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Vida de Humboldt
Extractos de sus diarios

Índice

- Fin del viaje de Cuba hacía la Colombia de hoy
- Puerto de Cartagena
- Estadía en Cartagena y Turbaco
- Viaje a Turbaco
- Volcanes de aire de Turbaco
- Viaje por el río de la Magdalena (hasta Mompox)
- Sobre los Bogas y Remeros
- Llegada a Mompox
- De Mompox a Honda
- Experiencias sobre la respiración del Cocodrilo
- Comercio en el Río Magdalena
- Mapa del río de la Magdalena
- Arribo a Honda
- De Honda a Santa Fe
- Arribo a Santa Fe
- Descubrimiento de la Quina cerca de Santa Fe
- Cerveza de Quina
- Educación en Santa Fe
- Ciudad de Santa Fe
- Viaje al Cerro de Guadalupe cerca de Santa Fe
- Viaje a Monserrate cerca de Santa Fe
- Materiales para conformar el plano topográfico de la Sabana de Bogotá
- Viaje por el Meta desde Carichana hasta Santa Fe
- Viaje a Zipaquirá y a la Laguna de Guatavita
- Viaje al Salto del Tequendama
- Viaje de Santa Fe a Popayán
- Estadía en Pandi y camino a Ibagué
- Ibagué
- Medición del Tolima
- Volcán de Puracé
- Materiales para hacer el plano de Popayán
- Viaje al Volcán de Puracé y la tetilla de Julumito
- Viaje de Popayán a Almaguer
- Chocó
- Entrada a Santa Fe
- Viaje por la cordillera de los Andes
- Santa Ana
- Sobre el barniz de Pasto
- Volcán de Pasto
- Vegetación Ideas
- Viaje de Pasto a Quito

 

De Mompox a Honda

El 6 de mayo queríamos salir de Mompós. Todos los remeros estaban reunidos. Tan pronto vieron que queríamos subir al champán, recordaron que todavía no se habían bebido todo el sueldo que se les había adelantado, 8 de ellos se largaron y noso­tros pernoctamos en el rancho del ladrillo, a un cuarto de milla de la ciudad. Una de las más venenosas y de las más osadas serpientes, la pequeña coral, cayó por casualidad entre nuestras camas.

Ella trató de esconderse debajo de las almohadas. El ruido la puso furiosa. Saltó sobre los que la perseguían y sólo la habilidad con que los indígenas la arrojaban lejos de sí, hizo que no mordiera a nadie. Estos incidentes son inquietantes, pero muy comunes; de allí que yo los mencione raras veces en este diario y en el de Río Negro. Aquí se conocen tan bien los antídotos, y la naturaleza es tan rica en ellos, que en total, muy pocos hombres mueren por mordedura de una culebra, sólo aquellos que no saben utilizar con suficiente rapidez el remedio. Por ejemplo, en el Chocó (la región más húmeda, más caliente y por lo tanto más rica en culebras), han sido encontrados frecuentemente en el camino, viajeros, indios y negros, muertos por estas mordeduras; con frecuencia encontraron también hombre y culebra muertos, pues aquel se había defendido ya moribundo. La mayoría de las picaduras de culebra, especialmente las del pecho, (cuando la serpiente cae de un árbol), hace perder el conocimiento, y la culebra se dispone entonces a matar a su enemigo.

