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EL ENTORNO INMEDIATO: LA CIUDAD COMO OBSERVATORIO
Como se
ha reiterado, la enseñanza de las ciencias sociales se dificulta por su carácter de
conocimiento provisional, relativo, alejado de verdades absolutas, lo cual les impide -
contrario a lo que ocurre con las ciencias naturales o "exactas"- formular leyes
de cumplimiento universal. En este caso el escenario por excelencia de las ciencias
humanas es la sociedad misma, por ello el espacio apropiado para acercarse al conocimiento
de la sociedad es el propio entorno socio - cultural. Si no tenemos en cuenta esta
situación, la enseñanza de las ciencias sociales seguirá desperdiciando un potencial
muy grande a la hora de aportar en la formación de seres humanos comprometidos con la
sociedad, críticos y dinámicos, capaces de tomar decisiones con carácter,
responsabilidad e identidad.
Como se
ha mencionado, por lo general se "enseñan" las ciencias sociales encerrados en
el aula, tomando como base los contenidos de los libros de texto y algunos mapas. O en el
mejor de los casos se usan medios audiovisuales, pero el eje del trabajo continúa
centrado dentro del aula con algunas variaciones en la forma de utilizar los textos.
Para
completar con éxito un proceso educativo desde las ciencias sociales es preciso interesar
a los/as estudiantes y ofrecer una enseñanza significativa para el aprendizaje y para
ello, se debe aprovechar la inmensa cantidad de relaciones existentes entre el individuo y
su ámbito sociocultural. Pues uno de los problemas que a juicio de algunos - han
impedido la construcción un cuerpo social democrático y capaz de encontrar salidas
alternativas a los conflictos, es el no haber cimentado la construcción de una tradición
participativa que respete al otro, al contradictor, una cultura de la comprensión
crítica en la cual las diferencias no sean vistas como peligros y donde los individuos
puedan desarrollar sus potencialidades. La probabilidad de superar todo ello surge
facilitando las oportunidades para que los/as ciencias sociales interactúen con los/as
jóvenes en su mundo, relacionándolos con las condiciones de su existencia para generar
actitudes reflexivas y comprometidas. El hecho de ser los colegios monoclasistas hace que
el estudiante no se forme en una visión comprensiva del otro, como ocurre en colegios
pluriclasistas donde el conocimiento de distintas condiciones sociales es ya una gran
enseñanza en ciencias sociales.
Si
los/as jóvenes en su práctica fortalecen procesos de auto - reconocimiento como posibles
transformadores de esa realidad, si comprenden que lo que existe es fruto de un proceso
histórico resultado de muchos años y protagonizado por personas corrientes, con
capacidades e intereses distintos y contradictorios, y que en su momento estuvieron
presentes para defenderlos, podremos pensar en estar generando la identificación y
apropiación como actores sociales.
Pero
para ello debemos acercarnos a la realidad social con herramientas teóricas y con la
experiencia reflexionada, de tal modo que permitan apreciar el entorno desde una óptica
distinta, no ya la del individuo que transita sin saber para donde, sino de aquel que a su
paso transforma. Para ello se pueden usar nuevas herramientas teórico - metodológicas
desarrolladas por las diversas disciplinas, con el fin de acercar las preocupaciones
"científicas" a las realidades propias y particulares de la escuela, apuntando
a crear desde el entorno un ideal de conciudadanía basado en el conocimiento de los otros
habitantes urbanos. Es aquí donde fundamentos cartográficos, geopolíticos,
etnográficos, económicos y de la historia oral , en el panorama de los doce ámbitos,
cobran gran importancia por su aplicabilidad a la hora de plantear un acercamiento
cognitivo y a la vez afectivo desde la escuela hacia las comunidades. Se sugieren aquí al
maestro/a tres herramientas teórico - metodológicas que son las que más se ajustan para
el desarrollo de esta propuesta dada su flexibilidad, viabilidad y cobertura. Son los ejes
teórico - metodológicos de la etnografía, la llamada "historia oral" y la
investigación acción participante.
En
primer lugar, es importante tener en cuenta que el concepto de entorno socio -
cultural
denota a la totalidad de relaciones, espacios y seres vivos que nos
rodean y que se circunscribe a un plano inmediato o local. En ese plano material el ser
humano juega un papel primordial, pues establece relaciones que modifican el medio natural
y social en el que se desarrolla, pero a su vez es influido directamente por el mismo
medio a medida que lo transforma; esta relación dialéctica, nos permite entender el
entorno socio - cultural como un constructo humano, dinámico inacabado y producto
de la interrelación dialéctica entre el ser humano y el ámbito natural y social que lo
rodea.
El
concepto de
identidad colectiva
alude a aquellos elementos culturales que
nos hacen diferentes a otros grupos o sociedades, que nos distinguen y nos permiten hacer
comparaciones o afirmar nuestros valores. Ella radica en la memoria colectiva de las
comunidades y se alimenta de las experiencias, tradiciones y en general de las formas de
relaciones establecidas por las comunidades en su devenir histórico particular. La
apropiación de estos elementos no se efectúa "enseñándolos" en un aula, sino
en su vivencia y en la practica reflexionadas, comprendiendo sus lógicas y simbologías.
La apropiación de los elementos culturales de la comunidad es una labor encaminada a
contener procesos de disgregación social, en un país con altas tasas de migración que
generan sentimientos de desarraigo.
Por su
parte la
"historia oral
es un elemento clave en este proyecto, ya que
su fundamento resalta la importancia de la experiencia de vida relatada por los
protagonistas o testigos directos de sucesos y procesos sociales y que tienen la
posibilidad de establecer diálogos francos, espontáneos y abiertos con el investigador,
lo cual le permitirá a éste hacerse una idea mas clara acerca del pasado cercano de la
comunidad que investiga.
