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El camino será, para el historiador Jorge Orlando Melo, la señal y vía para el
intercambio, lo que en la vioda familiar sería la exigencia diversificadora de la
exogamia¨. Por el camino se harán los intercambios económicos y culturales y las
relaciones con la aldea vecina. En ellos y por ellos, se conocerá , se aprenderán las
diferencias y se intercambiarán experiencias.
A la llegada de los españoles, las principales sociedades indígenas estaban a
grandes distancias, las que sólo se superaban por ocasionales intercambios de bienes,
particularmente valiosos. Los contactos entre las grandes culturas y los grupos más
pequeños eran intermitentes y estacionales, condición que no imponía la necesidad de
mantener o crear un sistema complejo de caminos. Los senderos indígenas eran vías que
conducían a los grandes centros religiosos o culturales, o sendas en las cercanías de
los núcleos importantes de la región. Luego, durante la Conquista y la Colonia
española, se impondría una cierta unidad geográfica, unida por una red de caminos.
Numerosos documentos mencionan la existencia de sendas indígenas en Colombia; sin
embargo, no se sabe a ciencia cierta cuál era su extensión e importancia. A mediados del
siglo XVI, los funcionarios españoles se quejaban de la falta de vías de comunicación
en la nueva colonia, prácticamente aislada por tierra y de difícil acceso debido a los
múltiples accidentes geográficos de nuestro país.
Según algunos historiadores, probablemente los españoles no valoraron los caminos
indígenas y la falta de mantenimiento de éstos los hizo intransitables en poco tiempo.
El Camino Real entre Guane y Barichara hizo parte del Camino Real del Centro-Oriente
colombiano, que integró la ruta de Santafé de Bogotá, Tunja, Bucaramanga, Pamplona y
Cúcuta, con ramales que conducían hacia Cartagena de Indias y Venezuela, extendiéndose
en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander. El Camino Real
integraba el pueblo amerindio,
representado por las comunidades étnicas chibchas o muiscas, guanes, chitareros,
motilones, muzos, entre otros, habitantes de la región entre los siglos XVI, XVII y
XVIII. En tiempos de la Colonia, la ruta permitió un fuerte desarrollo económico; los
tejidos, la harina, el maíz y la sal, salieron por este camino hacia el occidente del
país.
Durante la conquista y colonia del oriente del Nuevo Reino de Granada, se fundaron las
ciudades ejes del poblamiento de esta región y la construcción de los caminos
denominados entre las principales ciudades. El capitán Martín Galeano, en 1539, fundó
Vélez; luego, en 1542, se fundó la ciudad de Málaga; Don Juan Rodríguez Parra fundó
el pueblo de Soatá; y Pedro de Ursua y Ortun Velasco, la ciudad de Pamplona, en 1549.
Durante el siglo XVII, se fundaron San Gil, Bucaramanga, Girón , Socorro y Piedecuesta. A
su paso los españoles fueron consolidando los caminos para comunicar las nuevas ciudades.
En el siglo XIX, el alemán Geo von Legerke restauró el Camino Real y construyó un
puente sobre el río Suárez, para hacer menos difícil la ruta hacia el Magdalena.
El camino se hizo en lozas de piedra plana, abundante en la región. Parte del casco
urbano de Barichara por un corredor plano y ancho; sube la montaña y en la cumbre se
puede ver el río y el corregimiento de Guane, para descender en zigzag sorteando las
dificultades del terreno. A lo largo del camino era usual construir una cerca en piedra,
la cual aún está en pie. Recientemente, la Subdirección de Monumentos del Instituto
Nacional de Vías restauró el recorrido de 5,3 kilómetros entre Guane y Barichara,
conservando así parte de una importante vía histórica de la nación.
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Investigación y textos:
Jimena Montaña Cuéllar.
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Fuentes: . Fondo FEN
Colombia. OP Gráficas. 1995.
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