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El 18 de julio de 1905 se publicó en el número 11 del diario El Progreso de
Barranquilla, un informe del entonces gobernador del departamento, dirigido al señor
ministro de Instrucción Pública, con el cual se dio a conocer a la opinión la grave
situación por la que estaba pasando el Externado Escuela Normal de Institutores, y
proponiendo la clausura de éste para remplazarlo por un establecimiento análogo, que
dependiera del departamento y supliera la carencia en la enseñanza secundaria de la
región del Magdalena. Así entonces, mediante decreto el 24 de noviembre del mismo año,
se creó un instituto de enseñanza secundaria para varones y su gestor, don José Antonio
Iguarán, director de Instrucción Pública, le llamó Liceo Celedón, en honor al obispo
de la diócesis de Santa Marta, quien había sido su profesor. El Liceo abrió sus puertas
un año más tarde y se acondicionó, para su uso, una pequeña casa. La intención era
educar a los menos favorecidos, y para cumplir con el propósito se propuso que el
departamento y el municipio sostuvieran un número de alumnos escogidos, a quienes se les
daría educación, alimentación y habitación.
En 1912, el recién fundado instituto para varones necesita una sede cómoda para
ubicar a los alumnos externos e internos y se le encargan los planos de un gran edificio
al ingeniero Alfredo Camerano. La construcción se inicia el 4 de noviembre de 1912, a
cargo del ingeniero oficial del departamento, Fernando Espejo. El edificio se situó sobre
dos vías principales y el acceso se orientó hacia el norte. La fachada constaría de un
primer cuerpo con
dos pisos y un gran pórtico
central, sostenido por columnas y un dintel que las unía formando una cornisa con balaustradas, que concluían en una
espléndida terraza en el piso alto. Al pórtico se llegaría desde la calle, a través de
unas escaleras de planta circular. Construido sobre una plataforma, contenía a su vez dos
cuerpos perpendiculares en sus costados este y oeste y en sur se cerraba dándole forma al
patio central interior con corredores que lo comunicaban internamente, el conjunto además
estaría rodeado por jardines.
La monumental obra, inspirada en el neoclasicismo de principios de siglo, se vio varias veces detenida e
inconclusa. En 1913, por escasez de dinero, la obra se detuvo hasta finales de año,
cuando se hizo cargo de ella el arquitecto Fernando Baderes y Knoll, a quien se le
atribuyó luego el diseño. Baderes siguió al mando por poco tiempo, ya con los alumnos
en el nuevo plantel. Sin embargo, de nuevo se agotó el dinero y se tuvo que interrumpir
la obra por tres años. Durante este tiempo, el Liceo Celedón formalmente se fortaleció
y la Instrucción Pública, satisfecha con el nivel de los alumnos, decidió refinanciar
el plantel y continuar con la construcción. La ordenanza impuso un impuesto a los licores
nacionales y se recaudó el dinero para apoyar la noble causa. Finalmente, en 1924, se
concluyó el proyecto inicial, se limpiaron los jardines y se añadieron bloques para
dormitorios y cocina.
En 1936, el Gobierno liberal dio un renovado impulso a la educación y el Liceo Celedón
concluyó por fin su sede, añadiéndole una planta de 400 metros. La Subdirección de
Monumentos del Instituto Nacional de Vías restauró este importante edificio, perpetuando
la memoria del plantel en el que se han educado muchos ilustres ciudadanos del país.
- Investigación y textos: Jimena Montaña Cuéllar.
- Fuentes: Ospina Valiente, Álvaro. . (Inédito).
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