De Mompós hacia arriba, el paisaje que se disfruta desde el río es más variado, más verde y agradable. Las riberas son menos altas en largos trechos y el panorama está entonces menos restringido. La región está construida a la manera de las colonias españolas, bastante cultivada en comparación con el Orinoco. Se ven muchísimas casas y plantaciones aisladas junto a la ribera. La vegetación aumenta a cada paso a partir del 9. grado de latitud. Desde Munchiques hacia arriba es realmente muy bello. El río forma apacibles islas, cubiertas unas veces con altos y espesos árboles de grueso follaje cual bosque flotante, otras veces coronadas de aislados sauces de tiernas hojas, brindando una pradera de juncos. Estas islas de Sauces son en verdad, de una gran belleza y una ventaja del río Magdalena, pues esta especie arbórea, este Salix, falta en el Orinoco y Rionegro. Este sauce tiene ramas que cuelgan casi como Salix babilonica, pero sólo las ramas jóvenes, no las más viejas, están inclinadas. Su hoja es siempre delgada y de verde más claro y delicado. Están diseminados en pequeños grupos, no muy apretados sobre llanos húmedos ricos en cañas; casi nunca tienen más de 12 a 15 pies de altura y contrastan agradablemente frente a la ribera de bosque denso. Estos bosques tienen un carácter grandioso, solemne y severo, por la fastuosidad y cantidad de vegetación, por la dimensión del gigantesco Bombax, Anacardio caracolí, Ficus indica... Este carácter es, en general propio de las regiones cercanas al Ecuador, desde 0° hasta 9° de latitud. La legión de plantas trepadoras, las grandes hojas poco complicadas de las heliconias, cañagria, que cubren el suelo, llenan, por decirlo así, todos los espacios intermedios. A los animales más grandes les falta espacio para moverse, pues las plantas lo llenan todo. En Casiquiare los tigres aúllan desde los árboles. Esta es la casa de los animales de la clase de los monos y de las aves que viven eternamente sobre los árboles y no conocen el suelo en que éstos están arraigados. Allí donde la materia orgánica encuentra un espacio allí se extiende (Goethe, Metamorfosis) y estimulada continuamente por la luz solar y el calor húmedo, sólo condiciones internas, (fruto y flor), ponen término a esta expansión orgánica. Pero precisamente esta visión de plenitud, este gigantismo de las formas, esta falta de lugares claros, esta medrosa oscuridad impenetrable que causa aquellos techos de follaje, trae al espíritu serias y escalofriantes emociones. A esta región del trópico le falta el amable carácter de nuestros praderas alemanas, de nuestras campiñas nórdicas. Nosotros anhelamos casi un curso de ideas más ligero, una naturaleza menos grandiosa, menos solemne y menos rica. De allí la bienhechora impresión que hace a nuestro ánimo una isla de sauces, una ribera llena de arbustos de mimosa pequeños y de hojas delicadas, una pradera de hierba cubierta de palmos y tamarindos aislados. Sobre todo los sauces, una forma nativa tan fielmente repetida como si fueran sauces de la ribera del Oder o del Sena. La naturaleza que dio a los hombres un espíritu inquieto y una fiebre intermitente de emigrar sin descanso de una zona a otra, la naturaleza ha mezclado la forma de las plantas tan amorosamente, que en cada región, una hoja, una flor, un fruto, recuerdan al extranjero su lejana patria. Qué agradable es esta remembranza, con cuánto gusto escucha el hombre cada voz de la naturaleza, se reconoce incluso en los hombres que los agricultores del norte han dado en todo el sur a los productos desconocidos para ellos. Los europeos han encontrado en todas partes ciruelas, cerezas, aceitunas, manzanas... El más lejano parecido de las plantas del trópico con las plantas de la patria ha sido captado por ellos. El danés ve en todas partes abedules, abetos, sauces, y robles; el español olivos y algarrobos (Ceratonia silliqua); a cada uno se le aparece en todas partes el cuadro de su patria ante los ojos. Para llenar la fantasía con sueños agradables, el recién llegado da el nombre de su ciudad natal al nuevo lugar de su residencia. Ríos, lagos y montañas, todo el ambiente es saludado con nombres de la patria. Cada colina de Cataluña y de Vizcaya, cada vega de Andalucía tiene su nombre hermano en ambas Indias. Así los vástagos de aquellos pueblos, que una vez asombraron al mundo con sus descubrimientos, españoles y portugueses, tienen la ventaja de encontrar en ambas Indias no sólo su idioma y conciudadanos, sino también recuerdos de los productos y de las relaciones locales de su patria.

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Raya sangradora (Rocher jaune)

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Hasta Badillo se encuentra a cada singladura (cada 6-7 leguas) un pueblo y además muchas casas, estancias y conucos aislados.

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Desde el nacimiento del Orinoco, desde la estruendosa caída del Caroni hasta el lejano Ventuari, desde Guainia hasta el Marañón rodeado de bosques, un techo de follaje ligado cubre (en el verdadero sentido de la palabra) el suelo. Así como en el norte frío las masas de hielo, formando puentes, unen por encima del océano insondable, países lejanos, así los árboles selváticos atienden sus ramas la una hacia la otra en el amistado mundo de las palmas y forma arriba en los aires un segundo tapiz de copa a copa tejida tupidamente, adornada con variadas flores y frutos.

