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Viaje de Humboldt por Colombia y el Orinoco
Orinoco

Este es un listado de las ciudades visitadas por Humboldt en el orden como fueron recorridas por el viajero:

:: Orinoco
:: El zapote
:: Cartagena
:: Turbaco
:: Mompox
:: Magdalena
:: Honda
:: Mariquita
:: Guaduas
:: Santafe
:: Zipaquira
:: Guatavita
:: Tequendama
:: Fusagasuga
:: Pandi
:: Ibagué
:: Cartago
:: Buga
:: Popayan
:: Purace
:: Almaguer
:: Pasto
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Mapa del Meta

Manati

Plantas observadas en la zona
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VIÁGE A LAS REGIONES EQUINOCCIALES DEL NUEVO CONTINENTE

LIBRO OCTAVO
CONTINUACIÓN DEL CAPITULO VEINTE Y CUATRO

Bajo Orinoco entre la embocadura del río Apure y de la Angostura,
capital de la Guayana española.

Los archivos de Caracas están llenos de memorias relativas á la necesidad de mudar de sitio la capital de la Guayana. Según los partes é informes oficiales que se me han comunicado resulta haberse propuesto una vez volver à la fortaleza ó vieja Guayana otra colocar la capital junto á la gran boca del Orinoco (diez leguas al Oeste del cabo Barima en el confluente del río Aguirre), y otra de trasladarla à 25 leguas mas abajo de la Angostura en la hermosa llanura que ocupa la población india de San Miguel.

A la gran dificultad que encuentran los buques de Europa para subir el Orinoco hasta la Angostura, se añade la circunstancia perjudicial á la industria agrícola de ver el centro del comercio colocado mas arriba del punto en que las orillas del río ofrecen el mayor incitativo para la actividad de los colonos. No es tampoco cierto que la ciudad de la Angostura ó Santo Tomas de la Nueva Guayana haya sido fundada en el mismo sitio en que principiaba el cultivo en 1764 pues quo en aquella, así como en el día, se encontraba encerrada la gran masa de la población de la Guayana en las misiones de los capuchinos catalanes situadas entre el río Caroni y el Cuyuni. Este distrito, que es el mas importante de toda la provincia y en el que el enemigo puede procurarse toda especie de socorros, está defendido ó al menos reputado como tal por la vieja Guayana, pero de ningún modo por las fortificaciones de la nueva ciudad de Angostura.

El terreno que se propuso en las inmediaciones de San Miguel está un poco al este del confluente de Coroni, y por consiguiente entre el mar y la parte mas habitada. Trasladando mas abajo la capital de la provincia junto á la embocadura del Orinoco, conforme al deseo del señor Pons habrá menos que temer proximidad de los caribes, fáciles à alejarlos de allí, que la posibilidad que tendría el enemigo en cercar la plaza y penetrar en lo interior de la provincia por las pequeñas bocas occidentales del Orinoco, llamadas los Caños de Macareo y Manamo. En un río en que empieza á formarse el delta á 46 leguas del Océano, la posición mas ventajosa de una ciudad pende de dos intereses, á saber, el de la fuerza militar y el del comercio é industria agrícola. El comercio exige que la ciudad esté lo más próximo posible á la embocadura Boca de Navios ,y la seguridad militar hace preferir un sitio sobre la formación del delta al oeste del punto en que el caño Manamo se separa del tronco principal y comunica por divisiones multiplicadas con las ocho bocas secundarias (bocas chicas) entre la isla de Cangrejos y la embocadura del río Guarapiche. Las situaciones locales de la vieja y nueva Guayana llenan esta última condición y la de la antigua ciudad tiene además la ventaja dé cubrir hasta cierto punto los hermosos establecimientos de los capuchinos catalanes del Caroni. Estos establecimientos podrían atacarse desembarcando en la orilla derecha del Brazo Imataca; pero la embocadura del Caroni, en donde las piraguas se resienten del movimiento de las aguas, en el Salto de Caroni, está defendida por los fortines de la vieja Guayana. Las ideas de estabilidad se aseguran cada vez mas sin conocerse en la existencia de una capital por mas pequeña que sea; y si el interés del comercio exigiese una mudanza parcial, se podría en lo sucesivo conservar la Angostura como punto de administración y centro de los negocios, y construir otro puerto mas inmediato á la embocadura del Orinoco, del mismo modo que la Guaira es el puerto ó embarcadero de Caracas y como Vera­Cruz puede serlo algún día de Jalapa.