La
"historia oral" esta íntimamente ligada a la llamada historia desde
abajo. Esta concepción otorga un papel de participantes activos a la "gente
común" en el desarrollo de la historia y en la construcción de cultura. Más que
agentes pasivos o subordinados, sus luchas y movimientos han contribuido a construir las
manifestaciones y procesos de generaciones posteriores. Este enfoque teórico -
metodológico se incluye dentro de la "historia social" y desde esta perspectiva
aborda la "interrelación en el tiempo entre las estructuras de la sociedad y la
acción colectiva e individual" .
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La
sociedad es aquí entendida como: "un ordenado, independiente, pero resueltamente
integrado, conjunto de relaciones, reglas y representaciones en constante cambio, que
sostiene una colectividad de individuos. La sociedad por lo tanto, no está simplemente
constituida de individuos, sino que tiene una organización, propiedades y poderes
propios, que surgen de las acciones colectivas y de las características y motivos de
muchos individuos a través del tiempo. y para seguir existiendo debe ser colectivamente
reproducida por esos individuos cuyas acciones pueden a su vez transformarla".
Esta
concepción permite entender dialécticamente las relaciones entre la estructura y las
acciones de los individuos sin otorgar excesivo protagonismo a ninguna de las dos: es más
una concepción de mutua dependencia entre la acción humana y la estructura. La historia
oral nos permite abordar a los habitantes de la ciudad como seres con historias que pueden
ser significativas para entender el complejo mundo urbano en el que nos toca vivir.
La
investigación
acción participante
es, por su parte, herramienta fundamental a la hora de
construir colectivamente conocimiento. Es complemento ideal de la etnografía y de
la historia oral, por cuanto considera el proceso de apropiación de saberes por
parte de las comunidades como una práctica colectiva, en la cual el equipo investigador
no es un grupo de especialistas externo, sino que está inserto dentro de la misma
comunidad, desarrolla además elementos tendientes a que la comunidad desempeñe un papel
activo como sujeto constructor de su propio conocimiento y no como espectadores o simples
objetos de estudio.
En esta
medida la investigación acción participante combina la acción social con la
investigación, la teoría con la práctica, en un proceso de autoformación y como medio
para socializar el conocimiento, permitiendo que los sujetos participantes descubran su
propia realidad. En fin, se rompe la relación positivista tradicional: sujeto - objeto,
transformándola en un diálogo de saberes.
Si bien
es cierto que alguien podría objetar el hecho de que estas tres propuestas teórico
-metodológicas presuponen la presencia de un intelectual o un profesional de la
investigación, nuestra pretensión es que los/as docentes y los/as jóvenes se inicien de
modo práctico en las técnicas de las ciencias sociales. Ello sensibiliza al maestro/a
sobre la necesidad y posibilidad de aportar desde la escuela a los procesos de
conocimiento, apropiación, organización y construcción de su entorno social.
Un
planteamiento como éste se inscribe dentro de los parámetros de la etnografía,
la historia oral y la investigación acción participante. En este sentido,
se apela a elementos como la descripción detallada de situaciones cotidianas observadas,
la interpretación de las mismas, las entrevistas y la reflexión, el uso de diversas
expresiones artísticas por parte de los niños y niñas, y la interpretación de las
representaciones que los adultos hacen de su entorno, entre otras, como las herramientas
apropiadas para cumplir con los objetivos del presente proyecto, a lo largo de diversas
sesiones de talleres y actividades dentro y fuera del aula que los/as docentes diseñarán
de acuerdo a sus posibilidades.
El
papel de los/as maestros/as consiste en guiar, acompañar y canalizar el proceso con sus
estudiantes y a la vez interpretar los resultados de las actividades planteadas, teniendo
presente el hecho de que al adelantar la puesta en práctica de propuestas como ésta, no
se pueden esperar reacciones estandarizadas por parte del grupo o de la comunidad
participante, así que los/as docentes podrán gozar de un amplio margen de libertad para
la organización y exploración de sus proyectos. Esta propuesta es flexible, con el fin
de que los/as maestros/as y la escuela pueda adaptarla a las condiciones particulares del
medio social en el cual se desempeñan.
La etnografía
constituye un elemento central a la hora de plantear trabajos con las comunidades, por
cuanto se parte de considerar que los procesos sociales tienen unas lógicas internas
propias, que no se presentan de la misma forma en todos los grupos humanos, ya que
difieren de acuerdo a condiciones culturales, económicas, sociales, políticas e
históricas. A partir de la identificación de dichas particularidades, el sujeto que
pertenece a una determinada población inicia un proceso de descubrimiento, asimilación,
aprendizaje y apropiación del entorno en el cual vive. Cada estudiante juega el papel de
investigador y partiendo de sus propios intereses, planteará caminos y problemas en su
labor; en esta etapa, el maestro será un canal que concentrará y colectivizara a todo el
grupo los saberes desarrollados por cada joven.
La observación que
realiza la etnografía pretende tomar distancia entre la comunidad estudiada y el
investigador - que generalmente es ajeno a ella - para que por medio de una descripción
detallada de procesos sociales, observando sus manifestaciones cotidianas, construya un
banco de información que sea útil en la interpretación de una realidad social. En esta
propuesta, el etnógrafo puede hacer parte de la comunidad que estudia, tiene la
posibilidad de descubrirla en su escuela, hogar, barrio, ciudad, etc., se encuentra en
contacto directo con las circunstancias que lo influyen como ser social y de este modo
debe tener la oportunidad de relacionarse con estos aspectos de una forma diferente a la
que normalmente experimenta como habitante, convirtiendo su realidad en una fuente de
conocimiento sobre sí mismo y sobre las personas que junto con él habitan un determinado
espacio.
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