5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Iglesia de Santo Domingo

mn_87.jpg (6130 bytes)

mapa_11.jpg (9483 bytes)
    
Ubicada en la segunda manzana hacia el oriente de la plaza de Caldas, la iglesia que se conoce actualmente con el nombre de Santo Domingo en Popayán es la última de una serie de tres construcciones que se fueron remplazando en el mismo lugar: la primera, construida en bahareque dataría de 1552, momento en el que se establece en la ciudad la orden dominicana, y que habría sido remplazada a finales del siglo XVI por una edificación en tapia pisada que se vería destruida en el terremoto que azotó a la ciudad en 1736.
Para la reconstrucción de la iglesia, dirigida por Simón Schenherr y del maestro Gregorio Causí se rehizo la estructura de la cubierta en par y nudillo atirantado, a la manera andaluza, simplemente apoyada sobre los machones sobre los cuales reposan las arquerías de las naves central y laterales, factor que permitió que la estructura de la iglesia resistiera al terremoto que volvió a destruir la ciudad en 1983.
Llama la atención la fachada en piedra tallada restaurada luego del terremoto de 1983 que varios historiadores se han atrevido a calificar como una ¨joya del barroco americano¨. El terremoto de 1983, sin embargo, hizo colapsar parte de la fachada y se descubrió tras esta la que probablemente perteneció al segundo templo, una fachada más modesta que se ocultó con una superposición bastante aleatoria de tallas en piedra, que, según los críticos, muy escasamente se guió por la forma y las proporciones de la fachada original, menos aún por los principios estéticos del barroco.
Por otra parte, la iglesia habría contado originalmente con una espadaña-campanario que se habría convertido luego en una torre de planta cuadrada y baja altura y que habría sido finalmente reformada por el constructor Adolfo Dueñas, dándole a la torre la forma ortogonal que conserva hoy en día. Por todo esto, la singularidad de la fachada del edificio se debe no a la calidad de cada uno de sus elementos sino a la mezcla de todos ellos.
Se acusa al sacerdote Marcelino Pérez de Arroyo de ser el autor del retablo mayor de la iglesia hacia finales del siglo XVIII, fecha que explicaría el tono neoclásico de la obra a la cual , ya en el siglo XIX, el prócer de la independencia Francisco José de Caldas habría añadido el púlpito que aún adorna la iglesia. Si bien se reconoce que ni el retablo ni el púlpito sean piezas maestras, estas intervenciones de Pérez de Arroyo y de Caldas son muestra clara de la incursión de las clases sociales altas e instruidas en los campos de las disciplinas estéticas, típica del siglo XIX.
 

 

 

 


Para regresar al índice haga click aquí
Obtenga información sobre los diseñadores de esta página