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Un viajero suizo escribió en su diario, a mediados del siglo pasado, sobre la capital de
Caldas: ¨Por desgracia Manizales está construida sobre suelo volcánico, hallándose
expuesta a terremotos. Éstos destruyeron casi por completo la ciudad hace pocos años,
así que hubo que levantarla provisionalmente a base de sencillas construcciones de
madera¨. De madera y paja, entonces, era la ciudad, fundada en 1849, y su iglesia,
simplemente, "una regular capilla pajiza... una enramada... cubierta de paja primero y de tejas después...Tenía unos
ocho metros de largo por cuatro de ancho".
Alrededor de 1854 se inició la construcción de un nuevo templo, éste sí de mampostería, con
cimientos de cal y
canto y paredes de tapia
pisada recubiertas por dentro con madera. En 1875, un temblor causó graves daños en
la torre y tres años después otro afectó la portada y la torre principal; y en 1884 se
decidió demolerla definitivamente. Sin embargo, hacia finales del siglo, en 1885,
Manizales era una próspera ciudad y la comunidad había hecho grandes donaciones para la
construcción del templo. Se le encarga, entonces, al arquitecto bogotano Mariano
Santamaría la nueva iglesia. Para tal efecto se compra el órgano en Alemania, las verjas
de hierro en Hamburgo y de París llega un maravilloso altar dorado. A la entrada al siglo
XX, la iglesia había sido terminada y se propuso elevar la jurisdicción a la categoría
de diócesis para nombrarla como catedral. En 1926 estalla en la ciudad un gran incendio y
la Catedral de Manizales, con estructura de madera, arde completamente.
A pesar de los infortunios, los fieles y la curia no se dan por vencidos, y se proponen
construir una catedral en hormigón armado. La junta directiva abre un primer concurso para el
proyecto, que se declara desierto, y consideran entonces que la solución es encargar el
diseño de la catedral a París. El 19 de febrero de 1927 se recibe un cablegrama que
dicta: "Obispo Manizales.Tres arquitectos afamados harían proyecto de planos sesenta
mil francos. Grupo profesores darían opinión. Usted libertad escoger plano definitivo
acordárase", al que el Obispo responde: "Conforme tres proyectos sesenta mil
francos". El premio lo gana el arquitecto Julien Polty, jefe de Monumentos
Históricos de París, quien envía los planos a finales de 1927 para ser aprobados en
enero del siguiente año.
El área es de 2.400 metros y se debe construir con materiales resistentes al fuego y a
los temblores. El resultado: una iglesia neogótica en concreto, de enormes dimensiones y con
capacidad para 500 fieles. El templo tiene planta en cruz griega, tres naves, presbiterio con baldaquinos decorados para el altar mayor
y coro para los
canónigos. El proyecto proponía revestir el concreto con piedra y darle una apariencia
menos dura, asunto que no se llevó a cabo por su alto costo y que hoy en día la hace
más particular. El interior se ornamentó profusamente con mármoles italianos, vitrales,
lámparas de cristal y finas maderas.
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Investigación y Textos:
Jimena Montaña Cuéllar
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Fuentes: Gniset-April
Jacques, . Biblioteca Banco Popular. 1992.
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Rothlisberger, Ernest
"El Dorado". Biblioteca Colcultura V Centenario. 1993.
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