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Más arriba del Caño de Loba, es decir, más arriba del punto en que el río Magdalena se divide en 2 brazos, de donde uno, el más angosto (Caño de Loba), nuevamente dividido, va a caer en el río Perico y en río Cauca, más arriba de este punto, aumenta sorprendentemente la cantidad de vegetación, especialmente allí donde el río se divide en varios brazos, como en un brazuelo de Batallez y en Rioviejo hacia Morrocoy. Una espesa pared de follaje acompaña al río y uno recuerda aquí inconscientemente la solitaria ribera del Casiquiare, en la que la vegetación impide el desembarco. Un bello ornato de esta región es la palma de vino que crece salvaje en grandes cantidades más arriba del Peñón y que rompe agradablemente el verde oscuro de los árboles frondosos. La misma palma que habíamos descrito en el Sinú, foliis pinnatis, Cocos butyracea (ver la Botánica MSS, Tomo III, n. u. Diario de mi viaje de Batabanó a Cartagena, pág...).

El tamaño de esta palma tiene la hermosura propia de las palmas de coco jóvenes, el tronco bajo, corto y grueso y una alta copa enormemente frondosa. El follaje rizado, algo herbáceo y las ramas frondosas, extendiéndose en ángulo agudo; solo la punta superior arqueada, empenachada, como cola de avestruz. Esta palma, para ser palma, crece demasiado rápido. En Batallez vimos una de gran belleza que tenía 18 años. La copa sombreaba un espacio de 88 pies de diámetro y el alto tronco, de unos 40 pies, tenía 15 pies de alto. A la numerosa familia que había levantado su cabaña de cañas de bambú debajo de esta palma autofecundada, le servía este árbol como todo un viñedo. La madre me dijo que la palma se ve todo el año, como ahora, cargada de racimos. Un racimo de estos pesa de 20 a 30 libras y allí están apretujados muchos miles de frutos. “Yo vendo vino de palma (exprimida la fruta, el jugo fermenta) a los remeros que se detienen aquí, mis hijos comen todos los días de las frutas y nunca tengo que temer que a las aves salvajes no les queda su parte”. De donde el suelo favorece el excepcional crecimiento, la palma de uva se eleva (es decir raras veces entre Morales y Badillo) a una altura de 60 a 70 pies. También hay mucho corozo con cuyos frutos ceban los cerdos. (Un marrano gordo cuesta 8 piastras en Badillo)

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Entre los idiomas europeos aquel que es menos co­nocido en Europa, es hablado por el mayor número de personas. Ninguna, absolutamente ninguna lengua, sin exceptuar el árabe y el chino, está tan extendida en un área espacial tan desmesurada desde Nueva Galicia y California hasta Cabo de Hornos, Filipinas y Molucas, como la castellana.

Si a esto se agrega, corno se puede agregar, el idioma portugués como un dialecto del castellano (en realidad es menos diferente del castellano que el catalán y el valenciano), entonces se pueden sumar como territorios de habla española, toda la India Oriental, Persia y el mundo de las Islas Asiáticas en las cuales el portugués es el idioma comercial y de negocios. Junto al español, el inglés es la lengua más extendida, la mayor parte de Norteamérica y las Islas de las Indias Occidentales, Bengala y Orisa, la costa de Madras. Si la nación española adquiere alguna vez libertad política y formación intelectual, la extensión del idioma de la nación le dará una gran ventaja sobre los otros países europeos. En América del Sur esto será especialmente notorio. Lo que se imprime en México puede ser leído en Caracas, Lima, Buenos Aires y Manila. Qué facilidad para la difusión de ideas y sentimientos!

