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CÓDIGOS FILOSÓFICOS Y RELIGIOSOS
Como
los anteriores, estos códigos, que exigen un análisis hermenéutico crítico, son
integradores o vinculantes, pero de un orden más complejo, más profundo y, si se quiere,
más universal. Dichos códigos son una especie de caja negra de todos los códigos y son
la matriz última de una tradición cultural que informa a los nuevos seres en
estructuraciones antiquísimas de las creencias últimas de la especie humana. Configuran
mitos, dogmas, arquetipos, sistemas de ideas y de pensamiento caracterizados por su
obsesión por responder a la totalidad de la experiencia humana.
Ya se
ha indicado lo fundamental del papel dialógico de la filosofía en la construcción de un
saber integral en la educación media. Aquí debería añadirse que una perspectiva social
implica, a la vez, la consideración del pensamiento filosófico en su contexto
histórico.
En
cuanto a las religiones, vale la pena indicar que ellas, en sus diferentes modalidades
(sean extramundanas o intramundanas
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, esotéricas o exotéricas
98
) son un componente universal de las sociedades y de la
formación del sujeto, pues son formas socialmente organizadas de expresar la esperanza
humana y la trascendencia del ser histórico.
Las
competencias en este ámbito se dirigen a comprender las distintas religiones en sus
contextos sociales y a saber describir, explicar y argumentar sobre sus cosmovisiones
míticas o dogmáticas, lo mismo que sobre sus expresiones rituales.
Una
competencia práctica se refiere a adoptar, argumentar y razonar en la controversia una
creencia filosófica o religiosa, argumentar y razonar que suponen no solamente una
disposición al habla, sino también, como es necesario en todo diálogo, una espíritu de
escucha: por lo general en la escuela tradicional se enseña a hablar, pero no se enseña
a escuchar, salvo la escucha capturada por el monopolio de la palabra que ejercen los/as
maestros/as.
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