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El edificio de la Gobernación de Cundinamarca localizado sobre la Avenida Jiménez entre
carreras 7 y 8 fue construido en el lugar que ocupaban los tres claustros del convento de
San Francisco construido en el año de 1557 y demolido en 1917. El proyecto estuvo a cargo
de los arquitectos Gaston Lelarge (1861-1934) y Arturo Jaramillo (1876-1956). Su
construcción se inició el 20 de julio de 1918 bajo la dirección del doctor Rafael
Escallón, de acuerdo con lo dispuesto en la Ordenanaza No. 11 del 2 de abril del mismo
año. Nueve años más tarde, en el descanso de la escalera principal el artista Ricardo
Gómez Campuzano pinta tres óleos murales, que representan al Teniente General Antonio
Nariño al frente del ejército del sur y escenas de su paso por los Andes, enmarcados con
molduras de yeso. Para 1933, luego de quince años de trabajos se concluye la obra, bajo
la administración de Liborio Cuéllar Durán.
El nueve de abril de 1948, a partir de los violentos hechos ocasionados por el asesinato
del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, el edificio es saqueado e incendiado, lo que
obliga a su primera restauración que se inicia el 18 de agosto de ese año y que será
complementada posteriormente en 1966.
Por su valor histórico y las calidades arquitectónicas y urbanas el Palacio de San
Francisco es declarado Monumento Nacional mediante Decreto 2390 del 26 de septiembre de
1984. El edificio fue restaurado por el arquitecto Ernesto Moure Eraso en 1992, de tal
manera que se rescataron los magníficos acabados interiores del edificio.
El edificio fue la sede de las oficinas de la gobernación de Cundinamarca hasta 1996,
año en el cual la Gobernación, bajo la dirección de Leonor Serrano de Camargo, se
traslada a una moderna construcción sobre el eje de la calle 26.
En 1999, la Gobernación de Cundinamarca en colaboración con la Sociedad
Colombiana de Arquitectos, organiza el concurso para el anteproyecto arquitectónico
para la intervención de las terrazas de la edificación que busca adaptarlo como Centro
Cultural.
La fachada principal sobre la Avenida Jiménez, está dividida en tres cuerpos: el
inferior que consta del acceso principal y la ventanería coronada por arcos rebajados sobre
un plano de sillería interrumpido por una cornisa que da comienzo al segundo cuerpo;
éste alberga dos pisos con ventanería rectangular simetricamente separada por columnas cuadradas de capitel
coríntio, adosadas a
la fachada. Las columnas del cuerpo central, al igual que la de los extremos, son
cilíndricas. El tercer cuerpo es un ático macizo con una pequeña balaustrada de remate. El bloque central
merece especial atención por tener adosados un par de tímpanos rotos con figuras humanas, obra
escultórica de Félix María Otálora quien trabajó en la fachada del Edificio Nacional
de la Policía.
Se trata de una de las obras tardías del neoclásico en Bogotá definida por el
arquitecto e investigador Alberto Saldarriaga Roa como de ¨singulares cualidades
arquitectónicas¨. Se destacan en su interior el vestíbulo, las escalinatas, el patio
interior y el salón principal sobre el segundo piso de la fachada principal.
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