ORIENTACIONES CURRICULARES PARA
CIENCIAS SOCIALES EN EDUCACIÓN MEDIA
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LA EVALUACIÓN

 

El sentido de la evaluación

 

 

"...El discurso de la demostración de la disciplina histórica
consiste en un diálogo de demostración entre concepto y dato
empírico... conducido por hipótesis sucesivas por un lado e
investigación empírica, por el otro. El interrogador es la lógica
histórica, el instrumento interrogativo una hipótesis...
el que contesta es el dato empírico con sus propiedades concretas...".  148

 

 

"Evaluar no es calificar" 149 : cuando se califica por lo general también se termina descalificando, lo que genera una total contradicción con los objetivos mismos de la educación. La evaluación no se puede limitar a las llamadas previas, a trabajos escritos que se circunscriban al resumen, a la descripción o a la transcripción textual. "La evaluación no es un examen o prueba al que el estudiante se aproxima con miedo y temor al término de un capítulo, una guía, un periodo o un año. La práctica tradicional en la escuela ha reducido la evaluación a un examen riguroso, no por su exigencia científica sino por lo complicado que es pasarlo" 150 . La evaluación, debe ser entonces un diálogo constante donde se construya. Un espacio en el cual se aclaren dudas o se generen otras. Una oportunidad en la cual estudiantes y maestros/as se encuentren con el saber, con la ciencia, con el conocimiento.

La evaluación debe partir de la construcción de problemas en los cuales, manejando las herramientas (conceptos, métodos de investigación) trabajadas en el aula, en la vida cotidiana, los/as estudiantes puedan generar posibilidades de solución, planteen hipótesis, traten de dar explicación rigurosa de los fenómenos, o generen más inquietudes.

Uno de los espacios en los cuales se puede trabajar mejor este diálogo (evaluación) es en la realización de ensayos, en los cuales los/as estudiantes por medio de la revisión de fuentes, de salidas de campo y otras actividades reconstruyan, analicen, comprendan, hagan proyectos o expliquen los diferentes fenómenos sociales que se están trabajando y sobre todo tengan las herramientas necesarias para interpretar la realidad social, en aras de su transformación. En este sentido, la evaluación no se reducirá a repetir la memorización de datos, fechas, hechos, fenómenos; sino se convertirá en un espacio de construcción de conocimiento, de discusión de saberes; en donde estudiantes y docentes se encuentran para debatir o compartir puntos de vista.

Mirada así, la evaluación se convierte no sólo en un lugar de discusión, sino en un espacio de formación permanente, donde los datos, las fechas, los hechos, se vuelven "verbo", acción, y pasan a ser explicación y fundamento en la resolución de problemas o en la generación de tesis y de dudas; porque las ciencias sociales deben posibilitar e incitar a la pregunta constante, a la duda permanente, a la incertidumbre, a la posibilidad y no a la verdad absoluta.

Cuando la evaluación se vuelve un espacio para preguntarse constantemente los por qué, los cómo y los para qué, podemos posibilitar un aprender permanente, un aprender a aprender; una posibilidad de que todos los elementos (teóricos, prácticos) que nos rodean (en especial los entornos y las realidades) nos permitan un preguntarnos y explicarnos constantemente.

La evaluación entonces ya no será el espacio de memorización, de copia textual, de mera síntesis, en la cual se preguntaba: escriba los nombres de, en qué año fue, quién fue, enumere, describa, grafique; sino que se convertirá en la posibilidad de explicar, preguntar, indagar, investigar, interpretar y dar puntos de vista objetivos trabajados con cierta rigurosidad.

Es decir, que los/as maestros/as no calificarán el trabajo de los/as estudiantes, sino que entrarán en discusión con ellos/as, analizando los puntos de vista, las fuentes consultadas, el método utilizado, el estilo empleado, con lo cual la evaluación no será una acción impositiva y coercitiva en la cual los/as estudiantes se limitan a obedecer y responder lo que por lo general los/as docentes quieren escuchar, sino que será un acto consciente y voluntario en el cual el/a estudiante pueda analizar su desempeño y la responsabilidad con su quehacer, para que así comience a trasegar el camino de la autonomía, el compromiso consigo mismo.

La idea es que la evaluación en lugar de medir el conocimiento (si es que se puede medir), el "rendimiento de los/as estudiantes", la capacidad de memorizar; posibilite el aprehender, incite al estudiante a la construcción del conocimiento, es decir, que hagamos de la evaluación un espacio para la formación; de esta manera, podemos comenzar a permitir que los/as estudiantes ya no se pregunten por cuanto sacaron, o si "pasaron", sino que se preocupen por cuánto aprendimos * , qué tal nos fue en el manejo de las herramientas, en la formulación de hipótesis, qué tal la fundamentación de los puntos de vista, el manejo de los datos, el manejo de información. Así entonces la evaluación no será tampoco el feudo designado exclusivamente a los/as docentes, sino que será la posibilidad de concertación con los/as estudiantes, la posibilidad de que ellos/as se evalúen, asuman conciencia del valor de su trabajo, de su esfuerzo, de sus logros y desaciertos, " (...) En la medida en que esto pueda lograrse, el maestro pierde su carácter de juez todopoderoso y recobra su papel de guía, ubicando su autoridad en su capacidad académica y no en su poder de juzgar a los alumnos" . 151

Así la evaluación tenderá a posibilitar el sentido crítico, la creatividad, la capacidad de interpretación, de análisis, de duda constante, de relación, de elaboración de textos escritos fundamentados, de trabajar desde la teoría (las fuentes), desde la práctica (el entorno), de comprender y explicarse la realidad; es decir, aprender haciendo y sobre todo aprender a aprender.