Para preservar el país, entre la capital y el puerto ó embarcadero de la Boca grande, de una invasión enemiga debería fortificarse las orillas del Orinoco conforme á un sistema de defensa adaptado á la naturaleza del terreno, por ejemplo, en lmataca ó Zacupana, en Barranca ó San Rafael (en donde el caño Manamo se separa del tronco principal), en la vieja Guayana, en la isla Fajardo. (al frente de la embocadura. del río Caroni) y en el confluente de Mamo. La mayoría de las costas de la América del sur están defendidas por una cadena de montañas que se extiende de oeste á este y que separa el litoral de los llanos de la Nueva Andalucía, Barcelona, Venezuela y Varinas; Pueda decirse que estas costas han fijado exclusivamente la atención de la metrópoli, pues que ya se encuentran allí seis plazas fuertes provistas de una excelente y numerosa artillería; á saber, Cartagena de Indias, San Carlos de Maracaibo, Porto—Cabello, la Guiaira, el Morro de Nueva Barcelona y Cumaná. Las costas orientales de la América española, las de la Guayana y Buenos Aires son bajas y sin defensa, y ofrecen al enemigo atrevido la facilidad de penetrar en lo interior del país hasta el reverso oriental de las Cordilleras de la, Nueva Granada y de Chile. La dirección del Río de la Plata, formada por el Uruguay, el Parana y Páraguay obliga al ejercito invasor cuando quiere dirigirse hacia el este, á atravesar los bambas hasta Cordova ó Mendoza; pero la del bajo Orinoco y sus dos grandes desaguaderos, el Apure y el Meta presenta, al ‘norte del ecuador y en forma de un paralelo, un camino de nos que facilita el transporte de las provisiones y víveres. 

El que se halla dueño de Angostura se adelanta á su arbitrio hacia el norte á los llanos de Cumaná, Barcelona y Caracas, hacia el noroeste, á la provincia de Varinas, y hacia el oeste á las de Casanaro y aun hasta el pie de las montañas de Pamplona, Tunja y Santa Fe de Bogota. Las llanuras del Orinoco, Apure y Meta separan por sí sola la provincia de la Guáyana española de la región rica, populosa y bien cultivada que está contigua al litoral. Las plazas fuertes de Cumaná, La Guayra y Porto-Cabello protegen poco esta región contra los desembarcos que se hacen en la costa septentrional. La ciudad de Angostura en los primeros años de su fundación no tenia relación alguna con la Metrópoli y los habitantes se contentaban con hacer un cortisimo comercio de contrabando comestibles secos y tabaco con las Antillas , y por el Rio Cuyuni con la colonia holandesa de Esquebo; sin embargo de que no se recibían entonces directamente de España el vino, aceite y harina, tres objetos de importación, los más deseados. En 1771, algunos negociantes enviaron la primera goleta a Cadiz, y desde esta época los cambios directos con los puertos de Anda­lucía y Cataluña se han hecho muy activos. La población de Angostura (1) después de haber estado mucho tiempo abatida, se ha aumentado considerablemente desde el año de 1785, y sin embargo durante mi permanencia en la Guayana estaba aun muy lejos de igualar á la de Strabock, que en la ciudad inglesa mas próxima. Las becas del Orinoco tienen una ventaja sobre todos los puertos de Tierra—Firme y ofrecen las comunicaciones mas prontas con la península. La navegación de Cadiz á Punta Barima se hace algunas veces en 18 y 20 días. La vuelta á Europa es de 30 á 35 días, y estando como están colocadas estas bocas al viento de todas las islas, las embarcaciones de Angostura pueden mantener un comercio mas ventajoso con las colonias de las Antillas, que la Guayra y Porto-Cabello, También. los negociantes de Caracas han sido siempre celosos de los progresos industriales de la Guayana española; y como Caracas ha sido basta ahora la residencia del gobierno supremo, el puerto de Angostura ha sido tratado con mas indiferencia aun que los puertos de Cumaná y Nueva Barcelona. Por lo que respecta al comercio interior, el de la provincia de Varinas es el mas activo. Esta provincia envía á Angostura, mulas, cacao ,añil, algodón y azúcar en cambio de los productos de la industria manufacturera de Europa. He visto salir lanchas muy largas cuyo cargamento estaba valuado en ocho ó diez mil duros. Estas suben inmediatamente el Orinoco hasta Cabruta, después el Apure hasta San Vicente y finalmente el río Santo Domingo hasta Torunos, que es el embarcadero de Nueva Varinas. La pequeña villa de San Fernando de Apure cuya descripción he hecho mas arriba, es el depósito de este comercio de nos que podrá ser mas considerable por la introducción de los barcos de vapor.

