(Bucaramanga 1962)
vive y trabaja en Bucaramanga desde 1998, fecha desde la cual ha sido director del Programa de Bellas Artes de la Universidad Industrial de Santander. Tiene un grado en Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, y una maestría de Chelsea Collage of Art and Design, en Londres. Ha participado en algunas exposiciones internacionales y nacionales como The Swiss Bank Competition- European Art Londres(1995), Into the Nineties art, en The Mall Galleries, Londres(1995), los 36, 37, 38, 39 y 40 Salones Nacionales de Artistas, del Ministerio de Cultura, la 7ª. Bienal de Arte de Bogotá en el MamBo (2001), el Festival Internacional de Arte (Nuevos Valores) de Medellín(1997), el Segundo Salón Bidimensional en Fundación Gilberto Alzate Avendaño en Bogotá(2005), Imagen Regional del Banco de La República (1997), 90: Desplazamientos, arte Colombiano en la década de los noventas, MamBo (2004), entre otras. Su última exposición fue El Estado del Vacío, en el Museo de Arte de la Universidad Nacional (2008).
En 1994 le es dada la Beca del Consejo Británico para estudios de postgrado en el exterior, en 1997 le es otorgada mención en el 36 Salón Nacional de Artistas, en el 2003 obtiene el Primer Premio en el Salón Regional de Artistas zona Nor-oriente, en el 2004 gana el primer premio en el Salón Nuevos Valores en el Festival Internacional de arte de Medellín y en 1998 obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional de Pintura Domingo Moreno Otero.
Como lo señala Eduardo Serrano en su texto para el catálogo “El Estado del Vacío”, ‘Su pintura está cargada culturalmente y se refiere a incidencias de la sociedad colombiana. El campo, escenario de buena parte de los conflictos que vive el país, aparece de diversas formas, a través de sembrados o de frutos, de animales o de árboles. La violencia se halla claramente referida a través de cuerpos y rostros que la padecen o la reflejan, y la tribulación y el desasosiego no son efectos ajenos a sus imágenes por más serenas que parezcan en primera instancia. Pero los señalamientos de su obra no son puntuales, sino por el contrario, amplios y abiertos, como lo reitera precisamente el vacío que los circunda y que permite que el observador acabe de llenar el lienzo con las reflexiones, experiencias, recuerdos, nociones o visiones que logran incitar unas representaciones que, por pequeñas que sean, de todas maneras conducen a mirar la realidad aledaña con ojos inquisidores gracias a las profundas convicciones sobre el arte y sobre la realidad que hacen perceptibles’.