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SECUENCIA GENERAL DE LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES DE LA
EDUCACIÓN BÁSICA A LA EDUCACIÓN MEDIA
"...Tan
pronto como el niño comienza a ejercitar sus sentidos. comienza también a adquirir
conocimientos:
aprende y
se instruye.. Al paso que el niño va percibiendo los objetos, su ánimo se va sometiendo
a la
influencia de los sentidos. No fija largo tiempo su atención, pero vuelve con frecuencia
a reparar
en
aquellos objetos que por su apariencia excitan mas su curiosidad. De este modo va
recogiendo hechos
individuales.
Su memoria... es mas retentiva su curiosidad se va aumentando hasta llegar a ser
irresistible; y el ejercicio de examinar y aprender viene a ser continuo, o sin mas
interrupciones que las del sueño".
Pablo
Montesino y Cáceres (Bilbao, 1864)
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Las
competencias anteriores son aquellas que debe fomentar la educación media en los/as
estudiantes/as a lo largo de los dos años de programas coherentes, continuos e integrados
de ciencias sociales, en los cuales, como hemos dicho, se articule en una matriz integral
la enseñanza de la Educación para la Democracia y la Educación Ética y Valores
Humanos. Si se trata de la opción elegida por los/as estudiantes como profundización,
allí se impone una exigencia especial por desarrollar los niveles dos y tres de cada una
de las competencias en los 12 ámbitos indicados. Si los estudiantes han elegido otra
opción, como ciencias naturales o artes, sería deseable que, aparte de la enseñanza
común, se intentaran miradas transversales, por ejemplo, en el caso de ciencias
naturales, una insistencia particular en situar los códigos científicos y técnicos en
su contexto histórico.
Los
puntos de llegada han de ser comunes, pero los caminos de partida pueden ser diferentes.
Esto quiere decir que no se puede renunciar a exigir a todo estudiante de la educación
media el desarrollo de las competencias indicadas, porque esa es la condición que debe
cumplir consigo mismo un sujeto y es el requisito para gozar de una ciudadanía plena.
Que los
puntos de partida puedan ser diferentes, significa que hay distintos modos de acceder a
dichas competencias en la educación básica e, incluso, en la educación media. Por modos
se entiende aquí las estrategias del PEI, por una parte, como se verá más adelante y,
por otra, las opciones pedagógicas, a tono con ciertas consideraciones psicológicas que
indican qué se puede esperar en cada edad (y, por tanto, qué no se puede pedir), pero,
también, a tenor de ponderaciones antropológicas que indican cuál puede ser el mejor
camino para el aprendizaje en situaciones diferentes y del estudio de los factores de
logro y del mejor modo de organizar los distintos recursos de una escuela.
Para
poner un ejemplo: la enseñanza de las ciencias sociales que pondera el aprendizaje a
partir de la experiencia del entorno inmediato puede ser muy recomendable en colegios de
estratos 1 y 2, como se verá adelante, porque allí es preciso romper la fractura de la
memoria y la baja estima que suelen acompañar, en muchos casos, a la condición de la
pobreza. No considerar a partir de allí condiciones de la ciudad como un todo, del estado
y del globo, sería contraproducente para una formación integral, en momentos de la
historia caracterizados porque lo local está penetrado por lo global.
Por
razones comprensibles, no es posible detallar una idea precisa de la secuencia de la
enseñanza en los doce ámbitos de las ciencias sociales en todos los niveles de la
educación básica y media. Con todo, se puede sugerir el camino e indicar directrices
psicopedagógicas generales, lo que se hará en seguida, y luego, ofrecer ejemplos
específicos de competencias, niveles y pedagogías en los ámbitos de espacio y tiempo ,
los cuales han sido, por lo demás, los énfasis tradicionales de la enseñanza de
geografía e historia.
Por lo
general, se podría argüir que entre los grados 1º a 5º, con toda probabilidad, la
experiencia inmediata debe ser el punto de partida y los niveles en cada competencia
tenderán a situarse en el primer escalón de la clasificación ya indicada de la
Universidad Nacional, referente al reconocimiento y distinción del sistema de
significación básico, sin detrimento de que ya desde el primer grado de educación, y,
sobretodo, del 3º al 5º, se apunte a los desarrollos de los niveles dos (interpretación
y uso de elementos conceptuales y de procedimiento) y tres (producción y
generalización), aunque en una escala menos compleja. Entre el grado primero y el quinto
de educación básica primaria, los/as niños/as cuentan entre 6 y 11 años. Están
situados, por tanto, en la etapa que el psicoanálisis llamó de latencia
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, un concepto que no siempre se aplica a Colombia, en especial en los estratos
uno y dos donde la precocidad sexual y la anticipación laboral son características de
muchos/as niños/as.
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En los
grados 6º a 9º el aprendizaje de teorías y de conceptos, aplicados con pertinencia a la
historia del mundo, vista, significativamente, desde la historia de Colombia
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, debe acompasarse con un aumento de información. No obstante, a
diferencia de la escuela tradicional, el incremento de ésta debe subordinarse a la
inducción de conceptos y de teorías es decir a la formación-, referidas con
juicio, es decir, con pertinencia ejemplar al contexto. En estos grados, el peso de los
niveles debe ir pasando de la habilidad descriptiva (nivel uno), a la explicativa (nivel
dos), aunque la primera sea el punto de partida y el nivel tres sea ya una meta alcanzable
a través de indicadores menos complejos que en los dos primeros años de universidad y en
los dos años de la educación media.
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Entre
estos grados, los/as estudiantes han pasado el trance de la pubertad e inician la primera
adolescencia, caracterizada por una gran ambigüedad entre ser aún niños/as y ser
jóvenes y, por tanto, entre la obediencia y la rebeldía. La afectividad es densa, pues
pasa por el reconocimiento de esa condición de la vida que es la construcción real de la
sexualidad y del género; la imaginación se desliga entonces de la mera fantasía; el
pensamiento es cada vez más denso, sin ser todavía complejo; en el desarrollo moral
todavía se oscila entre la heteronomía y la autonomía.
En los
grados 10º y 11º debe insistirse radicalmente en la formación de un pensamiento
complejo y, por tanto, en el acceso al nivel tres de todas las competencias, sabiendo,
empero, que este ideal es difícil de alcanzar, sobretodo en las ciencias sociales, y que,
de todos modos, debe afirmarse muy bien en un fortalecimiento de los niveles uno y dos,
pues sin ellos no puede erigirse un pensamiento holístico.
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