| LA PEDAGOGIA DE AULA
En la sección I de la parte cuarta del cuestionario a docentes, se pregunta por las formas de enseñanza. La respuesta a las preguntas que indagan por actividades pedagógicas se clasifica en: nunca, alguna vez, frecuentemente y muy frecuentemente y pueden ser clasificadas por las respuestas en el siguiente rango (sumando frecuentemente y muy frecuentemente):
- Los estudiantes trabajan en grupo sobre diferentes temas y preparan exposiciones: 88%, dividido en 44% y 44% .
- El profesor incluye en sus lecciones asuntos discutidos: 79%, con 54% y 25% .
- El profesor hace preguntas y los estudiantes responden: 75%, con 54% y 21% .
- Los estudiantes participan en eventos o actividades en la comunidad: 71%, con 43% y 28% .
- Los estudiantes trabajan en hojas o fichas de ejercicios o de trabajos: 66%, con 44% y 22% .
- El profesor escoge los puntos para ser discutidos en clase: 65%, con 59% y 6% .
- Los estudiantes participan en dramatizaciones: 61%, con 40% y 21%.
- Los estudiantes trabajan en proyectos que implican recoger información fuera de la escuela: 54%, con 38% y 16%.
- El profesor presenta el tema y los estudiantes toman notas: 46%, con 37% y 9%.
- Los estudiantes estudian en los textos escolares: 46%, con 39% y 7%.
La imagen que surge es la de un/a profesor/a que trabaja en grupo, fomenta la discusión y el diálogo, incluye actividades prácticas comunitarias, quizás cercanas o internas pero no proyectos que demanden salir fuera de la escuela - , se aparta de la clase magistral y poco utiliza textos escolares.
Esta es la autoimagen de los/as maestros/as. Pero, ¿que dicen los jóvenes? La pedagogía invisible se puede observar en la tensionalidad entre una clase participativa, en la que los estudiantes son actores importantes del procesos de construcción y de reflexión y la clase en la cual el estudiante es pasivo y solo recibe información; proceso que en cierta forma se ve en otras instancias de la sociedad colombiana, con algunos escenarios que favorecen los procesos de participación directa y otros en los cuales solo son espectadores de las decisiones que otros toman.
De acuerdo a los jóvenes, la forma de aprender la cívica se debate entre las formas participativas y las formas pasivas: 46% afirma que sólo algunas veces se siente libre de expresar su opinión cuando están en desacuerdo con el profesor, lo que implica una actitud de prudencia e incluso temor. Con respecto a los compañeros, hay un sensación de que sus opiniones serán aceptadas por ellos, y el 60% afirma que los profesores los animan para que expresen sus opiniones. El 41% de los estudiantes dice que frecuentemente los profesores los impulsan a pensar por sí mismos, aunque con menos intensidad (49% algunas veces, 22% frecuentemente). También creen que ellos animan a los estudiantes a discutir los temas sobre los que tienen diferentes opiniones.
Sin embargo, el 48% de los alumnos establece que sólo algunas veces se discuten temas actuales de política, lo cual se confirma con la frecuencia con la cual hablan sobre temas internacionales y nacionales: 43% discute sólo algunas veces problemas políticos nacionales con los profesores y el 25% afirma que lo hace frecuentemente, porcentaje que es similar cuando se trata de temas internacionales de política.
En medio de este panorama de discusión que dinamiza la formación en cívica se puede encontrar rasgos de las metodologías de enseñanza tradicionales: el 47% afirma que algunas veces se recurre a la memoria para aprender fechas y definiciones . El 37% dice que algunas veces los profesores realizan clase magistral y el 39% afirma que este mecanismo es frecuente.
En consecuencia, la imagen que resulta de este cruce de cuentas revela una pedagogía aún tensa entre la tradición y la innovación.
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