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Esta iglesia fue una de las primeras en ser edificada en la incipiente ciudad de Bogotá
de 1546, tan sólo ocho años después de su fundación y ubicación al costado norte del
río San Francisco sobre el antiguo camino a Tunja. La sencilla construcción original,
fue ampliada posteriormente, en fecha sobre la cual no existe consenso por cuanto, por una
parte, el arquitecto e historiador Carlos Martínez afirma que estos trabajos se
realizaron en 1575 cuando el nuevo volumen de la iglesia se adosó al extremo norte de la
Iglesia de San Francisco.y por otra, Eduardo Posada afirma que fue en 1631, cuando ya se
había conformado el mercado de las hierbas sobre la Plaza de San Francisco, hoy Parque de
Santander, que la misma ampliación se realizó con recursos suministrados por la
hermandad de la Santa Cruz. Esta hermandad tenía por misión principal organizar las
procesiones en Semana Santa y asistir a los reos condenados a muerte y luego proveerlos de
"cristiana sepultura", razón por la cual se hizo tristemente célebre a partir
de los sangrientos hechos ocurridos entre junio y noviembre de 1816, cuando una buena
parte de los patriotas vinculados al proceso de independencia iniciado en 1810 y que
fueron ejecutados en la ciudad de Bogotá, fueron posteriormente enterrados en esta
iglesia.
Como lo cuenta Eduardo Posada en su libro "Narraciones", allí reposan los
restos de los próceres Antonio Villavicencio, José María Carbonell, José Ramón de
Leyva e Ignacio de Vargas, quienes fueron ajusticiados el 19 de mayo de 1816, evento que
tiene importancia histórica y sobretodo literaria, a partir de la narración que de este
suceso realizó Rafael Eliseo Santander en un breve escrito titulado "La Calle
Honda". También reposan allí los restos mortales de Francisco José de Caldas y al
respecto Posada refiere el siguiente relato protagonizado por el Teniente Coronel Cruz
Ojeda, quien estuvo presente en su ejecución y que a su vez en narrado por el Dr. Ricardo
Becerra en el Papel Periódico Ilustrado de 2 de agosto de 1882: "Ojeda fue del
número de los soldados venezolanos que con Bolívar hicieron su entrada en Bogotá al
servicio del Congreso de la Unión, y desde entonces participó de nuestras faenas
militares. Los españoles lo tomaron prisionero en Cachirí, de donde vino a esta ciudad
(Bogotá) como forzado. Ocupándolo de preferencia en conducir a la fosa los cadáveres de
los patriotas fusilados. En consecuencia presenció el fusilamiento de Caldas y Ulloa
(Francisco Antonio), y fue testigo del horror con que murió el primero, y de la
arrogancia que en el patíbulo desplegó el último. Caldas murió a la primera descarga,
cuyos ocho tiros le entraron por la espalda y le abrieron una inmensa tronera en el pecho.
El taco de uno de ellos incendió el vestido, y Ojeda apagó el fuego con agua que tomó
en la pila vecina. Los cadáveres fueron colocados en sendas parihuelas; el de Caldas
quedó como a horcajadas y lo taparon con un paño de frisa de la que aún se estila usar
entre nuestro pueblo; al conducir el cadáver de Caldas a la iglesia de la Veracruz, y ya
en el vestíbulo de esta, Ojeda, que estaba enfermo de disentería y además muy
conmovido, flaqueó y cayó en tierra, arrastrando consigo el cadáver y manchándose con
la sangre que de este salía en abundancia. Según el veterano, los dos cadáveres fueron
sepultados hacía la parte baja de la nave, al doblar de la puerta principal. Detalle
profundamente conmovedor y curioso: después del estampido de la descarga homicida, oyeron
distintamente un largo alarido del sabio ilustre. Ulloa fue atravesado por dos tiros
disparados a boca de jarro".
Después de la Independencia, esta iglesia sufrió varias transformaciones, principalmente
a raíz del terremoto de noviembre de 1827 que la destruyó casi por completo; con la
intervención realizada en ella por Julián Lombana en 1908, quien la engalanó con
ornamentos neoclásicos
y finalmente en 1960, cuando el arquitecto Alvaro Sáenz Camacho le devolvió su
apariencia colonial, en un proceso de restauración poco ortodoxo.
La actual Iglesia de la Veracruz, fue declarada como Panteón Nacional en 1910 y consta de
una nave principal,
una nave lateral y una capilla
que hace las veces de medio crucero. La separación entre la nave principal y la lateral sobre el
costado occidental, se realiza por medio de unos pilares rectangulares y sobre el espacio
que ocuparía la nave lateral del costado oriental, sobre la carrera 7, hay un jardín que
empata con el paramento
de la Iglesia de San Francisco.
Fuentes
Posada, Eduardo. "Narraciones: capítulos para una historia de Bogotá".
Bogotá. Librería Americana. 1906.
Bayona Posada, Nicolás. "El alma de Bogotá". Bogotá. Biblioteca de Bogotá.
Villegas Editores. Segunda Edición. 1988.
Patiño de Borda, Mariana. "Monumentos Nacionales de Colombia". Bogotá.
Editorial Escala. Noviembre de 1983.
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