Fauna Asociada
Las plantas florales, que se cultivan por
tradición en los jardines de Santa Fe de Bogotá, cumplen un papel fundamental en la
alimentación y conformación de ambientes propicios para la reproducción de muchas y muy
variadas especies animales.
Muchas flores son melíferas, es decir,
productoras de néctar que sirve como alimento a valiosas especies de aves que habitan en
la ciudad, como los colibrís, los carboneros, los parameros y los azucareros.
El néctar producido por las flores alimenta
además algunas variedades de insectos como las abejas y los pequeños moscoabejas,
colaborando indirectamente con la dieta de otras muchas especies de aves que son
habitantes permanentes como los sirirís y demás integrantes de la familia de los
atrapamoscas; o de aves migratorias que visitan la ciudad por períodos medianamente
prolongados que en algunos casos superan los tres meses, dentro de las que podemos
mencionar el cardenal abejero y el cardenal alinegro.
Como ya dijimos, las plantas florales alimentan
variadas clases de insectos, además de los mencionados debemos referirnos a una de las
especies más bellas: la de las mariposas, siendo la relación entre flor y mariposa una
de las más estrechas en la naturaleza. No debemos olvidar a los abejorros quienes
también se alimentan del néctar de las flores.
Los insectos y las aves nectarívoras participan
en los ciclos vitales de las plantas por colaborar en su polinización, permitiendo así
su reproducción y la consecuente formación de frutos y semillas. Otra de las funciones
que cumplen las plantas florales en relación con la fauna que habita o visita la ciudad
es la de generar espacios que aves e insectos utilizan para su reproducción. Por ejemplo
tenemos el caso del colibrí, quien aprovecha los abutilones no sólo para su
alimentación sino como lugar ideal para la construcción de su nido, teniendo así, casa
y comida a la mano.