LA EDUCACION CIVICA EN COLOMBIA:
UNA COMPARACION INTERNACIONAL
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ESCALAS DE IMPORTANCIA ATRIBUIDA, DE COMPETENCIA PEDAGÒGICA Y DE PERTINENCIA CURRICLAR, INDICADORES INDIRECTOS DE LA BAJA VALORACIÓN DEL CONOCIMIENTO

 

La baja valoración del conocimiento puede ser corroborada con el análisis de la sección B del cuestionario a los maestros/as , en la cual  se formulan tres tipos de preguntas: qué importancia concede a un tema (se ennumeran 20) , qué tanto es familiar y qué tanto lo puede enseñar en función de la secuencia del currículo o de las oportunidades que tienen los estudiantes de grado octavo para aprender del tema, respondiéndose en cada tema y segmento con cuatro opciones (Muy importante, poco, importante; No familiar, poco familiar; familiar; muy familiar; no mucha oportunidad, poca, adecuada, mucha).

La escala es muy útil, porque permite comparar  prioridades, competencias pedagógicas y oportunidades curriculares. Con ella se puede inferir qué se enseña en realidad y  cuáles son los vacíos, pero también qué tipo de competencia se atribuyen a sí mismos/as los maestros/as y qué juicio tienen sobre el currículo.

En términos del análisis, se pueden  distinguir tres grupos de respuestas tomando como variable principal la escala de importancia y como variables dependientes la competencia del profesor y la oportunidad de enseñar: cuatro temas generan gran estusiasmo en la escala de importancia. Siete son pasables . Y nueve reciben baja atención.

Los cuatro primeros en la escala de importancia, donde se recoge el mayor consenso, se caracterizan por alcanzar un altísimo 96% de respuestas situadas entre importante y muy importante, pero, a la vez, por la proporción altísima en muy importante. Son: Derechos y Obligaciones de los ciudadanos: 14% y 84% . Derechos humanos y civiles: 11% importante, 86% muy importante . Iguales oportunidades para hombres y mujeres: 21 % y 76% . Constitución Nacional e Instituciones Políticas: 22% y 74%. Todos ellos responden a las secuelas de la educación para la ciudadanía iniciada con la Constitución de 1991.

Los siguientes ocho temas oscilan entre 95% , 94%   y 92% , pero, por lo general, el énfasis en “muy importante” cae:  Virtudes cívicas: 28% y 67% . Asuntos ambientales: 32% y 63% . Medios de Comunicación:  40% y 55%. Bienestar Social : 41% y 54% . Elección y sistemas electorales: 45% importante y 49% muy importante. Diferencias culturales y minorías: 46% y 48%. Diferentes concepciones de la democracia: 51% y 43%. Eventos importantes en la nación: 55% y 37% (H8).

Y, en fin, en la preferencia más baja, se registran ocho temas, en su orden: diferentes sistemas políticos: 91%, con acentos de 60% en imporante y 31% en muy importante. Organizaciones internacionales: 90%, distribuidos en 62% y 28% . Peligros de la propaganda y manipulación: 41% importante y 48% muy importante. Problemas y relaciones internacionales: 61% y 28%. El sistema judicial: 88% en total, distribuidos en  54% y 34%. Diferentes asuntos económicos: 58% y 24%. Migraciones de población: 81% en total, discriminados en 53% y 28% . Sindicatos: 58% y 20%.

En todos, la  escala de importancia es mayor que la escala de competencia  y, a su vez, ésta mayor que la  escala de oportunidad. Hay consistencia en las tres subdivisiones de los temas, porque en los rangos de las variables dependientes tiende a mantenerse la pauta. A mayor importancia, mayor competencia y mayor oportunidad.

Pero, además, se podría demostrar – de modo indirecto- que de las prioridades altas,  a las medias y a las bajas hay, por lo general, una mayor exigencia de conocimiento, sea porque integren saberes multidisciplinarios, sea porque se aparten del conocimiento común, derivado de la atmósfera del país.

En otros términos, lo que se enseña más es lo que pertenece al conocimiento socialmente compartido, mientras que lo que se enseña menos es del ámbito de un conocimiento más complejo y menos común, que requiere de mayor esfuerzo cognoscitivo,  de mayor elaboración teórica y de mayor juicio, entendido éste como la incorporación de redes conceptuales que permitan deducir o inducir.

Interesa subrayar las subdivisiones altas y las bajas .  Entre las altas, la preferencia por el orden normativo ideal emanado de la Constitución es la constante . Es una materia en la cual la atmósfera de la opinión nacional es dominante . Y está directamente relacionado con los altos puntajes en actitudes.

Entre las bajas, se destacan algunas que requieren de un cierto nivel de conocimientos disciplinares: demografía, economía, ciencia política,  códigos integradores (sistema judicial); otra, en la que la baja valoración revela una mentalidad predominantemente  nacional o local: orden internacional. Y una tercera que resulta paradójica: el papel de los sindicatos (por suponerse que el alto peso del sindicato de la educación contribuiría a un esclarecimiento sobre el papel del sindicalismo). Por lo cual se comprende que existe una correlación entre estas escalas y el bajo puntaje en conocimientos.

Preocupa que temas tan fundamentales para comprender lo que se suele llamar el “mundo de los sistemas”, a saber: los códigos de población, de producción, de poder político y de ordenamiento legal, tan decisivos para situarse como ciudadano en forma crítica frente al Estado y a la Nación tengan la más  baja valoración en términos de importancia, en términos de competencias pedagógicas o en términos de oportunidad curricular. Es cierto que se supone que estos saberes tendrán una mayor presencia en la educación media, pero cabría preguntar si en la enseñanza de la historia– aquí en el grado octavo, la medieval y moderna – o en la geografía, se incorporan, a tenor de lo que ha introducido el nuevo examen del ICFES, los ámbitos económicos, políticos, sociales, culturales y ecológicos, o si, por el contrario, la enseñanza de la historia sigue la lógica de la golosa: la maratón por el tiempo, con pasos superficiales que se limitan a fechas y a lugares.

 

 

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