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Se cuenta que un técnico metalúrgico inglés, enamorado de María Barriga, sobrina del
general Julio Barriga, propietario de la ferrería La Pradera, produjo un grave daño en
el alto horno de la factoría al no ser correspondido en sus pretensiones amorosas. La
reparación duró varios meses, con pérdidas enormes en dinero para la empresa. El
técnico era hijo del ingeniero mecánico W. E. Worral, traído en 1886 al país para
encargarse del proceso de fabricación de hierro, rieles y máquinas de la ferrería de La
Pradera, fundada en la década de 1850.
Aparentemente el país estaba dando los primeros pasos hacia la revolución industrial con
el dominio del hierro y del vapor, sus símbolos realzados por Rafael Núñez al afirmar
que "la base de la grandeza industrial de Inglaterra son el carbón y el
hierro". Sin embargo, según lo asevera el investigador Alberto Mayor Mora, los
análisis de las muestras superficiales realizadas en las instalaciones de La Pradera por
técnicos extranjeros, exageraron el contenido de hierro y subestimaron el de fósforo y
silicio, situación que no sólo prolongó la etapa de refinado del material, añadiendo
sobrecostos, sino que afectó la calidad del producto, volviéndose común el
resquebrajamiento de los rieles de ferrocarril al paso de las locomotoras.
Thomas Benjamin y Edmundo Corradine llegaron a La Pradera en la década de 1880 para
manejar el alto horno americano de 6 metros de altura y dos toneladas diarias de
capacidad, que posteriormente fue cambiado por un horno inglés de 20 metros de altura y
40 toneladas diarias de hierro. La fábrica, operada por 520 obreros y dividida en cinco
departamentos (fuerza, fundición, cerrajería, laminación y maquinaria), llegó a contar
además con dos hornos de calcinación y 10 hornos para preparar coque metalúrgico
(carbón que al arder desarrolla temperaturas elevadas). Falta de capital o carencia de
visión futurista no permitieron traer al país un convertidor de acero pedido por Thomas
Benjamin Corradine, impidiendo que la empresa se convirtiera en una acería moderna. La
Pradera alcanzó a producir 40 toneladas diarias, logrando reducir sus costos y pudo
cumplir con sus compromisos en 1884, cuando produjo rieles para el ferrocarril por primera
vez en el país, hecho que fue registrado en el Diario Oficial del 22 de agosto mediante
una carta del general Julio Barriga al secretario de Fomento "quedando así
asegurados los benéficos resultados que son de esperarse para el progreso industrial del
país". Sin embargo, el gobierno obligó a la empresa a aceptar pagarés de la
Tesorería Nacional por la compra de los rieles, lo que puso a la ferrería en una
situación económica delicada, pues se había endeudado para la adquisición de una nueva
tecnología.
El incumplimiento de los contratos por parte de los gobiernos siguientes a Rafael Núñez
y de las garantías ofrecidas en 1880, obligaron al cierre de la ferrería de La Pradera
en 1911.
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Investigación y textos:
Pablo Castillo Muñoz.
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Fuentes: Mayor Mora,
Alberto. "Las fábricas de hierro en Colombia, en el siglo XIX". Revista
Credencial Historia, Julio 1993.
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