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Considero de mucha importancia para la Geografía de las plantas registrar las más comunes de todos los lugares. Las más subrayadas son las más frecuentes, así puede hacerse fácilmente sensible el grado de abundancia (extensión). La Latta en forma de abanico, a veces de 18 pies de altura, en grupos. Salix pero apenas al sur de Minchiqueo, nunca en grupo Sauzo, el Monoccest sólo abundante y más frecuente que el Salix al norte de Mompós, en grupos. Bacharis especialmente frecuente al sur de Morales, el más agrupado, con pequeños olivos. La Cassia de hoja grande, La Mimosa, una sensible, espinosa, foliada recompuesta pinnatis, flosculis capitato-globosis rubris. Todas estas aún sobre riberas de arenas, playas. Heliconia Bihai, en grupos, barranca; Heliconia hirsuta sobre las riberas altas. Cañagria; Cecropia peltata debajo de todos los árboles de vegetación más fresca, la más abundante. Cogollos (folia 9-12 muy ricos en hojas) tronco bajo, es decir, totalmente contrario a la naturaleza del árbol. La causa es la falta de hormigas Ata. Debido a la humedad la superficie inferior de las hojas es casi verde, al contrario del bellísimo color blanco como la nieve y mucho más brillante de las de la isla de Cuba, en el Sitio de los Molinos junto a Caño de la Chorrera, donde el río cava solpas... Bombax septenatum aculeatum; Bombas Ceiba; Ficus indica de gran belleza; Anacardium Caracoli raras veces, pero colosal; Hypomane biglandulosa; Theobroma; Guacima Species de Hibiscus con flor como nuestra mata de rosa; Mimosa Carita de copa alta, cuyas ramas se extienden a menudo unos 50 pies sobre la superficie del agua. Piper como especie arbórea; Mimosa lnga; Quasia amara raras veces. Bonpland halló este hermoso árbol florecido algo más al sur de Rioviejo. La corteza de las ramas y de las raíces y los frutos de un amargo rabioso, conocido aquí como “contraculebra”. Aquí vimos por vez primera el tan deseado árbol. Así nos favoreció la casualidad. En la provincia de Caracas llaman a la Quassia amara (o según Aublet probablemente a especies cercanamente emparentadas), Simaruba, venden la almendra aromática del Jape bajo el nombre de fruta de Simaruba (para perfumar la ropa y para imitar el licor de Madame Anfous). En Carichana donde crece el Jape en grandes cantidades, nos dimos cuenta de que el Jape no es una Cuasia y de que la verdadera Simaruba no crece en ningún sitio del Orinoco, sino solamente en el río Caurá. En Uruará estuvimos casi decididos (mayo 1800) a no pasar de largo por la boca del Caurá, sino a visitar las primeras misiones para ver la Cuasia.

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El Marañón tiene una anchura según La Condamine cerca del río Chuchunga de 185 toesas; al Este de Coarí 1.200 toesas. Idem cerca del Río Negro. La estrechura de Pongo de Manzerieche tiene 25 toesas de ancho y 2 leguas de largo; los barcos la pasan en 57’ así pues la celeridad del río es de... en un segundo. Relación del Viaje a la América meridional. Tomo II, 883. La Condamine (Loco citato 880 dice que el Caquetá nace cerca de Mocoa, (Jurisdicción de Almaguer), y se divide en dos brazos de los cuales el occidental, el Yapurá va a Noroña y el oriental se sub-divide en dos brazos de los cuales uno va al Orinoco y el otro forma el Rionegro. ¿Por qué en San Carlos del Rionegro no se ve nada de todo eso? Allí se cree que las fuentes del lnírida y del Rionegro están cercanas sin comunicación. El barco de que la Condamine dice que va al Orinoco ¿será el lnírida? Ver su Memoria en el libro azul.

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Compárese con el del Oder. Oyenhausen.

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Sólo el temor ante las terribles fiebres palúdicas que atacan en este valle insalubre a todos los europeos, y a casi todo hombre que no sea negro, por lo cual se han levantado allí aldeas de negros, hizo que abandonáramos nuestra decisión. Así es como con frecuencia uno hace largos rodeos llenos de peligros para analizar productos que uno luego encuentra casualmente en su camino, donde menos lo sospechaba. El Palo Maria asediado por una especie terrible de hormigas, propias de él; de pocas hojas (llamado aquí Barba de Mono), Lecythis minor, agrupaciones de Convulvulus, Paullinia y otras cucurbitáceas que llenan todos los espacios. Paspalum, Cleome del tamaño de hombre; Palma de vino. Passiflorae, especialmente una de maravilloso color rojo púrpura. Gardenia, Mussaenda, olorosos Pancratium, la Hexandria palustre p. nos siguió desde Barrancha hasta Mompós: Mimosa Guama; la Leguminosa bipedalia comestible, de vaina larga. Ni un árbol Cavanillesia ni una Gustavia, y desde Cartagena absolutamente ninguna especie de Melastoma ni de Malpighia, que son tan comunes en Guayana, Orinoco, Rionegro, Caracas, Cumaná y aún en Cuba! En el río Magdalena, como en todos los lugares cuando uno se aleja del mar, no hay casi Cactus, pero en general, el género de los Cactus es más propio de las riberas del noreste de Sur-América que de las del noroeste. En los alrededores de Cartagena, donde, por lo demás, la vegetación es tan similar a la de Cumaná, Cariaco, Margarita, Barcelona y Portocabello, no se conoce el Cactus ni en las cantidades ni de grosor tal, que permita obtener almidón, del de Cumaná, Barcelona y Coro! Estando el Orinoco y el Magdalena en la misma latitud, sólo tienen en común la cantidad de Sauzo, aunque el primero tiene muchísimos mas árboles de Guama y Heliconia, Bombax. Todas las demás plantas nombradas faltan en el Orinoco, especialmente Baccharis, Cecropia, Latta... ¡Y qué diferentes mundo de palmas en el Orinoco! Desde el 4° de latitud en el Orinoco, Atabapo, Tuamini y Guainia es sorprendente cómo hacia el sur, casi todos los árboles tienen folia coriácea, allí hay muchos mirtos y plantas laureacéas, la Melastoma foliis coriaceis...

