiento por trabajador. Asimismo, la mayor intensidad de capital se asocia con una fuerza laboral más capacitada, lo cual se evidenciaría en el mayor costo laboral por trabajador frente a las empresas nacionales.

La dinámica de crecimiento de estos indicadores ha sido muy diferente, tanto entre sectores como entre las ER y las empresas nacionales. Por ejemplo, el costo laboral por trabajador presentó una tendencia decreciente entre los años 1992 y 1994 para las ER, mientras que para las nacionales la tasa de crecimiento se incrementó, especialmente en 1994 para la mayoría de sectores industriales. Algunas empresas transnacionales parecieran determinar la fijación de salarios de acuerdo con algún parámetro en dólares por lo que la revaluación del peso, como la que se presentó en este período, podría explicar el menor incremento observado de las remuneraciones en las ER frente a las empresas nacionales.

Por su parte, la tasa de crecimiento anual de la productividad laboral media entre 1992 y 1994, fue definitivamente más elevada en las ER que en las nacionales en sólo seis sectores manufactureros: imprentas yeditoriales, otras sustancias químicas, plásticos, otros minerales no metálicos, productos metálicos y maquinaria eléctrica. En el resto de sectores no se puede inferir un comportamiento determinante, siendo en algunos casos y en ciertos años, superior la dinámica de las ER o viceversa.

La dinámica de crecimiento promedio anual de la intensidad de capital en el período 1992-1994, fue superior para el agregado industrial en el caso de las empresas nacionales que en el de las ER, 8.1% frente a 1.4%. Esta diferencia se debe a la caída en la intensidad de capital que presentaron las ER en muchos de los sectores industriales. Sin embargo, se destacan algunos sectores en los que el crecimiento promedio anual de la intensidad de capital en las ER superó ampliamente el de las empresas nacionales, como el caso de: otras sustancias químicas; fabricación de productos de madera excepto muebles, papel, sustancias químicas industriales; otros minerales no metálicos, metales básicos de hierro y acero y café y otros productos alimenticios diversos. El caso contrario ocurrió en los sectores de calzado, imprentas y editoriales, maquinaria eléctrica, productos de caucho, fabricación de vidrio y textiles. El crecimiento en la intensidad de capital de las empresas nacionales puede ser reflejo de sus necesidades de reconversión para enfrentar las nuevas condiciones de competencia con la apertura económica. Las ER, por el contrario, desde antes de la apertura, ya contaban con intensidades de capital más elevadas.

Con respecto al indicador de rentabilidad, muchas empresas manufactureras, tanto ER como nacionales, no registraron utilidades en 1992, por lo cual el indicador a nivel sectorial resultó negativo en varios de los sectores. Ya para 1994 los dos tipos de empresas evidenciaron un desempeño favorable con tasas de rentabilidad positivas. Se observan, sin embargo, algunas diferencias. En el caso de los sectores de bienes de consumo durable y no durable, fueron las ER las que presentaron mayores tasas de rentabilidad, mientras que en los sectores de bienes intermedios y de capital la rentabilidad, fue superior en las empresas nacionales.

Sectores en los cuales la participación de empresas trasnacionales es representativa y hacia los cuales se dirige una alta proporción de los flujos de IED, merecen una distinción. Por ejemplo, la rentabilidad en el sector de sustancias químicas industriales fue negativa tanto en 1992 como en 1994 para las empresas nacionales, mientras que fue positiva para las ER, alcanzando en 1994 el 4.4%. En el sector de otras sustancias químicas, la rentabilidad en 1994 fue bastante elevada tanto para las nacionales como las ER, siendo superior en las nacionales (8.4% ). En el sector automotor la tasa de rentabilidad, en 1994, fue del 4.9% en las empresas nacionales frente al 0.4% en las ER.

Cuadro: 01

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30 La muestra se puede considerar bastante representativa, con un total de 503 empresas nacionales y 226 empresas receptoras. Los indicadores se calcularon a nivel de empresa y posteriormente fueron agrupados en los respectivos sectores manufactureros a tres dígitos de la CIIU.
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