La orilla izquierda del Orinoco y todas las bocas de este río excepción de la grande Boca do Navíos pertenece á la provincia de Cumaná, y está circunstancia ha sugerido hace mucho tiempo el proyecto de fundar otra ciudad al frente de Angostura (en donde se halla hoy la batería de San Rafael) para exportar sobre el terreno mismo de la. provincia de Cumaná sin atravesar el Orinoco, las mulas y comestibles secos de los llanos. ¿Y para que levantar en las orillas del Orinoco dos ciudades rivales, apenas separadas una de otra 400 toesas? 

Hasta ahora be hecho la descripción del país que hemos recorrido durante una navegación de ríos de 500 leguas: réstame pues dar á conocer el corto espacio de 3º á 52’ de longitud que separa la actual capital de la embocadura del Orinoco. El conocimiento exacto del delta y del curso del Río Carony interesan al mismo tiempo á la hidrografía y al de los Europeos; y para Poder juzgar de la extensión y configuración de un país cortado por brazos del Orinoco y sujeto á inundaciones periódicas, he debido examinar las posiciones astronómicas de los puntos en que terminan la cumbre y los brazos extremos del delta. El señor Churruca encargado con don Joaquín Fidalgo, de reparar las costas septentrionales de Tierra Firme y las islas Antillas, ha determinado la latitud y longitud de la boca de Manamo, de Punta Baja y la Vieja Guayana. Las memorias del señor Espinosa nos han hecho conocer la verdadera posición de Punta Barima, de manera que, modificando las longitudes absolutas conformes á las reducciones sobre Puerto Espata de la isla de la Trinidad y sobre el castillo San Antonio de Cumana (dos puntos precedentes de mis propias observaciones y juiciosas investigaciones riel señor Oltmanns), creó presentar datos suficientemente exactos. Debemos esperar que, en una navegación no interrumpida, se fije algún día por medios cronométricos las diferencias de los meridianos entre Puerto­España y las pequeñas bocas del Orinoco, entre San Rafael (la cumbre del delta ) y Santo Tomas de Angostura. He apoyado esta última posición sobre Cumaná, y (por el confluente de Apure) sobre Caracas y Puerto—Cabello. (2) Cuando un navío, que viene de lo ancho, quiere entrar en la embocadura principal del Orinoco, la Boca de Navíos debe tomar conocimiento de tierra en la Punta Barima. La orilla derecha ó meridional es la mas elevada y la roca granítica pasa el terreno cenagoso, á poca distancia en el interior de las tierras, entre el caño Barima, Aguire y Cuyuni. La orilla izquierda ó septentrional del Orinoco, la que se prolonga por el delta, hacia la boca de Mariusas: la Punta Baja es extremadamente baja, y no se distingue á lo lejos, sino por los grupos de Cocos mauritias que hermosean el paisaje. Este árbol es el San goutier del país de que sacan harina de pan de Yuruma, y lejos de ser un coco litoral, como el Chamerops humilis, el coco común, y el lodoicea de Comerson, el Mauritia sube como el coco de Pantanos, hasta el nacimiento del Orinoco. 