Las pocas viviendas, las casas dispersas en el río Magdalena tienen en alto grado la belleza de todas las plantas del mundo tropical. En lugar de que en las zonas frías el hombre vuelva a la naturaleza monótona y desierta, destruye bosques, para ofrecer a la vista campos roturados y trigales (que sólo son pintorescos una parte del año), en los trópicos el hombre no impide el avance de la naturaleza, pues sólo necesita transformar un reducido espacio para satisfacer sus necesidades) sino que aún las plantas útiles aumentan el encanto del lugar. La delgada espiga de trigo que proporciona la sustancia alimenticia a los pueblos nórdicos, se hincha hasta parecer un retorcido racimo de bananos de color amarillo - dorado (Racemus spiraliter convolutus) El tupido tejido de las hojas de las gramíneas (Cereales), empalidecido por los escasos rayos de sol, se extiende aquí exhuberante en una superficie de hojas ralas, jugosas, color verde brillante que pueden cubrir a un hombre y que manan aire vital por mil poros. Los ribereños del Magdalena cultivan menos yuca (Jathropha Manihot), que los pueblos incluso indígenas salvajes, que habitan la selva) del Orinoco y Guainía. El casabe y la harina de mandioca son raros aquí. Todos viven de banano, fruta de palma, pescado y algo de maíz. La cercanía de las viviendas humanas se anuncia por las matas de plátano que son aquí mucho más bonitas porque en un aire nunca movido por el viento, las hojas desarrolladas conservan la belleza prístina que tenían cuando estaban enrolladas en la vaina. A lo largo de la costa, en las islas de la India Occidental y las Canarias, las hojas de plátano están siempre desflecadas y son sacudidas de un lado a otro por el viento; se pudren en el tronco como fermentadas, el hidrógeno escapa con el agua, se libera el carbono y las hojas se negrean. En los valles de los ríos del interior de Suramérica, por el contrario, donde nunca sopla el viento, en los ríos Orinoco, Magdalena y Guainia, al sur de las cataratas de Ature y Maipure, puede uno llegar a conocer por primera vez toda la belleza de una mata de plátano. En primer lugar hay alrededor de las viviendas un lugar despejado que uno anhela verdaderamente en la profusión de la vegetación del trópico en el que hay pequeños grupos de árboles útiles. Los ciruelos nativos, Spondias Mombin cargados de frutos oliváceos, con un tronco esponjado y a menudo postrado (siempre enano y ramificado cerca a la tierra) que contrasta frente a las hojas de raquis fino; Crescentia Cujete cargada con inmensas bayas; Achras Sapota en el que las hojas están apretadas en graciosos ramos; naranjos; Mamey (un colosal árbol lauráceo, cuyo fruto de gruesa cáscara une el aroma del ananás con el del melocotón) Chrysophyllum Caimito, la aromática Plumeria alba, Cocos nucifera muy fructífera en todos los lugares de aquí!

En nuestros jardines ingleses las plantas no están agrupadas más pintorescamente que en está naturaleza india donde la casualidad las ha congregado.

