5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Puente del Común

Puente del Común. Imagen

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Don Pedro María Ibáñez, en sus Crónicas de Bogotá, escritas a comienzos de este siglo, relata la construcción del famoso Puente del Común a la entrada de la población cundinamarquesa de Chía, llamado así por estar excento su uso de "pontazgo", el peaje que se cobraba por el derecho a cruzarlo.
"La Vía del Norte, -relata Ibañez- que no servía para ruedas, arrancaba de la callle larga de las Nieves, era única y cruzaba con ondulaciones las pintorescas campiñas que demoran al pie de las serranías orientales de la Sabana, desde Bogotá hasta el sitio en que se construyó, en 1796, el Puente del Común. Con el producto de un impuesto que duró muchos años, y que era cuantioso en tiempo de Ezpeleta, pagado por las recuas que venían con géneros y frutos de los pueblos del norte y las que para allá salían de la capital se construyó el magnífico Puente del Común, sobre el río Funza, entre los pueblos inmediatos de Chía y Cajicá..."
Por orden del Virrey Ezpeleta y bajo el mandato de Carlos IV, se ordenó viniera de Cartagena para la construcción del puente sobre el antes llamado río Funza (ahora Bogotá), el ingeniero Teniente coronel Domingo Esquiaqui, por ser, según el Virrey, "el único sujeto inteligente y capaz de hacerlo según las reglas del arte". El ingeniero español había llegado a Cartagena como experto constructor de puentes y fortificaciones, y se tenían como referencias sus hermanos: el institutor y músico Don Mateo Esquiaqui y don José Antonio, cuyas composiciones se oían aún entrado el siglo XX en algunas iglesias de la capital.
Para describir esta obra de la Colonia, Ibáñez decía a Don José Manuel Marroquín: "Dista de la capital tres miríametros cabales; ... su altura sobre el río es mayor de siete metros; tiene cinco arcos, formados de media elipse, cortada por su eje mayor, que son los llamados de carpanel... en todos los estribos, o sea entre arco y arco, está la fábrica... Adornan el puente doce pilastras terminadas en pirámides cuadriláteras coronadas por globos... En su extensión están comprendidos dos puentes de desag
ü e... El mayor de aquéllos, adornado con pretiles y pilastras, fue construido sobre el cauce artificial por donde se hizo correr el río mientras se estaba construyendo el puente..."
Finalizada esta hermosa obra, años más tarde continuaba llamando la atención. Encontramos por ejemplo, a finales del siglo XIX, las notas de un extranjero Ernest Rothlisberger, joven profesor de historia, quien camino a Zipaquirá se encuentra con el "gran puente de el Común y anota en su diario: "En una región tan vírgen y tan escasa en construcciones de mampostería produce una enorme impresión hallarse de pronto con algo de semejante envergadura... es interesante también contemplar... el movido tránsito que se desarrollla sobre el puente; resulta casi estremecedor ver a aquellos indios, niños también entre ellos, llevando a cuestas haces de leña de no menos de dos metros de diámetro..."
Investigación y textos: Jimena Montaña Cuéllar.
Fuentes: Ibáñez, Pedro María "Crónicas de Bogotá" Biblioteca Popular de Cultura colombiana, 1951. Bogotá y Ernest Rothlisberger "El Dorado" biblioteca V Centenario Colcultura 1993, Bogotá.
 

 

 

 

 

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