Cuando hay inundaciones, ofrecen estos ramilletes de Mauritia con las ho­jas en forma de abanico el aspecto de un bosque que sale del seno de las aguas. Cuando el navegante traviesa de noche los canales del delta del Orinoco se asombra al ver los crecidos fuegos que iluminan las puntas ó cimas (le los cocos, que sirven de habitaciones á los Guaraones (Tivitiras y Ouaravetis de Ralegh) suspendidas en los troncos de los árboles. Estos pueblos tienden esteras al aire; las llenan de tierra y encienden sobre una carnada de arcilla el fuego necesario para sus urgencias domésticas. Hace siglos que deben su libertad é independencia política al terreno movedizo y pantanoso que recorren en tiempo de sequía y sobre el cual ellos solos andan con seguridad cuando están aislados en el delta del Orinoco y en su morada sobre los árboles adonde el entusiasmo religioso no conducirá jamás probablemente Stylitos (3) americanos. Ya he hecho presente en otra parte que el coco mauritia, árbol de vida de los misioneros, no solamente procura á los Guaraones una habitación segura, durante las grandes crecidas del Orinoco sino que les ofrece también en sus frutos escamosos su tutano harinoso, su jugo abundante en materias azucarosas y en fin en las fibras de sus pediculos, alimentos, vino é hilos á propósito para hacer cuerdas con que fabrican las hamacas. Estos hábitos de los Indios del delta del Orinoco se encontraban en otro tiempo en el golfo de Darien (Uraba) y en la mayor parte de terrenos inundados entre el Guarapiche y las bocas del Amazona. Es seguramente curioso ver el grado mas bajo de la civilización humana la existencia de una población entera depender de una sola especie de coco, semejante á estos insectos que no se alimentan sino de una misma flor y de una misma parte de un vegetal.

Doblada ya la Punta Barima y entrando en la misma madre del Orinoco, no tiene esta de ancho, sino 3000 toesas. Otras valuaciones mayores que se han hecho y aun se hacen, proceden del error que cometen los pilotos midiendo el río en una línea que no es perpendicular á la dirección de la corriente. Muchos pilotos están persuadidos que los Caños de Cocuina, Pedernales y Macareo, por los que se hace el cabotage con la isla de la Trinidad, han puado de fondo en éstos últimos años y que el río tiene cierta tendencia á separarse de la Boca de Navíos y arrojarse hacia el noroeste. Antes del año de 1760 era raro que embarcaciones que calasen mas de diez ó doce pies de agua se empeñasen entre los pequeños canales del delta; pero ya ha desaparecido en el día el miedo á las pequeñas embocaduras del Orinoco, y aún jamás han navegado en estos sitios, hallan ya en los indios Guaraones, guías diligentes y ejercitados. La civilización de esta población, que por su posición puede compararse à los indios Nhengahibas ó lgaruanas de las bocas del Amazona, es de una alta importancia para todo gobierno que quiera hacerse dueño del Orinoco.

El flujo y reflujo se hacen conocer en el mes de abril, cuando el río está mas bajo, hasta mas allá del Angostura á distancia de mas de 85 leguas en el interior do las tierras. En el confluente del Carony a 60 leguas de las costas costas, se elevan las aguas por la contra marea un pie y tres pulgadas. Es preciso no confundir estas oscilaciones de la superficie del río, ni esta suspensión del curso con una marea que retrocede. En la grande boca del Orinoco cerca del cabo de Barima la altura del flujo es de dos ó tres pies; pero mas hacia el noroeste en el Golfo Triste, entre la boca de Pedernales, Río Guarapiche y la costa occidental de la Trinidad, las mareas son de 7, 8, y aun de 10, pies. Tales son, sobre puntos distantes unos de otros de 3o, á 4o, leguas, la influencia de la configuración de las costas y los obstáculos que oponen las bocas del Dragón al derramamiento de las aguas. Todo cuanto se encuentra referido en obras muy recientes sobre las corrientes particulares que causa el Orinoco á 2º y 3º de distancia al ancho sobre las mudanzas observadas en cl color del mar y sobre las aguas dulces del Golfo triste (Mar dulce de Gumilla) es enteramente fabuloso. Las corrientes se dirigen en toda esta costa desde el cabo de Orange hacia el noroeste, y las variaciones que las aguas dulces del Orinoco producen en la fuerza de esta corriente general, en la transparencia y color reflejado del mar, rara vez se extienden mas de tres á cuatro leguas al este nordeste de la isla Cangrejos. La aguas del golfo triste son saladas, pero menos que el resto de las del mar de las Antillas, á causa de las pequeñas embocaduras del delta del Orinoco y de la masa de agua que surte el río Guarapiche. Por estas mismas razones no hay salinas en estas costas; yo he visto llegar á la Angostura, navíos de Cadiz cargados de sal y (lo que caracteriza el estado, de la industria colonial) ladrillos destinados. 