Desde Mompós hasta Badillo la región no está mal construída para ser del continente español. Chilloa, el Peñón, Banco, San Pedro, a donde llegamos de noche en medio de una terrible tormenta y donde a causa de la necesidad tuvimos qué ingeniamos faroles de papel y colgarlos en el champán, y sobre todo en Morales donde hay una hermosa y larga avenida de palmas de coco, son todos considerables pueblos de 300 a 600 habitantes. La gente se llama india, pero pocos son legítimos y puros como en el Orinoco; casi todos están mezclados con raza negra. Desgraciadamente casi todos estos pueblos están situados demasiado cerca del río, y a un nivel muy bajo, por lo cual se inundan a menudo y las plantaciones de maíz, que son sembradas corriente arriba lejos del pueblo, a la antigua manera indígena, son afectados con frecuencia. En el Peñón observamos un terrible ejemplo de tiranía del Corregidor, algo así como escribano del Palatinado. Esta ralea es semejante en todas las zonas. Una muchacha india estaba con los pies en el cepo y tenía los pies tan altos que le quedaba la espalda contra el suelo, y el cepo (que tenía los huecos del madero muy estrechos) le hinchó los pies. Todo el crimen consistió en que la pobre muchacha, al recoger agua, le dijo a su amiga que el Corregidor vivía en intimidad con su cocinera, lo que, por lo demás, era conocido de todo el pueblo. El Corregidor había viajado por la mañana, nadie sabia cuando regresaría, y antes de su regreso no podía pensarse en la liberación. Piensese en la situación de esta muchacha, expuesta a los mos­quitos, desnuda en este clima ardiente, y sin poder valerse.

Una india vieja, esposa del Capitán indígena, quemo estiércol cerca a la muchacha por compasión, para espantar un poco los mosquitos. Nuestro acompañante se ganó con dinero a la vieja y pusieron por la noche en libertad a la muchacha abriendo el cepo. La vieja prometió hacer todas las noches lo mismo hasta la llegada del Corregidor.

Las casas todas de caña de bambú y la misma forma. (Geognosia). Cerca de Cartagena y Río Sinú nueva piedra caliza llena de madréporas. Debajo de esta en Turbaco pasando por Mahates, colinas de las altas sabanas de Tolú, formando las montañas de Maria... arenisca con roca férrica color castaño. Esta arenisca es visible en la ribera del río Magdalena hasta Tocomocho. Desde Mompós hasta el Banco no se ve ninguna roca sobresaliente, sólo capas de Letten. Las grandes inundaciones que han ocasionado las aguas en este bit, y acerca de los cuales aún atestiguan los brazos del Caño de Loba y Cicuco, parecen haber arrasado toda la roca. Pero los muchos granos estañosos de roca férrica que arroja el río en el Banco, confirman que aquí aún continúa aquella formación arenisca. En el Banco y en Caño de Loba los depósitos de Letten son de excelente calidad. Un par de cientos de toesas al sur de la iglesia del Banco están los yacimientos de Letten de donde los indígenas extraen el bol, cal férrica roja, que estos y los habitantes de Mompós utilizan como esmalte. Esta vajilla parece porcelana de tonelería. Este bol de hermoso color púrpura forma grupos de pequeños caminos de 3 a 4 líneas en el Letten blanco-grisoso, trazos brillan­tes de grano muy fino, de tierra fina que invitan a comerlo. Este bol lo comen grandes y chicos también en el Banco. En el Banco y en el Peñón hay mucho comercio de vajillas de barro pues en este clima caliente hay gran necesidad de agua, y el agua del río hay que dejarla asentar, ya que contiene mucha tierra en suspensión. Las ollas se cuecen colocando hogueras alrededor de las ollas y después de 2 ó 3 horas las retiran rápidamente. Desde el Peñón hacia el noroeste se tiene un magnífico panorama de la Sierra de Chiriguaná. Esta sierra parte de la Sierra Nevada de Santa Marta y se une más al sur con la Sierra de Ocaña. Las estribaciones de esta sierra parecen pertenecer a la formación de la estepa. Por lo menos la roca que forma el remolino (chorro) del Peñón, y toda la rocalla de las cercanías, están compuestos de verdadero esquisto porfídico de esquisto grueso, masa básica de fonolita de color verde - puerro, con muchos cristales de espato pasado vidrioso parecido al de Bilmerstein y al de Villa de Cura en el Valle del Orinoco.

