LA EDUCACION CIVICA EN COLOMBIA:
UNA COMPARACION INTERNACIONAL
varios autores
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LAS  ACTITUDES DE LOS MAESTROS/AS
 
 
El  grado de confianza en la  misión de los / las educadoras, tanto como en la concepción refleja que tienen de la importancia que la sociedad concede a ella, se traduce  en la encuesta aplicada a los maestros /as en una tendencia de consensos sobre lo que aprenden los estudiantes en la escuela: “ a entender a la gente que tiene diferentes puntos de vista”: 90% . A “trabajar en grupo con otros estudiantes”: 92% (E2). “A resolver problemas de la comunidad”: 75%. “A ser ciudadanos patrióticos”: 84%. “A proteger el ambiente”: 90%. “A interesarse por lo que sucede en otros países”: 74% . “A comprender la importancia de votar en elecciones nacionales y locales”: 90% (Sección E de la encuesta a maestros/as).
 
Tales consensos son también apreciables en la sección F: ¿Qué deberían aprender los estudiantes para llegar a ser buenos ciudadanos? Obedecer la ley: 92% .   Votar en cada elección: 93% . Trabajar duro: 90 (. Participar en una protesta pacífica contra las leyes que se consideran injustas: 86%. Saber la historia del país: 93% . Seguir los asuntos políticos  en los periódicos, en la radio y en la televisión: 89%. Participar en actividades para ayudar a la gente en la comunidad: 95%. Mostrar respeto por los representantes del gobierno: 89%. Tomar parte en actividades que promuevan los derechos humanos: 96%. Participar en discusiones políticas : 79%. Tomar parte en actividades para proteger el medio ambiente: 95% . Ser patriota y comprometerse con el país: 92%.
 
La única respuesta que presenta una relativa polaridad en extremos es la que corresponde a la pregunta F15: Ignorar una ley que viole los derechos humanos: recibe una mayoría de 49% de totalmente en desacuerdo, un 19% en desacuerdo, un 7% de acuerdo y un 21% de totalmente de acuerdo.
 
Los únicos disensos o polaridades ocurren de nuevo típicamente en posiciones de centro, en torno a dos temas que revelan desconfianza, el primero frente al sistema político, el segundo frente al conflicto armado. En el primero, vincularse a un partido político recoge un 46% en la posición de “en desacuerdo” y un 30% en la posición “de acuerdo”, sólo con 12% en la posición radical de “totalmente en desacuerdo” y 7% en la de “totalmente de acuerdo”. En el segundo, desear servir en la milicia para defender el país, 44% está en desacuerdo, 27 % de acuerdo, frente a 18% totalmente en desacuerdo y 6% totalmente de acuerdo.
 
Así, contra el estereotipo que ve en los/as maestras unos/as impugnadores del orden o, desde otro bando, a reproductores del sistema, ellos/as encarnan una suerte de “centro radical”, muy esperanzador para consolidar un proyecto democrático de nación.
 
Todo lo anterior se confirma cuando se analiza la parte 5 del cuestionario a profesores, relativa a las metas del aprendizaje, en la cual se pregunta por la opinión sobre una frase, cuya respuesta oscila entre No importante, poco importante, importante y muy importante.
 
Reconocer el valor de la nación incluye un 81%. Obedecer las leyes, un 91%. Desarrollar la honestidad, un altísimo 98%. Desarrollar conciencia acerca de las necesidades del mundo: 96%. Conocer los peligros del progreso tecnológico, 89% . Desarrollar la industria, 88% . Combatir las injusticias sociales: 96% . Reconocer sus propios intereses, 91%. Aceptar el conflicto y obtener lo mejor de él, 81% . Incrementar la organización , 93%. Comprender que la desobediencia civil es algo necesario algunas veces para obtener mejores condiciones, 82%. Asegurar oportunidades para que las minorías expresen su propia cultura, 90%. Mantener su propia opinión, 90% .
 
Sólo dos preguntas de esta parte revelan alguna polaridad y , a la vez, alguna contradicción: criticar el nacionalismo recoge 26% en la categoría de es poco importante, 46% en la de importante, mientras que en los extremos de no es importante se sitúa un 10% y en la de muy importante un 14%. Y, sin embargo, en la pregunta acerca de la opinión en torno a “fortalecer la cultura nacional contra la influencia extranjera”, el 92% la consideran importante (32%) o muy importante (60%). No se advierte, en consecuencia, que el nacionalismo entraña una oposición cerrera a la “influencia extranjera” . Aquí se revela de modo típico un déficit en conocimientos.
 
La confianza en la propia misión de los educadores se ve refrendada, por lo general en la percepción del valor social que intuyen tiene la educación cívica    (sección C: ¿qué tan importante es la educación cívica?). Un  67% cree que “la enseñanza de la educación cívica hace una diferencia en el desarrollo político y cívico de los estudiantes”. Un altísimo 91% cree que “para nuestro país es muy importante la enseñanza de la educación cívica en las escuelas”. Un alto 80% niega que “las escuelas no tienen influencia en el desarrollo de las actitudes y opiniones de los estudiantes acerca de los asuntos de la ciudadanía” (47% con énfasis, 33% en el centro).
 
Tanto la percepción de la propia misión, como la idea que tienen sobre la misión delegada por la sociedad, indican, pues, un clara conciencia del papel del/a maestra en la formación ciudadana.
 
La importancia de estas percepciones no puede ser minimizada en una sociedad caracterizada por una desconfianza abismal, según se infiere de la encuesta de World Values Survey, analizada en el libro de María Mercedes Cuellar:
 
“La confianza interpersonal es el segundo elemento básico del conjunto de valores que inciden en la viabilidad y persistencia de las democracias. En efecto, el porcentaje de encuestados que dice que se puede confiar en la mayoría de las personas es muy reducido: tan sólo el 9%. Esta realidad evidencia que el caso colombiano es , exceptuando el de Brasil, el más anómalo medido hasta la fecha en el mundo” [1] .
 
Ahora bien, en este contexto de desconfianza generalizada, casi propia de lo que René Girard ha llamado una crisis sacrificial [2] , la educación teje por el contrario esperanzas y, por tanto, posibilidades de religar:
 
“Por fortuna, el pueblo colombiano, en medio de todos los problemas que lo afectan, aún valora la educación. El colombiano quiere educarse…Es evidente la preponderancia que los colombianos le asignan a la educación. Dentro de un listado de cinco opciones en la que se pide escoger la más importante, la educación ocupa de lejos el primer lugar (37%) frente a alternativas como la de mantener el orden de la Nacion, dar oportunidades a la gente de participar en la toma de decisiones gubernamentales, luchar contra el alza de precios o proteger la libertad de expresión”  [3] .  
 
Esta confianza en medio de la desconfianza se valida por el hecho de que la educación está altamente asociada a la formación del llamado “capital social” y a una de sus expresiones, la participación en redes o en organizaciones sociales [4] .   Del mismo modo, muchas investigaciones han mostrado la correlación positiva entre municipios con mayor grado de escolaridad y menor tasa de modalidades de violencia.
 

 

 



[1]  Cuellar. 2000. Tomo 1: 103.

[2] Girard, René. 1975 (1972). La violencia y lo sagrado . Traducción de Joaquín González y Michele Vuillemain. Caracas, Universidad Central.

[3] Cuellar. 2000. Tomo I: 410.

[4] Lo mismo: Tomo 2. 761 y siguientes.

 

 

 

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