A la construcción de la catedral. La navegación del río, sea que los buques lleguen por la boca de Navíos, ó sea que se arriesguen en el laberinto de las bocas chicas, exige diversas precauciones cuando la madre está llena, ó las aguas muy bajas. La regularidad de estas crecidas periódica del Orinoco ha sido hace mucho tiempo el objeto de la admiración de los viageros, así como las avenidas del Nilo ha ofrecido á los filósofos de la antigüedad un problema difícil de resolver. El Orinoco y el Nilo contraríos á la direccion del Ganges, Indo, Río de la Plata, y el Eufrates se dirigen del sur hacia el norte; pero los nacimientos del Orinoco está cinco á seis grados mas cerca del ecuador que el del Nilo.

Aturdidos todos los días con las variaciones accidentales de la atmósfera tenemos que en un grande espacio de tiempos los efectos de estas mismas variaciones pueden mutuamente compensarse; que en una larga serie de años las de una temperatura media , humedad y presión barométrica se diferencian muy poco cada mes; y que la naturaleza, á pesar de la multitud de turbaciones parciales, sigue un tipo constante en la serie de loa fenómenos metereológicos. Los grandes ríos reúnen en un solo receptáculo las aguas que recibe una superficie muchos miles de leguas cuadradas. Por mas desigual que sea la cantidad dé lluvia que caiga durante los años sucesivos en tal ò tal valle ú hondonada, el crecimiento de los ríos, cuyo curso es muy largo apenas se resiente de estado variaciones locales. Las crecidas representan el estado medio de la humedad que reina en la hoya entera y siguen anualmente la misma progresión porque su principio y duración penden igualmente de la media de las épocas, muy variables en apariencia, de la entrada ó fin de las lluvias bajo las latitudes que recorren el tronco principal y sus diversos desaguaderos. Resulta de aquí que las oscilaciones periódicas de los ríos son, como la igualdad de la temperatura de las cavernas y de los manantiales, un indicio sensible de la regular distribución, humedad y calor que tiene lugar todos los años en una considerable extensión de terreno. Ellas chocan la imaginación del pueblo del mismo modo que admira el orden de todas partes donde no puede remontarse fácilmente á las primeras causas y como el término medio de temperatura de una larga serie de meses ó años sorprende á los que por la primera vez leen un tratado sobre los climas. Muchos de los ríos que enteramente ofrecen en sus movimientos periódicos á la zona tórrida esta maravillosa regularidad, que es propia de una región en que el mismo viento trae casi siempre camadas de aire de la misma temperatura y donde el movimiento del sol en declinación, causa todos los años en las mismas épocas un rompimiento de equilibrio, en la tensión eléctrica, en la cesión de las brisas y en la entrada de la estación de las lluvias. 

El Orinoco, el Rió de la Magdalena y el Congo ó Zaira son los únicos nos grandes de la región. equinoccial del globo que, naciendo cerca del ecuador; tienen su embocadura bajo una latitud mucho mas elevada, pero aun de esta parte del trópico. El Nilo y el Río de la Plata dirigen sus corrientes en dos hemisferios opuestos de la zona tórrida hacia la templada. La causa de las crecidas periódicas del Orinoco obra igualmente en todos los ríos que nacieren la zona tórrida. Después del equinoccio de la primavera la cesión de las brisas, o sean vientos frescos, anuncia la estación (le las lluvias y la crecida de los nos, que pueden considerarse como ombramétros naturales está en proporción con la cantidad de agua que cae en las diferentes regiones. En el centro de los bosques del Alto Orinoco y Río Negro me ha parecido que esta cantidad excede 90, á 100, pulgadas por año. Los naturales que han vivido bajo el cielo nebuloso de la Esmeralda y del Atabapo saben también, sin tener. la menor noción de la física, lo que en otro tiempo sabían Eudoxio y Eratostenes que las inundaciones de los grandes. nos son debidas únicamente á las regiones ecuatoriales. He aquí pues la marcha ordinaria de las oscilaciones del Orinoco. Inmediatamente después del equinoccio de la primavera, el vulgo dice el 25, de marzo, se nota el principio de las crecidas que no pasan de una pulgada en 24, horas; el río suele bajar algunas veces de nuevo en abril, llega á su maximum en julio, queda en su pleno, es decir, al mismo nivel desde los últimos de julio hasta el 25 de agosto; y después disminuye progresivamente, pero con mas lentitud que cuando aumentó, quedándose en su minimum en enero y febrero. En los dos mundos y casi al mismo tiempo llegan los nos de la zona tórrida boreal á su mayor altura. El Ganges, Niger y Gambia llegan al maximum, como el Orinoco, en el mes de agosto; pero el Nilo tarda dos meses ya sea por las circunstancias locales del clima, ó ya por la larga extensión de un curso desde el país de Berber ó los 17º de latitud hasta la división del delta.

