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Desde mediados del siglo XIX, Bogotá estudia la posibilidad de construir un ferrocarril
que le permita comunicarse con un puerto sobre el río Magdalena y así optimizar el
intercambio comercial con el resto del país, que en este momento se realiza a través de
caminos de herradura. Con este fin, el francés M. Poncet estudia en 1848 el mejor y más
corto trazado para comunicar a esta ciudad con el río Magdalena, sin embargo, el trabajo
de Poncet no será tenido en cuenta hasta 1882, cuando se empieza la construcción de este
ferrocarril, que fue denominado de Cundinamarca o de La Sabana, desde la población de
Facatativá hacía Bogotá y que concluye el 20 de julio de 1889. Por su parte, los
trabajos iniciados por la compañía del Ferrocarril de Girardot en 1881 desde este puerto
hasta Facatativá, no concluyeron sino hasta 1908 cuando finalmente se empalmaron las dos
vías, con el inconveniente que tenían una distancia entre rieles de una yarda (0.91 cm),
mientras que el trayecto entre Facatativá y Bogotá era de un metro (100 cm), lo que
obligaba a los viajeros a cambiar de locomotora en Facatativá para continuar la ruta en
cualquiera de las dos direcciones. Finalmente en 1924 todo el trayecto será unificado en
una yarda.
En 1913 y frente al incremento en el transporte de carga y pasajeros del Ferrocarril de La
Sabana y del Ferrocarril de Girardot, el gerente de ésta última, el ingeniero Felipe
Zapata, decide contratar al arquitecto colombiano Mariano Santamaría para que elabore un
proyecto para la estación terminal de Bogotá, que hasta ese momento funcionaba en una
modesta construcción. Santamaría presentó el proyecto que por mucho tiempo se le ha
atribuido, de hecho, al poco tiempo de ser la estación inaugurada el 20 de julio de 1917,
tanto la revista El Gráfico como Cromos, realizaron una breve reseña sobre el arquitecto
Santamaría, en la cual le atribuían enteramente el diseño, con excepción de la
fachada: "cuyo presupuesto se consideró demasiado costoso para la empresa".
El 28 de julio del mismo año, la revista El Gráfico enmienda la información anterior y
aclara: "En el número anterior de El Gráfico publicamos algunas vistas del nuevo
edificio de la estación del F.C de La Sabana y mencionamos al señor Mariano Santamaría
como autor de los planos de tal obra; posteriormente nos hemos informado de fuentes
verídicas que al comenzar el Dr. Felipe Zapata la obra de la estación en 1913, sólo
tuvo en cuenta de los planos completos del señor Mariano Santamaría, lo referente a
andenes centrales y parte de los costados laterales y comisionó al señor William
Lidstone del Ferrocarril de Girardot, para elaborar los planos y diseños del cuerpo
principal y costados bajos y laterales adyacentes a este, tal como han sido
construidos".
Esta información la corrobora la edición de la revista Cromos del 4 de agosto de 1917
cuando al igual que El Gráfico pide disculpas por el mismo error involuntario y aclara
que "la junta directiva se abstuvo de adoptar los planos del señor Santamaría"
y por esta razón se comisionó al ingeniero Lidstone para que rehiciera el diseño.
La construcción de la estación tuvo un costo de $750.000 pesos oro de la época y se
convirtió en la estación central de todas las líneas férreas que llegaban a Bogotá.
En 1954 fue drásticamente remodelada, en una intervención que la privó de los
ornamentos y elementos decorativos del interior y se le adicionó un tercer piso, entre el
segundo que poseía y la cubierta, modificación que es fácilmente perceptible en la fachada. Con todo, es
aún un bello edificio que conserva un elegante vestíbulo de altas proporciones y nada
justifica el abandono en que permanece en la actualidad.
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