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El sitio de la actual Plaza de Bolívar fue escogido por Sebastián de Belalcázar como el
lugar de la Plaza Mayor, centro de la ciudad-capital de Santafé que se trazó y fundó el
27 de abril de 1539. Situada al piedemonte sobre el antiguo Camino de la Sal, la plaza se
trazó como el centro de la ciudad en un punto equidistante a los ríos que la contenían
como eran el Vicachá (luego San Francisco) y Manzanares (luego San Agustín) y desde
entonces fue adquiriendo, por los usos de los edificios que constituyeron su marco, el
carácter de centro político y administrativo de la ciudad y del país.
Hacia 1950 sin embargo, tras las muchas intervenciones que ha sufrido el espacio, el lugar
ha perdido su significado y la plaza se ha convertido en un parqueadero señalado por unas
cuantas fuentes o por unos puestos de mercado. De tal forma, la ciudad convoca un concurso
para la remodelación de la plaza cuyas bases pedían lo siguiente: un diseño apropiado
al pasado político y presente de la plaza, eliminación de automóviles, propiedad de
escala, carácter y materiales respecto a los edificios adyacentes, omisión de áreas de
jardín en beneficio del carácter urbano del área, inclusión de la estatua existente de
Bolívar y previsión para celebraciones nacionales y reuniones¨. El sitio, por su parte,
presenta problemas adicionales como es la pendiente uniforme en grado de cerca de 15 pies
a través de la fachada del capitolio daba al edificio de deseada monumentalidad la
sensación de gran inestabilidad. Este mismo declive poco facilitaba la instalación de
celebraciones y el movimiento de peatones.
La firma Martínez y Avendaño de Bogotá, autora del diseño ganador que se construyó
entre 1959 y 1960 y que en 1994 fue declarado como Monumento Nacional resolvió el
problema del declive de dos maneras: con el empleo de planos alabeados que se inclinan
hacia y desde un área plana triangular con su base sobre el nivel intermedio de los
peldaños del capitolio, y con un ligero elevamiento de la parte inferior de la plaza. De
esta forma, la fachada del capitolio obtiene un frente aparentemente y la plaza encuentra
el equilibrio contenida dentro del plano marcado por el borde inferior elevado. En los
puntos de pliegue se incorporan desagues al esquema del pavimento combinado con ladrillo y
el único elemento de la composición que según los críticos se puede considerar como
menos logrado es la escultura de Bolívar en la medida en que aún provista de una base
extendida, la escultura es demasiado pequeña dentro del espacio que le hace honor.
El proyecto de la Plaza de Bolívar es considerado como un gran logro urbano y
arquitectónico: la total coherencia de la composición hace que el visitante de plaza
experimente una sensación de serenidad y equilibrio que por la forma del terreno la plaza
nunca había tenido, la sobriedad del gran espacio engrandece los edificios que lo
paramentan y la ¨escala humana¨ que el proyecto le dio al inmenso espacio hace que quien
la atraviesa se sienta tan bien solo como la multitud que la ocupa de vez en cuando.
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