A distancia de 10, leguas del Cabo de Barima, la gran madre del Orinoco se divide por la primera vez en dos brazos de 2000 toesas, de ancho que son conocidos con los nombres indios de Zapucana é Imataca. El primero que está mas ; al septentrion, comunica :al oeste de las islas Cangrejos y del Burro con las bocas chicas de Lauran, Nuina y Mariusas, La isla del Burro desaparece en la época de las grandes inundaciones y por esta desgracia no puede ser fortificada. La orilla meridional del brazo lmataca está cortada por un laberinto de pequeños canales en que se arrojan el río de Imataca y el Aquire, ó Aguirre. Una larga serie de montecillos graníticos se eleva en los fértiles prados entre Imataca y Cuyuni, la cual es una prolongación de la cordillera de la Parima que, bordando el horizonte al sur de la Angostura, forma las célebres cataratas del Río Caroni, y se aproxima al Orinoco, como un cabo avanzado, cerca del fortín de la Vieja Guayana. Las misiones populosas de indios Caribes y Guayanos, gobernados por loscapuchinos catalanes, se encuentran hacia los nacimientos de Imataca y Aguirre. Entre estas misiones son las mas orientales las de Miamu, Curnamu, y Palmar, situadas en un terreno montuoso que se extiende hacia Tupuquen, Santa Maria y la Villa de Upata. Subiendo el río Aguirre y dirigiéndose por medio de los pastos hacia el sur, se llega á la misión de Belem de Tumeremo y de allí al confluente del Curumu con el Río Cuyuni en donde se hallaba en otro tiempo establecido el puesto español ó destacamento de Cuyuni. Entro en este pormenor topográfico porque el Río Cuyuni ú Cuduvini, sobre una extensión de 2º ½ á 3º longitud, se dirige el Orinoco paralelamente del oeste al este y ofrece un excelente limite natural entre el territorio de Caracas y el de la Guayana inglesa.

Los dos grandes brazos del Orinoco, Zacupana é Imataca quedan separados sobre una largura de 14 leguas; y subiendo mas lejos, se encuentran las aguas del río reunidas en un solo canal extremadamente ancho, y con cerca de ocho leguas de largo; su extremidad oriental presenta una segunda división; y como es precisamente en el brazo septentrional del río dividido, en donde se halla colocad a la cumbre del Delta, es de una grande importancia esta parte del Orinoco para la defensa militar del país. Todos los canales que confinan con las bocas chicas nacen sobre un mismo punto del tronco del Orinoco. El brazo (Caño Manamo) que se separa cerca de la población de San Rafael, no se ramifica hasta que ha corrido 3 ó 4 leguas; y colocando un fortín encima de la isla Chaguanes se defendería Angostura contra un enemigo que quisiese penetrar por alguna de las bocas chicas. El apostadero de las chalupas cañoneras se hallaba en mi tiempo al este de San Rafael, cerca de la orilla septentrional del Orinoco, que es el sitio que deben reconocer los barcos que suben á la tela hasta Angostura, pasando por el canal septentrional de San Rafael como el mas ancho, aunque el menos profundo.

