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El tres de julio de 1925, un voraz incendio destruyó 23 manzanas del centro de la ciudad
de Manizales, y el 19
de marzo del año siguiente se produjo otro que arrasó con las tres restantes (véase
ficha catedral de
Manizales). Esta circunstancia significó un cambio radical en su arquitectura, pues de
allí en adelante se pensó en reconstruir la ciudad con materiales resistentes al fuego y
a los temblores. La situación obligó a las autoridades a buscar soluciones más
permanentes y seguras que las hasta ahora aplicadas. La inminente reconstrucción de la
ciudad acarrearía una cuantiosa inversión, teniendo en cuenta, además, que el Gobierno
pretendía reconstruir el centro de la ciudad en un tiempo mínimo. Por esos años, una
firma norteamericana, la Ullen & C.O, realizaba el dragado del Río Grande de la
Magdalena, y había demostrado gran eficiencia en algunas obras de urbanismo en la ciudad
de Bogotá, razones de peso para encargarle el diseño y puesta en marcha de la
reconstrucción de la ciudad.
John Vawtard, arquitecto norteamericano, trabajaba para la famosa firma y se le encargó
el diseño del Palacio de la Gobernación, además del Hotel Europa, la Estación del
Ferrocarril y el Palacio Episcopal. La firma construyó también algunas residencias y
edificios comerciales, el Teatro Olympia y el Palacio Nacional, en muy poco tiempo.
Beneficiada por la bonanza económica en los años 20, la rápida reconstrucción de
Manizales se hizo dentro de un espíritu estilístico uniforme, y es hoy la ciudad
colombiana que posee el conjunto de arquitectura republicana más coherente y completo.
El Palacio de la Gobernación se levantó entre 1925 y 1927 sobre las ruinas del anterior,
en un costado de la Plaza de la Libertad, hoy Plaza de Bolívar. El elegante y hermoso
edificio, decorado a la "manera republicana", es un gran bloque en U, cuyos
extremos se unen mediante un bloque más bajo, que se desarrolla alrededor de un gran
patio central; el jardín permite un desahogo espacial y visual del conjunto. Este
espacio, rodeado de corredores como un claustro y la variada decoración en alto relieve, le da un cierto
carácter particular, y la mezcla de elementos decorativos de diferentes estilos confirman
su concepcion ecléctica.
Merece especial mención la monumental escalera, la que con un gran vacío central sirve
como vínculo vertical y permite una integración del exterior (la plaza) con el interior
(el jardín), integrando los espacios interiores con el lenguaje exterior.
- Investigación y textos: Jimena Montaña Cuéllar.
- Fuentes: Arango Silvia, "Arquitectura en Colombia". Editorial Lerner.
1993.
- Niño Carlos, "Arquitectura y Estado". Universidad Nacional. 1991.
- Castro Dicken, "Arquitectura hasta los años treinta". Historia del arte
colombiano. Tomo X. Salvat. 1977.
- Monumentos Nacionales Siglo XX. Instituto Colombiano de Cultura. 1995.
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