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LA POBLACIÓN
El
saber sobre la población, del cual se ha ocupado la demografía, interesa a todas las
ciencias sociales. Es un ámbito que involucra la reflexión sobre grandes agregados y que
incorpora una importante dimensión cuantitativa, de tipo estadístico (cuya matriz la
proporcionan los censos generales de población, realizados por lo general cada diez años
y organizados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística
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), ordenada según algunas nociones cualitativas fundamentales, como son
el género y la edad (nociones que remiten al concepto de estatus o posición social), a
partir de los cuales se añaden otras nociones relevantes del estatus (y por tanto de la
estratificación), como son el lugar de nacimiento y el lugar de habitación (según una
distinción crucial de rural y urbano), características de la vivienda y de la familia,
educación, ocupaciones e ingresos y, de modo eventual (por medio de otros instrumentos
adicionales al censo, como las encuestas de hogares), dimensiones adicionales económicas
(consumo y canasta familiar), sociales (maltrato infantil, por ejemplo o pautas de
organización de la familia) y culturales (por ejemplo, consumo cultural). De toda esta
información se derivan las cuentas nacionales en la economía, los cálculos actuariales,
las imputaciones históricas, las reflexiones sociológicas.
Existe
pues una competencia demográfica muy amplia, cuyo nivel más elemental se centra en el
conocimiento y uso en la descripción o interpretación de las unidades fundamentales de
medida de la población mencionadas. Un nivel siguiente de explicación supone el manejo
de tasas de población (natalidad, mortalidad, fertilidad) y de las gráficas básicas de
población (estructura de grupos de edad, género, distribución espacial, etc.),
competencias que requieren el mismo tipo de habilidades que se señalaran para los mapas.
Y un nivel más abstracto, comprende la comparación de distintas poblaciones a través
del tiempo y la imputación causal compleja de las causas y efectos de las variaciones
demográficas.
En la
perspectiva del desempeño, será crucial, por ejemplo, que un estudiante de educación
media pueda interpretar causas, significados y efectos de la variación de la pirámide de
población de Colombia y de Bogotá, entre 1960, el 2000 y el 2040, pues esto le
permitirá ubicarse en el esqueleto de toda la dinámica espacial, económica, política,
social y cultural de su capital.
La
competencia práctica concierne al reconocimiento del puesto del estudiante en las
tendencias de población, pero también a ejercicios familiares, locales, urbanos o
nacionales de reflexión y de intervención sobre problemas de población.
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