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Con una extensión de más de 400.000 hectáreas en el eje de la cordillera Oriental y, en su mayor parte, en el ramal llamado Cordillera de los Picachos, se delimita el parque del mismo nombre en la jurisdicción de los municipios de Tello (Huila), Mesetas (Meta) y Guacamayas y San Vicente del Caguán (Caquetá).
Al parecer, la región del alto río Guayabero fue habitada en principio por los chocos, una tribu supuestamente antropófaga de la cual se han encontrado vestigios arqueológicos. También vivieron allí los tamás de la familia lingüística tukano y, en investigaciones recientes, se descubrió que en el alto de ese río existieron asentamientos tiniguas y sobre el alto del Yarí y la cuenca del Orteguaza habitaron los koreguajes. Durante el siglo XIX e inicio del XX se explotaron en la región los árboles de la quina y el caucho, procesos durante los cuales se taló el monte primario y se explotó a los indígenas.
En su extensión, el parque ofrece alturas desde los 350 metros sobre el nivel del mar hasta los páramos de 3.520 metros, su relieve es generalmente quebrado y hacia el oriente existen pequeñas planicies y zonas onduladas. En la zona nacen numerosos ríos que alimentan las tres principales cuencas hidrográficas del país -las del Magdalena, Orinoco y Amazonas-, lo que le confiere una gran importancia tanto a nivel ecológico como económico. El relieve le permite una amplia diversidad de climas, que varían desde el piso cálido, pasando por el templado y frío, hasta llegar al páramo. En los Picachos están representados los biomas (sabanas, tundras, bosque, desierto) de selva húmeda y pisos cálido y templado, que corresponde con los valles de los ríos Guayabero, Pato, Tagua y Coreguaje, y en cuyos bosques crecen diferentes variedades de plantas parásitas y guaduales. En las cimas crece el bosque primario y en las alturas los frailejones. El excursionista puede encontrarse con dantas de páramo, dantas de los sectores bajos (Tapirus terrestris) y cóndores, entre más de trescientas especies de aves.
Uno de los atractivos del parque es la cantidad de saltos y caídas de agua, como el salto de la Mica, de más de cien metros, y alrededor de 25 cascadas en la cuenca del río Pato.
Para llegar al parque se debe partir de Neiva (Huila), y tomar allí una de las llamadas chivas (bus descubierto, generalmente de madera) hasta la población de Róvira. El recorrido dura tres horas y la carretera es destapada,. De allí se puede seguir a pie ( aproximadamente cinco horas) o en mula por el camino paralelo al río Pato hasta la finca Andalucía, para luego ingresar en el parque.
Textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes: Guía del sistema de parques nacionales de Colombia. Inderena, 1992.
 

 

 

 


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