|
|
|
|
En 1997 la iglesia de la Loma, la Escuela de la Inmaculada en San Andrés y el Fuerte de
la Libertad en Santa Catalina se declararon como Monumento Nacional, apareciendo como
representantes de la arquitectura vernácula del archipiélago.
Las construcciones de las islas, pintadas con alegres colores, frescas y aparentemente
simples, son el resultado de las multiples influencias holandesas, inglesas, españolas y
africanas. En la actualidad continúan utilizándose en la región para los diseños
contemporáneos los componentes vernáculos, permitiendo entonces una unidad y coherencia
visual que permite a su vez la protección del patrimonio construido.
El arquitecto Jorge Caballero anota en su artículo sobre la arquitectura del
archipiélago: "Quienes han tenido la oportunidad de apreciar la arquitectura
vernácula de las islas de San Andres, Providencia y Santa Catalina, no dejan de
sorprenderse por la unidad visual existente en la gran variedad de soluciones espaciales y
formales logradas a partir de un solo elemento constructivo común: la madera, y del
manejo de un conjunto reducido de técnicas y formas geométricas".
La iglesia de La Loma, en madera y pintada con colores, hace parte de este conjunto
singular. Durante la primera mitad del siglo XIX, Philip Beekman Livingston Jr fundó la
primera congregación bautista en la isla de San Andrés contando con algunos nativos y
esclavos recién liberados. Sus seguidores se protegían del sol bajo una rústica enramada construida
por ellos mismos en el monte May. En este mismo lugar el 28 de septiembre de 1852 se
construyó un primer templo, consagrado en octubre del año siguiente. Sin embargo, con el
tiempo, la modesta construcción fue insuficiente para la congregación y se encargó el
templo a una compañía en Mobile, Alabama, en los Estados Unidos. La iglesia se envió
desarmada, sus piezas marcadas cuidadosamente y la comunidad fue la encargada de subir los
prefabricados, para erigirla, supervisados por el mismo arquitecto de Alabama, quien
había venido para la ocasión. Una vez armada se le pintaron las paredes de blanco y el
techo de un verde fuerte.
La construcción, con capacidad para albergar mil personas sentadas, posee dos púlpitos y un coro en el lado norte
del espacio. Desde el púlpito bajo se leen durante la ceremonia , las escrituras, se
hacen anuncios y los fieles no ordenados pronuncian sermones; desde el púlpito más alto
los ministros presiden la misa y la altura les permite con la vista dominar la
congregación en los pisos bajos, los balcones de los lados y el frente.
Desde 1896 la iglesia de La Loma ha servido a numerosas generaciones y su emplazamiento en
el lugar, el punto más alto de la isla, la ha convertido en hito cultural, religioso y
arquitectónico por excelencia.
Textos: Jimena Montaña
Cuéllar
Fuentes: Caballero, Jorge
"Patrimonio arquitectónico en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa
Catalina". Revista Proa Nº 430. Julio. Agosto 1996.
|