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Los avances científicos y los descubrimientos sobre las ventajas de la higiene, en la
segunda mitad del siglo XIX, influyeron de manera benéfica en la concepción de los
edificios dedicados a la salud, desligándola definitivamente de las instituciones
encargadas de la asistencia pública, como orfelinatos y manicomios, para establecer la
separación de los pacientes por tipos de enfermedad. Esta nueva teoría y los adelantos
que permitieron caer en la cuenta de la necesidad de una buena ventilación para los
procesos de curación, lograron influir en el diseño de los hospitales, los que a finales
del siglo pasado se empezaron a diseñar divididos por pabellones. Este tipo de
distribución se llevó a cabo por primera vez en Francia, en el Hospital Loriboisiere,
construido en París entre 1839 y 1854.
En Colombia, a principios del siglo, no
existía un arquitecto o ingeniero al cual se le pudiera encargar el diseño de un
conjunto de la salud con las características imperantes y, por iniciativa de algunos
médicos e industriales, se adquirió un terreno alejado de la ciudad y se le encargó al
ingeniero y arquitecto francés Auguste Gavet, director de las construcciones
hospitalarias de Francia, el diseño del conjunto. En 1914, el arquitecto presentó un
diseño con cuatro alternativas, proponiendo diversos materiales, basado en las
informaciones sobre la clase de terreno, situación geográfica y clima reinante. Un año
más tarde envió los planos definitivos, sin haber puesto jamás un pie en el país. Los
trabajos se iniciaron el 14 de agosto de 1916, bajo la dirección del arquitecto Enrique
Olarte, quien falleció y fue remplazado por los arquitectos Jesús Mejía, colombiano, y
Agustín Goovaerts, belga. Las dificultades económicas, ligadas a la situación del país
y del mundo, hicieron que la obra se desarrollara a paso lento.
En 1926 ingresaron los primeros enfermos, todos ellos trabajadores del Ferrocarril de
Antioquia, institución que había estipulado un contrato para tal fin y a su vez había
transportado sin costo alguno los materiales de la construcción importados de Europa. En
1934, el hospital empezó a prestar sus servicios a la comunidad, y en 1942 la junta
directiva del mismo se encargó de organizar la práctica de los estudiantes de medicina
de la Universidad de Antioquia. Se entregaron, en esta década de los años 30, los
pabellones de cirugía, un bloque central de dos pisos con alas laterales, la clínica con
tres plantas rectangulares y el pabellón de medicina, constituido por dos edificios
simétricos. Aparte estaban, también, el pabellón de la cocina y el edificio de los
enfermos contagiosos, quienes debían estar alejados y con sus propios jardines. Los
edificios laterales eran el de maternidad y el edificio de los muertos, en forma de
"ele" con una circulación central.
Todos los pabellones permitían la entrada del sol y estaban rodeados de árboles y
flores, asegurando una mejor asepsia. El Hospital de San Vicente de Paúl está
considerado por su diseño, los detalles en ladrillo y los jardines, como el mejor
conjunto hospitalario de la arquitectura republicana en el país.
Cuando vaya a Medellín no deje de saborear los famosos dulces, turrones, besos de negra y
pasteles de gloria.
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Investigación y textos:
Jimena Montaña Cuéllar
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Fuentes: Arango Silvia,
"Historia de la Arquitectura en Colombia". U. Nal. Editorial Lerner, 1993.
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Londoño, Orlando.
"Hospital Universitario San Vicente de Paúl. Ochenta años. 1913-1993".
Catálogo del hospital.
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