Bosquejo de mano de Humboldt

 

En la isla de Cuba se saca gran provecho de los frutos de la palma real, con la que está adornada toda la parte occidental de la isla, para cebar cerdos.

La raicilla era... (Psychotria y Calicocca. V. Pombo libro sobre Cartagena, pág. 81.

Pelletier cree que la ipecacuana es la Calicocca spec. de Brotero, la ipecacuana... la Psychotria emetica que encontramos cerca de Badillo cultivada (quizás inculta) la Calicocca No. 1551 y cerca de Nare, salvaje, la Psychotria emetica No. 1649. Sinembargo bajo el mismo número con la Calicocca de Badillo se encuentra en el Herbario la Psychotria emetica Mutis había encontrado, y sin duda después de buenas investigaciones, que la raicilla era la Psychotria emetica. Nuestras plantas silvestres de Nare, bellos ejemplares están en flor e idénticas al bello dibujo que Mutis nos regaló. Hemos constatado pues, conjuntamente con Mutis, que se encuentran salvajes y cultivadas a la vez, en el Magdalena, la Psychotria emetica y la Calicocca. La Viola emetica, no vive también en Cartagena? Mutis cita la Viola parviflora; no entendí que distinga diferentes especies de raicilla; o si él se basa en la cosecha. Hay qué preguntarle.

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Nada más terrible que la rapidez con que se agravan, pudren... las heridas en el valle del Magdalena. Nosotros tuvimos en el champán bogas que se rascaron una picada de mosquito, la herida no sangraba casi y tenía ½ línea de ancho, y a los 4 días estas heridas del tamaño de una pulgada infestaban nuestro bote con un hedor nauseabundo. En las pequeñas plantaciones de Cacao vimos hombres desgraciados que tenían largas heridas y ulceraciones de 18 a 20 pulgadas en las piernas; el pus corría hasta la tierra... Es esto propio del valle del Magdalena? En el Orinoco que es igualmente caliente y húmedo, no vimos nada parecido. Pero allí viven solamente indios que resisten mucho a todas las enfermedades de la piel. En el valle del Magdalena casi solo razas mezcladas. Las llagas, ulceraciones, son más espantosas al sur de Badillo.

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La roca sobresaliente va decreciendo irregularmente en imponentes capas de 3 a 4 pulgadas, generalmente erosionadas, con revestimientos de arcilla amarillo – grisosa, (como en el basalto), en el Sur, y en el Oriente, pero también hacia el Occidente y sobre los desprendimientos. También aparecen depósitos que no contienen casi ningún feldespato y en los que la fonolita adquiere un color verde azuloso. ¿No serán la colina cónica (debajo de San Pedro), el Cerro del Banco también esquisto porfídico? Tanto esto esquisto porfídico como la arenis­ca ambos asentados sobre granito, existen ya mas abajo del Banco, en el Peñón de Rosa, en pequeñas cimas de grano fino. En el Peñón hay también rocalla de granito con turmalina negra y granito de grano fino adherido. Algo más al Norte de Morales, en la embocadura del Cabo Morrocoyo en el río Magdalena hay roca fétida por lo que parece asentada sobre esquisto porfídico: roca fétida compacta, gris azulosa, a veces negro azulosa, aglomerada con pedazos aislados de espato calizo. Allí son raras las petrificaciones, aunque Bonpland encon­tró una Pretinita que nosotros tomamos por una Amonita y por eso la cincelamos cuidadosamente. Así pues hasta ahora aún no hemos visto ninguna Amonita en América. Yo sospecho que esta roca fétida pertenece a esquisto margoso bituminoso que aparece en los más antiguos estratos de piedra caliza (piedra calcárea), análoga a la de Cuchivano en Cumanacoa. Desde San Pedro el lecho del río ya no es de Lotten sino de arena de granito rica en mica.

Entre 8° 20’ de latitud, el río Magdalena atraviesa una alta cordillera rica en oro. El forma un ancho valle entre la Sierra de Ocaña, donde aún viven Motilones indómitos y salvajes (uno ve esta sierra desde Regidor hacia el Este en la azul lejanía y la Sierra de San Lucar).

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lndus angosto de 170 t. de largo en cablo [?] Bough. El phinstone, Bib. brit. 1816, Febrero, p. 146.

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Bocio. En Mompós, Honda, el bocio es común aún en los perros.

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Por fin encontré las amonitas en la montaña del Perú, 1832.

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