5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Estación Montoya

Estación Montoya. Imagen

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La privilegiada situación geográfica de Barranquilla y su cercanía al río Magdalena convirtieron la ciudad en uno de los puertos más importantes del país, condición que fue reforzada luego con la fundación de la compañía de navegación aérea Scadta.
El 4 de mayo de 1865, la Convención Constituyente del Estado de Bolívar, presidida por don Francisco de Paula Ribón y don Manuel Urueta, solicitó una ley que autorizara al Gobierno para conceder los privilegios de construcción de "un camino de carriles de hierro servido por máquinas de vapor que ponga en comunicación la ciudad de Barranquilla con el puerto de Sabanilla". La ley fue sancionada por el presidente del Estado de Bolívar, Amador Fierro, y el 25 de agosto de 1865 se otorgó el contrato a los señores Ramón B. Jimeno y Ramón Santodomingo Vila, quienes, a su vez, lo traspasaron a la casa alemana Hoenigsberg Wessels & Cía.
El arquitecto Ignacio Consuegra, en uno de los capítulos de su libro sobre la estación, cita un artículo del historiador Theodore E. Nicholls, escrito en 1954, en el que se refiere al auge en las tres últimas décadas del siglo XIX, determinantes en el desarrollo de la ciudad de Barranquilla: "El factor que realmente afianzó la supremacía comercial de Barranquilla-Sabanilla fue el ferrocarril que las unió. Su sección principal fue construida a finales del decenio de 1860, con inmediatos resultados comerciales. El ferrocarril hizo de Barranquilla-Sabanilla la reina de las importaciones y exportaciones de la costa Caribe...".
El 20 de septiembre de 1871 se inauguró la Estación Montoya, construida por la Railway and Pier Company, que adquirió la línea Barranquilla-Salgar, en 1887, para extender luego sus redes a un nuevo puerto sobre la bahía de Sabanilla, conocida como Puerto Cupino y bautizado luego como Puerto Colombia, donde en 1893 se inauguró el puerto construido en concreto y acero.
La estación, bautizada en honor al pionero de la navegación a vapor, el antioqueño Francisco Montoya, se construyó en su mayoría con materiales de la ingeniería ferroviaria, con anchos muros en mampostería y bloques de argamasa de ladrillo blanco. Las vigas de madera y el entramado del techo se hicieron en su totalidad con pino canadiense y el hierro forjado fue especialmente traído de Inglaterra. El conjunto republicano, armonioso y simétrico, con sus numerosos balcones, acusa una marcada influencia de la arquitectura de las Antillas.
Poco a poco, debido a múltiples causas, el esplendor del ferrocarril fue perdiendo hegemonía y el auge del transporte automotor se consolidó con el trazado y posterior construcción de la carretera a Puerto Colombia en 1932. El 30 de junio de 1940 se suspendió el servicio del ferrocarril a Puerto Colombia y la Estación Montoya se destinó para usos ajenos, como oficina de tránsito, colegio público y chatarrería, lo que le ocasionó daños graves al edificio.
En la actualidad, por medio de una exhaustiva restauración, se pretende restituir su aspecto e importancia y rescatar parte de la memoria urbana y patrimonial de la ciudad de Barranquilla, denominada durante las décadas de su pasado glorioso como la Puerta de oro de Colombia.
Textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes. Consuegra, Ignacio. Bolívar, arquitecto - La Estación Montoya. Apartes del libro inédito y del texto especial para El Espectador.
 

 

 

 


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