5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Convento e Iglesia de Santo Domingo

Convento e Iglesia de Santo Domingo. Imagen

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A partir de la Conquista española, se inició en el Nuevo Continente la construcción de sedes por parte de las diversas órdenes religiosas para la vida conventual. Éstos representarán una forma de vida austera y retirada, y su arquitectura pondrá de manifiesto, físicamente, los principios de sus habitantes: la característica primordial será el ensimismamiento, expresado en la convergencia de la construcción hacia un claustro central. La iglesia, por su parte, será el punto de encuentro con el mundo exterior y prestará sus servicios tanto a la comunidad religiosa como a la civil.

Los conventos construidos en el Nuevo Mundo, responderán a un "modelo tipo" importado de España, en el cual simplemente se emplazó sin que su lenguaje arquitectónico respondiera a las necesidades de las heladas tierras del altiplano cundiboyacense o a las ardientes costas del litoral Caribe.
Durante el último tercio del siglo XVI se incrementó en la ciudad de Cartagena la construcción, y fue una época decisiva en la finalización de los conventos de las órdenes religiosas, que levantaban sus templos. Entre 1570 y 1579, el fray dominico Pedro Mártir Palomino, envió a dos frailes a conseguir limosnas, mientras él hacía lo propio para erigir la nueva sede para su comunidad, arrasada por un incendio en 1552. En 1579 se inició la construcción del conjunto, que ocuparía una manzana completa, con la iglesia, el convento y el huerto. A finales del siglo XVII y principios del siguiente, se inició la construcción del primer cuerpo de la torre sur de la iglesia, hasta la fecha inconclusa. Durante el siglo XVIII, se sucedieron una serie de ataques y saqueos a la ciudad, y el convento se tomó como reducto. En siglo XIX, con la desamortización de bienes de "manos muertas", la nación lo convirtió, como a tantos otros, en cuartel militar.
El conjunto del convento de Santo Domingo y su iglesia, a pesar de los esfuerzos de la comunidad, tardó más de 150 años en construirse, y se sale de la pauta que rige a los demás, como los de San Diego, Santa Teresa y San Francisco, unidos -según el arquitecto Téllez- por una particular unidad estilística, realizada tal vez por un mismo grupo de obreros. Los frailes dominicos en Cartagena, en un intento por salirse del esquema establecido, intentaron hacer una "gran bóveda de cañón" y ante la ausencia de conocimientos técnicos por parte de los miembros de la comunidad no pudieron hacerla liviana ni distribuir sus apoyos, situación que amenazó con derrumbar la construcción. El marqués de Villalba tuvo que dar una gran fortuna para construir arcos transversales en el interior de la iglesia, para soportar la bóveda alargada, y resultó que éstos empujaron, junto con las pilastras, el resto de la estructura, que amenazó con venirse a tierra. Para sostenerla se hizo necesario levantar una serie de contrafuertes por fuera, para soportar el templo, particularidad que más tarde le dará nombre a la calle que se le conoce como "Calle de los Estribos". Durante las guerras civiles en el siglo XIX, se levantó en la huerta un Parque Fortificado, el cual se remplazó en este siglo por un conjunto multifamiliar contemporáneo.
Investigación y textos: Jimena Montaña Cuéllar.
Fuentes: Dorta Marco, Enrique "Cartagena de Indias". 1960.
Téllez Germán, "Las órdenes religiosas y el arte". Historia del Arte Colombiano. Tomo VI, Salvat. 1977
 

 

 

 

 

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