Seis leguas sobre el punto en que el Orinoco despide un brazo á las bocas chicas, está colocado el antiguo fortín (Castillos de la Vieja ó antigua Guayana) cuya primera construcción es del siglo XVI. En este punto la madre del río está sembrada de islas llenas de rocas, y se asegura que su anchura tiene cerca de 650 toesas. La ciudad está casi destruida, pero subsisten las fortificaciones y merecen toda la atención del gobierno de Tierra Firme. Se goza de una magnífica vista desde la batería establecida sobre un punto opaco al noroeste de la antigua ciudad. En la época de las grandes inundaciones se halla esta enteramente rodeada de agua. Algunas balsas que comunican con el Orinoco, forman hoyas naturales propias para recibir los buques que deben ser reparados. Es preciso esperar que cuando se dé la paz á estos hermosos países y que una política rigurosa no detenga el descubrimiento de la industria, algunos astilleros ó talleres de construcción rodearán estas hoyas de la vieja Guayana. Después del Amazona, no hay río alguno en que, de los mismos montes por donde pasa, no pueda surtir la madera de construcción mas preciosa para la arquitectura naval. Estas maderas pertenecientes á las grandes especies de las Laurinéas, Gutiferas, Rutacéas y leguminosas ofrecen todas las variedades que pueden desearse en densidad, pesantez específica y cualidades mas ó menos resinosas, y no falta en este país sino un monte de árboledas de poco peso, elástica y de fibras paralelas, como las producen los coníferos de las regiones templadas y de las altas montañas de los trópicos.

Pasados los fortines de la Vieja Guayana, se ensancha de nuevo la madre del Orinoco, y el estado de cultivo del país presenta un contraste admirable sobre las dos orillas. No se ve al norte sino la parte desierta de la provincia de Cumaná, y llanos desprovistos de habitaciones que se extienden mas allá del nacimiento del Río Mamo hacia la llanura ó meseta de Guanipa. Al sud se encuentran las tres poblaciones populosas pertenecientes a las misiones de Carony, á saber, San Miguel de Uriala, San Felix y San Joaquín. Este último pueblo, colocado sobre las orillas del Carony junto á la parte superior de la gran Catarata, se considera como el embarcadero de las misiones catalanas; y continuando la navegación mas hacia el este, entre la embocadura del Carony y Angóstura, debe el piloto evitar las rocas de Guarampo, el bajo fondo del Mamo y la piedra del Rosario. De hecho con los numerosos materiales que he relacionado y conforme á las discusiones astronómicas, cuyos resultados principales he indicado mas arriba, un mapa del país limitado por el delta del Orinoco, Carony y Cuyuni, que es la parte de la Guayana que, por la proximidad de las costas ofrecerá algún día el mayor fomento á los colonos europeos.

En su estado actual toda la población de esta vasta provincia, á excepción de algunas parroquias españolas dispersas sobre las orillas del Bajo Orinoco está sometida á dos gobiernos monásticos. Valuando á 35,000, el número de los habitantes de la Guayana que no viven en una independencia salvaje, se encuentran cerca de 24,000, establecidos en las misiones y por decirlo así libres del influjo directo del brazo secular. En la época de mi viage, el territorio de los religiosos de la observancia de San Francisco comprendía 7,300 habitantes y de los capuchinos catalanes 17,000; disparidad asombrosa cuando se reflexiona sobre la estrechez del último territorio, comparado á las vastas orillas del Alto Orinoco, Atabapo, Casiquiare y Río Negro. Resulta de estos datos que cerca de dos terceras partes de la población de una provincia que tiene 16,800 leguas cuadradas, se encuentran concentradas entre el Río Imataca y la ciudad de Santo Tomas del Angostura, sobre un terreno que no tiene sino 55 leguas de largo y treinta de ancho.

