5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Palacio de la Inquisición

Palacio de la Inquisición. Imagen

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Esta edificación es considerada por muchos arquitectos e historiadores como la mejor representante de la arquitectura civil del siglo XVIII en Cartagena. Fue edificada frente a la actual plaza de Bolívar, en los lotes que ocuparon tres casas que el Santo Oficio había arrendado desde 1610 cuando inició sus actividades y que demolió en 1630, una vez las adquirió y decidió construir su sede. Durante el bombardeo realizado por Vernon a la ciudad en 1714, una bomba desmanteló la casa y hubo que derribarla. A raiz de la falta de recursos, el inmueble, que albergaba la sede de los tribunales y servía como cárcel, no pudo ser reconstruida sino hasta 1770, tiempo durante el cual, el tribunal tuvo que funcionar en la casa del inquisidor más antiguo.
De acuerdo al historiador español Enrique Marco Dorta, la fachada del Palacio de la Inquisición, con sus rejas en la planta baja y los balcones en el piso superior, presenta la fisonomía característica de las casonas coloniales de Cartagena y su portada, en uno de los ejemplos más significativos del Barroco en nuestro territorio: "las pilastras rehundidas que flanquean la puerta sostienen un entablamento, cuyo friso está decorado con estrías verticales, a modo de triglifos, colocados encima de las pilastras y de la clave. El frontón dibuja una amplia y caprichosa curva, cuyo tímpano está ocupado por un escudo rodeado de una moldura mixtilínea, terminada en espirales. Otra moldura mixtilínea encierra todo el conjunto de la portada que, como otro detalle de barroquismo, presenta complicadas molduras en las jambas y arco de la puerta. Sobre las espirales de la moldura anterior hay una venera con una cruz que tiene en el fondo una inscripción que indica la fecha en que se construyó: año 1770".
Sobre esta fachada principal, aún se pueden ver los restos del escudo del Tribunal que fue destruido por los patriotas el 11 de noviembre de 1811, quienes también quemaron todos los archivos.
Al interior, la construcción se organiza alrededor de un patio central rodeado por arcos de medio punto apoyados en pilares ochavados.
En la fachada lateral, sobre la antigua Calle de la Inquisición, aún se encuentra una pequeña ventana, defendida por una gruesa reja, que sirvió como buzón secreto donde se depositaban las denuncias que hacían los ciudadanos de manera anónima ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y que daban lugar a largos y minuciosos procesos.
En los años cuarenta del siglo XX y con el fin de ser adaptada como sede de la Academia de Historia, esta casa fue sometida a un proceso de restauración por Miguel S. Guerrero y el conocido historiador de la ciudad Donaldo Bossa Herazo, quien a pesar de estar bien intencionado en la restauración, la despojó de los pañetes originales, hechos con base en cal y los reemplazó por un revoque de cemento, acción que despojó a la casa de una parte importante de su historia, por cuanto en la actualidad hay evidencia que este inmueble poseyó pintura mural, oculta bajo diferentes capas de pintura, que fue irremediablemente destruida al reemplazar el pañete. En 1997 y con recursos de la Nación, se inició nuevamente un proceso de restauración que busca recuperar en la casa, elementos que perdió en las anteriores restauraciones, permitir que continúe como sede de la Academia de Historia y que además pueda servir como Archivo Histórico de la Ciudad.
 

 

 

 


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