La previa, la memorización simple, el temor y la copia... serán, como dice el poeta, cosas de una vieja historia. El objetivo será aprehender, construir, manejar diverso tipo de herramientas y métodos propios de las ciencias sociales, debatir, interpretar (comenzando por los diferentes hechos humanos), proponer (formas de abordar los problemas, alternativas de solución a los mismos) , analizar, criticar, comprender y no simplemente pasar.

Lógicamente, una evaluación pensada de esta forma, requiere de inmenso esfuerzo por parte de los/as docentes, quienes deben leer detenidamente ensayo por ensayo (que por lo general son individuales), pero sobre todo, este dispendioso trabajo necesita de maestros/as que escriban y que posean buen dominio de las disciplinas

Como es normal, saltan a la vista muchas dudas, muchas incógnitas; la primera puede ser: ¿y con qué materiales se trabajará? La Institución no tiene biblioteca, y los estudiantes no tienen plata para fotocopias; esta pregunta por lo general obedece a un comportamiento paternalista que nos rodea a los/as docentes y en ocasiones a la realidad. Estamos convencidos, que cuando se tiene la voluntad para hacer las cosas, no hay obstáculos que puedan obstruir el camino. Pero de todas formas, estudiemos las posibilidades. La primordial, es hacer en cada Institución la biblioteca escolar, con libros especializados, no con aquellos textos escolares que "nos" evitan a docentes y estudiantes la angustia de pensar 152 ; también se pueden hacer convenios con las bibliotecas satélites que se encuentran en cada zona, con la Biblioteca Luis Angel Arango, con las bibliotecas de las diferentes universidades (especialmente las públicas) con lo cual podemos comenzar a construir esos importantes lazos entre la educación media y la superior.

Pero la evaluación, también tendrá otra connotación... el valor ético. Es decir, la evaluación no sólo posibilitará la formación disciplinar, critica, analítica, de comprensión e interpretación de la realidad social, etc., de los/as estudiantes, sino que permitirá que se autoevalúen, que sean capaces de reconocer su trabajo constante, sus logros o su facilismo; ellos/as revisarán su compromiso académico, su quehacer; entonces entramos en otro diálogo docente - estudiante, en el cual, la nota no será el medio ni el fin; ni será el elemento motivador o señalador (castigador). Tampoco el instrumento dominador con el cual el/la profesor/a ejercía autoridad o chantaje; ahora el debate se centrará en los logros hechos por los/as estudiantes, y la colaboración y participación de los/as docentes en los alcances de tales logros. Los/as estudiantes tendrán la oportunidad de analizar las orientaciones y comentarios hechos a sus trabajos para ver sus posibilidades, y corregir los desaciertos o superar las deficiencias.

Los/as docentes, también tendrán la oportunidad de revisar conjuntamente con los/as estudiantes el nivel de acompañamiento y asesoría que han realizado en su clase; analizarán el ambiente que han posibilitado para permitir que los/as estudiantes se apasionen de lo que hacen, y esa será la única medida, la voluntad, la pasión, la disciplina con que han trabajado. Como es apenas lógico, esa pasión, esa voluntad y esa disciplina se plasman en las propuestas presentadas, que deberán trascender los análisis y la comprensión de los procesos estudiados (ver resolución 2343 de 1996), para convertirse en la posibilidad de construcción de alternativas de solución a los problemas planteados desde la clase, y desde la realidad de cada entorno.

En síntesis, la evaluación debe ser un proceso de realimentación, de un continuo aprender dentro del objetivo de las ciencias sociales, el cual no es precisamente formar especialistas, sino desarrollar potencialidades en los/as estudiantes que les permitan acceder a procesos de comprensión, interpretación, análisis crítico, manejo de fuentes, tabulación de datos, manipulación de diferentes tipos de información, y otros elementos propios de las ciencias sociales que les ayuden a preguntarse y comprender el pasado, el presente; y generar alternativas de solución a los conflictos actuales y los que se construyan en clase, para posibilitar sobre todo "(...)la apropiación de la realidad con el fin de transformarla (...)" 153 . Con lo cual, los/as estudiantes no sólo podrán desarrollar habilidades cognitivas, sino un gran sentido de su responsabilidad histórica y por ende, un espíritu de participación democrática.

 

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148 Thompson, E.P. . 1981, Miseria de la Teoría. Edit. Grijalbo. Barcelona: 67.  volver

 

149  Estévez, Solano Cayetano. 1996. Evaluación integral por Procesos. Una Experiencia construida desde el Aula. Ed. Mesa Redonda Magisterio : 114.     volver

 

150  Obra citada.  volver

 

* El plural, es a propósito, y no se refiere a los/as estudiantes, se refiere al diálogo permanente entre maestros/as y estudiantes, en el cual se debe posibilitar el conocimiento; esa relación en que ninguno enseña a ninguno, sino en la juntos aprenden haciendo, discutiendo, intercambiando saberes.  volver

 

151  Cajiao, R. Francisco. 1997. Pedagogía De Las Ciencias Sociales. Tm Editores 2ª Edición: 50.  volver

 

152 En términos del maestro Zuleta Educación y democracia un campo de combate. Varias ediciones.   volver

153   Carrasquilla, Jaime, En Cajiao, Op. Cit. , Pag. 8  volver

 

 

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