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Colombia debe, en gran parte, su desarrollo y modernización al cultivo del café. Otros
productos de exportación habían gozado de momentos de auge, pero fue con este grano que
se logró mantener y expandir un comercio rentable e insertar el país en el engranaje de
la economía mundial. La agilización de su comercio y posterior exportación, permitieron
un desarrollo económico que obligó a la construcción de líneas ferroviarias,
carreteras y puentes.
Dentro de las importantes obras que se
llevaron a cabo a finales del siglo XIX, vale destacar el Puente Colgante de Occidente, en
Santafé de Antioquia, diseñado y construido por el ingeniero colombiano José María
Villa Villa.
En el año de 1887, el gobernador Marcelino Vélez dictó un decreto por medio del cual se
asignaron algunos fondos para la construcción de un «buen camino de ruedas» que
permitiera la vinculación de Antioquia, Sopetrán y San Jerónimo, a través de un puente
colgante que sorteara el río Cauca. Para tal efecto y tras análisis del ingeniero José
María Villa, se le encargó la obra para cuya construcción «se pidieron a Inglaterra
los cables y toda la obra de hierro y acero y mientras tanto el ingeniero Villa haría las
torres del puente y prepararía la obra de madera».
El antioqueño José María Villa había viajado de joven a los Estados Unidos para
estudiar ingeniería, con una beca que duró poco, pues las guerras políticas del país
cortaron de repente los auxilios que recibía. De manera inusual, él solicitó a sus
maestros validar las materias pendientes, su excelencia le permitió no sólo el título
de ingeniero sino un gran renombre v la inmediata vinculación en el mundo profesional del
diseño y la ingeniería. Participó, entre otros, en el proceso de diseño y
construcción del puente de Brooklyn, sobre el East River de Nueva York.
El puente colgante, entre Sopetrán y Antioquia, se destaca por su diseño e ingenio en la
construcción. Villa plasmó su peculiar inteligencia tanto en el campo del comportamiento
de los materiales sometidos a esfuerzos variables o en movimiento, como en la aplicación
práctica para neutralizar los efectos negativos del viento y de las cargas. El
"hamaqueo" fue solucionado por Villa haciendo que los cables principales
descendieran hasta la plataforma, estabilizando las tensiones. Por otra parte, en lugar de
importar la estructura de metal creó una con madera cuidadosamente ensamblada. En 1930,
un viajero anotaba, encantado con esta obra: « El puente sobre el río Cauca, que corre
caudaloso a nuestros pies, está considerado en los Estados Unidos el séptimo del mundo
por su longitud y resistencia aún siendo ligero, puede considerarse uno de los más
hermosos. El constructor, ingeniero José María Villa, colombiano (acaso lo creerán
inglés, debido al material que empleaba en la construcción), ha hecho obra digna de
celebrarse»...
Investigación y
Textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes: "Noticia histórica del Puente de Occidente" Investigación de Alberto
Corradine (Inédito) y Historia del Arte Colombiano Tomo IV Bogotá. Salvat 1977
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