Estos dos gobiernos monásticos son igualmente inaccesibles á los blancos y forman status in statu. Re hecho primeramente la descripción del de los observantes por mis propias investigaciones, y me falta ahora que consignar aquí las nociones que me he proporcionado sobre el segundo de estos gobiernos, que es el de los capuchinos catalanes. Funestas disensiones civiles y fiebres epidémicas han disminuido en éstos últimos años la prosperidad de las misiones de Carony que progresaba hacia mucho tiempo; pero a pesar de estas pérdidas, la región que vamos a recorrer, ofrece aun mucho interés con respecto á la economía política. Las misiones de los capuchinos catalanos comprendían en 1804, 60,000 cabezas de bueyes á lo menos, pastando en los prados que se extendían del extremo oriental de Carony y el Paragua hasta las orillas de Imataca, Cururnu y Guyuni; confinan al sudeste con la Guayana inglesa o colonia Esquebo; y hacia el sud subiendo las orillas desiertas del Paragua y del Paraguamusi y atravesando la cordillera de Pacaraimo, tocan con los establecimientos portugueses del Río Branco. Todo este país está abierto, lleno de prados hermosos y apenas se parece al que acabamos de recorrer en el Alto-Orinoco. Los bosques no son impenetrables, sino dirigiéndose hacia el sud; y al norte hay praderas divididas por colinas pobladas de árboles. Los sitios mas pintorescos se encuentran cerca de las cascadas del Carony y en la cadena de montañas de 250, toesas de altura que separa los desaguaderos del Orinoco de los de Cuyuni. Allí, es donde están colocadas la villa de Upata que es la capital de las misiones, Santa Maria y. Capapui. Pequeñas llanuras ofrecen un clima sano y templado ,y el cacao, arroz, algodón, añil y azúcar vienen en abundancia en los puntos: en que se somete al cultivo un suelo virgen y cubierto de una borra espesa de gramíneas. Los primeros establecimientos cristianos de estos países no datan creo mas que del año 1721, y los elementos de que se compone la población actual son las tres razas de indios Guayanos, Caribe y Guaycas. Los últimos son montaraces y su talla no es con mucho tan corta cómo la de los Guaycas que hemos encontrado en la Esmeralda.

Los establecimientos cristianos mas considerables se hallan concentrados en el día entre las montañas de Santa Maria, la Misión de San Miguel y la orilla oriental del Carony desde San Buenaventura hasta Gurl y el embarcadero de San Joaquín ,. que es un terreno que no pasa dé 460, leguas cuadradas de superficie. Los prados al este al sud están casi inhabitado y no se encuentran sino las misiones aisladas de Belem, Tumureno, Tupuquen, Puedpa y Santa Ciará. Seria muy conveniente que el cultivo se fijase con preferencia en los pinitos separados dé los río donde el terreno está mas Los indios Guayanos desde el siglo XVI han dado su nombre á toda esta vasta provincia y son menos inteligentes, pero mas dulces y fáciles que los Caribes, sino de civilizarse á lo menos de sujetarse; su lengua parece pertenecer á la rama Caribe y Tanamaca elevado y el aire mas favorable á la salud. Más hacia el norte , serpentea entre islas y rocas innumerables; solamente las pequeñas canoas de los Caribes son las que se arriesgan á navegar e medio de los Raudales del Carony.

El gran Salto, célebre por las primores pintorescas de su situación, está a poca distancia de la parte superior de la población de Aguacagua ó Carony que en mi tiempo se componía de 700 indios. Se dan á ésta cascada 15 a20 pies de altura, pero el portage ó arrastradero no cruza toda la madre del río, que tiene más de 500, pies de ancho cuando la población se extiende más hacia el este se aprovechará del curso de los pequeños ríos de Imataca y Aquire cuya navegación tiene pocos peligros. Los frailes que gustan mantenerse aislados por evitar la vigilancia del poder secular, no han querido establecerse hasta ahora sobre las orillas del Orinoco, á pesar de ser este río, ó el Guyuni y Esquebo por donde las misiones de Carony pueden exportar sus producciones. El último camino no se ha ensayado todavía sin embargo de que muchos establecimientos cristianos se hayan colocado ya sobre uno de los desaguaderos principales de Guyuni y río Juruario. Este desaguadero ofrece, en la época de grandes crecidas, el notable fenómeno de una división y comunica por el Juraricuima y el Aurapa con el río Carony, de manera que el terreno comprendido entre el Orinoco, el mar, el Cuyuni, y el Carony, viene á ser una isla. Formidables raudales hacen difícil la navegación del alto Guyuni, y se ha buscado también en éstos últimos tiempos, el medio de abrir un camino á la colonia de Esquebo mucho más hacia el sudeste, para alcanzar el Cuyuni muy arriba de la boca del Curumu.


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