Charles Dickens, 200 años
Chares Dickens

Ficha Bibliográfica

Título: Charles Dickens, 200 años
Fecha de publicación:

Charles Dickens (Portsmouth, 7 de febrero de 1812 – 9 de junio de 1870) ha sido considerado el segundo autor inglés más importante después de Shakespeare. Llegó a la fama desde muy joven, y no sólo sus historias escritas se agotaban muy rápido en los puestos de venta, sino que en sus conferencias: “el público asaltaba las salas, masas inconcebibles de gente se apretujaban para verle, para oírle; racimos de entusiastas se colgaban de las columnas, se hacinaban debajo de la tribuna del orador” (Zweig, 2001).

Durante su niñez se vio obligado a abandonar la escuela y a trabajar desde los doce años porque su padre fue encarcelado por deudas, razón por la cual tuvo una formación autodidacta; buena parte de estas experiencias aparecen en su novela David Copperfield. Publicó varios artículos para The Monthly Magazine bajo el seudónimo de Boz, donde hacía agudos retratos de la sociedad inglesa.

Desde la publicación de su primera obra, Papeles del Club Pickwick (1836), que se vendía por entregas en publicaciones seriadas, contó con un éxito rotundo. Sabía crear el misterio y prolongar el suspense durante los distintos capítulos, capturando a su público con las aventuras y desventuras de sus personajes, que como Oliver Twist (1837) conmovieron a sus contemporáneos y se convirtieron en íconos que aún hoy sobreviven. “Es de sobra conocida la historia de la multitud congregada en los muelles de Nueva York a la espera de que llegase el barco con las últimas entregas de La tienda de antigüedades (1840), y que a gritos preguntaban a los pasajeros y la tripulación “¿Ha muerto la pequeña Nell?”” (Lodge, 2002). Admiraba profundamente a los Estados Unidos por su democracia, y en su visita tuvo tratamiento de estrella, pero al volver a Inglaterra escribiría Notas Americanas, obra en la que expone el desencanto que este país le produjo, sobre todo por el impacto que le produjo ver la esclavitud.

Con la publicación de David Copperfield (1849) que se convirtió en autor más popular de su época, al vender en poco tiempo cien mil ejemplares. Era tal el afecto que sentían sus compatriotas por él, que “en 1870, cuando Dickens murió, en todos los hogares ingleses, americanos, canadienses, australianos, se anunció esta muerte a los niños como si se tratara de un duelo de familia. Se cuenta que uno de los pequeños dijo: “¿Mr. Dickens ha muerto? ¿Es que el Papá Noel también morirá?” (Maurois, 1952).

Siguió siempre muy de cerca todo el proceso editorial de sus libros, que a partir de una estructura básica y de una construcción muy minuciosa de los personajes le permitía improvisar y atender de distintas maneras la recepción de sus historias por parte de sus lectores. Su obra, tan masiva y manipuladora como las telenovelas de hoy, llegó a ser criticada por superficial y sentimental por expertos como Henry James, pero también ha sido celebrada por personajes como Nabocov o Van Gogh por la manera como creó un mundo de personajes con caracteres muy fuertes y que le permitían a su autor criticar las miserias de la naciente sociedad industrial y dar ilusión y contento al público de las crecientes ciudades que se identificaba, lloraba y reía, con lo que leía en ellas.

En particular, cabe destacar el modo como trabajaba de la mano con los ilustradores de sus libros desde su concepción, controlando al detalle el papel de las imágenes que siempre acompañaron sus novelas. Inspirado por dibujantes humorísticos ingleses como Hogarth, en gran medida, el legado de Dickens son las imágenes que finamente dibujó con su texto y que se han recreado en distintos medios desde libros ilustrados para niños y cómics hasta películas y series de televisión. Quizás las imágenes más inolvidables son aquellas que creó para su Canción de Navidad (1843), Scrooge y los fantasmas que lo visitan desde los distintos tiempos, que todos conocen así nunca hayan leído sus textos.

Charles Dickens enterrado entre Shakespeare, Chaucer y Fielding en la Abadía de Westminster, a su entierro asistieron multitudes y aún hoy es frecuente encontrar gente que visita su tumba para agradecer su legado. 
 

Obras

Papeles póstumos del Club Pickwick (1836-37)
Oliver Twist (1837-39)
Nicholas Nickleby (1838 - 1839)
La tienda de antigüedades (1840)
Barnaby Rudge (1841)
Canción de Navidad o Un cuento de Navidad (Leer en El libro total)
Martin Chuzzlewit (1843-1844)
Dombey e hijo (1846-48)
David Copperfield (1849)
Casa desolada (1852-53)
Tiempos difíciles (1854)
La pequeña Dorrit (1855)
Historia de dos ciudades (1859)
Grandes esperanzas (1860)
Nuestro común amigo (1864-65)
El guardavía (1866)

 

Bibliografía secundaria sugerida:

La conciencia y la novela
Lodge, David.
Ed Península: Barcelona 2002
Número topográfico: 801.95 L63c

El auténtico david Coopperfield
Graves, Robert
El aleph editores: Barcelona, 2006
Número topográfico: 928.23D42gEJ1

Dickens
Mauroirs, Andre
Editorial Apolo: Barcelona, 1952
Número topográfico: 928.23D42m1

Tres maestros: Balzac- Dickens- Dostoiewski
Zweig, Stefan
Editorial Porrúa: México, 2001
Número topográfico: 820.4 Z93t1 Ej 1

Solos en la ciudad
Williams, Raymond
Editorial Debate: España, 1997

Dickens. Su carácter, sus comedias y su carrera
Pearson, Hesketh
Ed Grijalbo: México, 1957
Número topográfico: 928.23D42p

Charles Dickens
Chesterton, G.K.
Editorial Pretextos: Valencia, 1995
Número topográfico: 928.23D42C

 

En inglés:

Charles Dickens
Fielding, K.J.
Longmans, Green& Co: London, 1953
928.23 D42f

Charles Dickens: David Copperfield
Collins, Philip
Ed. Edward Arnold: Great Britain, 1977
823.8C65c8

 

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