LAS FLORES DE LOS JARDINES DE SANTA FE DE BOGOTÁ
Luis Fernando Molina Prieto 
Eduardo  Uribe Botero 
Jacquelin Osorio Olarte

© Derechos Reservados de Autor

Fauna Asociada

Las plantas florales, que se cultivan por tradición en los jardines de Santa Fe de Bogotá, cumplen un papel fundamental en la alimentación y conformación de ambientes propicios para la reproducción de muchas y muy variadas especies animales.

Muchas flores son melíferas, es decir, productoras de néctar que sirve como alimento a valiosas especies de aves que habitan en la ciudad, como los colibrís, los carboneros, los parameros y los azucareros.

El néctar producido por las flores alimenta además algunas variedades de insectos como las abejas y los pequeños moscoabejas, colaborando indirectamente con la dieta de otras muchas especies de aves que son habitantes permanentes como los sirirís y demás integrantes de la familia de los atrapamoscas; o de aves migratorias que visitan la ciudad por períodos medianamente prolongados que en algunos casos superan los tres meses, dentro de las que podemos mencionar el cardenal abejero y el cardenal alinegro.

Como ya dijimos, las plantas florales alimentan variadas clases de insectos, además de los mencionados debemos referirnos a una de las especies más bellas: la de las mariposas, siendo la relación entre flor y mariposa una de las más estrechas en la naturaleza. No debemos olvidar a los abejorros quienes también se alimentan del néctar de las flores.

Los insectos y las aves nectarívoras participan en los ciclos vitales de las plantas por colaborar en su polinización, permitiendo así su reproducción y la consecuente formación de frutos y semillas. Otra de las funciones que cumplen las plantas florales en relación con la fauna que habita o visita la ciudad es la de generar espacios que aves e insectos utilizan para su reproducción. Por ejemplo tenemos el caso del colibrí, quien aprovecha los abutilones no sólo para su alimentación sino como lugar ideal para la construcción de su nido, teniendo así, casa y comida a la mano.


Carbonero
(Diglossa humeralis
)
Paramero
(Diglossa
sitoides)
Sirirí
(Tyrannus melancholicus)
Cardenal abejero 
(Piranga rubra)

Jugaba una Flor con Otra

Jugaba una flor con otra
a darse besos de carne;
ninguno tenía pulso,
o lo tenían, ¡quién sabe!

Gozaba yo con mirarlas
y vi que gozaba el aire;
las flores no lo sabían
o lo sabían, ¡quién sabe!

Saciaba en un claro arroyo 
su sed un pájaro errante; 
ciegas miraban las flores, 
o no miraban, ¡quién sabe!

El aire y yo sonreímos
viendo aquel juego suave...

¡Quién sabe lo que sabían 
de amor las flores!... ¡Quién sabe!

Eduardo Alonso

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