- VALORACIÓN DEL
CONOCIMIENTO
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- Cuando se
pregunta a los/as docentes acerca de qué se enseña en educación cívica , un porcentaje
muy alto no sabe o no responde (40%), dato que en sí mismo es elocuente. Una proporción
muy alta indica el desarrollo de valores: 34%. Un escaso
11% apunta la respuesta de conocimiento acerca de la sociedad . Un 9% registra
la participación del estudiante en la
comunidad y en las actividades políticas, mientras que un 7% responde a la opción
de pensamiento crítico del estudiante.
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- Cuando se
pregunta qué debería enseñarse, la perplejidad continúa perseverando,
porque 41% no sabe o no responde. A tenor de nuestra interpretación, esto es indicativo
de una ausencia de lineamientos curriculares claros en
el conjunto de las ciencias sociales y a la ausencia de estrategias de enseñanza de las
mismas. Un 22% registra pensamiento crítico del estudiante , el cual aparece así magnificado en el proyecto, frente a
lo que dicen que se enseña en realidad, que, recordémoslo, contaba con un 7% de las respuestas . Semejante aumento de
importancia asume la categoría de participación del estudiante (de 9% a 15%), mientras que, por el contrario, el desarrollo de
valores desciende en importancia al pasar de 34% en la ponderación actual a 18% en la la
deseada.
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- Pero el
dato más significativo de esta pregunta es la escasa valoración por la función de la
educación cívica como fuente de un conocimiento
acerca de la sociedad, que en la pregunta diagnóstica tiene un bajísimo 11% y en
la pregunta propositiva desciende a un irrisorio 4%.
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- La
consecuencia es clara : hay una devaluación del papel del conocimiento, la cual por
supuesto es correlativa a los malos resultados en conocimientos y habilidades de
interpretación de los estudiantes colombianos. Tanto más cuanto que , por lo que se
sabe, lo que pasa por ser el fomentar el pensamiento crítico de los
estudiantes y el desarrollo de valores, se fundan en Colombia más en
ideologías y en actitudes, que en un conocimiento racional: no sucede así en otras
partes, según se sugerirá.
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- Para
contrastar esta perspectiva, pueden citarse otros casos: en Alemania y en Suecia los/as
maestros/as creen que la enseñanza de la educación cívica pone demasiado énfasis en el
conocimiento (59% en Alemania y 71% en Suecia) y que, para compensar, debería reducirse a
4% y a 18%, a favor de participación en asuntos comunitarios, en el caso de Alemania (de
1% a 44%) y del pensamiento crítico en Suecia (de 16% a 60%). Alemania
y Suecia figuran en el puesto 15 y en el 18 en términos la escala jerárquica de
conocimientos, ligeramente por debajo del promedio internacional .
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- El caso de
Polonia es, con todo, el más ejemplar,
porque fue el país con logros más altos en la escala internacional en conocimientos,
pero también en actitudes: allí, según los/as maestros/as, el énfasis real en
conocimientos es de un altísimo 87%, porcentaje que, según ellos/as debería reducirse a
54% (el cual sigue siendo por tanto muy altamente valorado), a favor de una elevación del
pensamiento crítico (de 13% a 46%) . Lo mismo ocurre, con otros matices, en Finlandia, situado en segundo lugar en el rango
de conocimientos: la ponderación de conocimientos pasa de 79% (situación real) a 15%
(situación deseable) , mientras que la del pensamiento crítico pasa del 13% al 59%.
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- Por
supuesto, qué se entienda por conocimiento y por pensamiento crítico puede variar según
las constelaciones de cada país, pero en estos casos puede pensarse con fundamento que el pensamiento crítico presupone más el
conocimiento racional que la actitud o la ideología, a diferencia del caso de Colombia.
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- Debe
resaltarse una vez más el caso de Polonia, país en el cual los estudiantes fueron los
más consistentes y aventajados tanto en conocimientos, como en actitudes. Estos
resultados no son gratuitos: corresponden a tradiciones y a voluntad política. Janowski,
Andrzej el autor del informe nacional de Polonia- , pensó durante treinta años el
tema de la democracia, aún antes de que fuera relevante en su país. Participó en
Solidaridad en los ochentas y fue Ministro de Educación entre 1989 y 1992, en el primer
gobierno polaco no comunista. Según él:
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- No
sería exagerado decir que tres valores perduraron en las escuelas polacas pese a la
presión y a la ideología. El más importante que ha sobrevivido es la actitud hacia el
conocimiento. Los profesores polacos compatieron una actitud de devoción hacia el
conocimiento y hacia una opinión de que el conocimiento es un valor. Esta atmósfera, en
conjunto, ha sido transmitida con éxito aún a los más desaventajados económicamente y
a estudiantes de bajo logro académico [1]
.
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- Más
adelante indica:
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- Durante
años, creí que hay una estricta conexión entre democracia y procesos de aprendizaje.
Estaba seguro de que hay un nexo muy estrecho entre la
construcción de una democracia y el proceso de aprendizaje. Sabía que la
construcción de una democracia es un proceso creativo que implica pensar a largo
término. Estaba convencido de que no bastaba esperar pasivamente a que la sociedad
madurarara en la democracia en un país que ahora disfrutaba las oportunidades de
independencia y crecimiento [2] .
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