LAS FLORES DE LOS JARDINES DE SANTA FE DE BOGOTÁ
Luis Fernando Molina Prieto 
Eduardo  Uribe Botero 
Jacquelin Osorio Olarte
© Derechos Reservados de Autor

JARDINES DE BOGOTÁ ORIGEN Y EVOLUCIÓN

EL JARDÍN COLONIAL

 
  Patio, barrio La candelaria  

La vivienda urbana desarrollada durante la Colonia, a partir del siglo XVI en Bogotá, se caracteriza por su patrón de absoluta interiorización, en el que todos los espacios giran y se vuelcan sobre el amplio jardín central. En él se siembran árboles y arbustos, plantas ornamentales y medicinales, y en la mayor parte de los casos se construye una fuente de agua en su centro.

A la ciudad por el contrario, es decir al espacio urbano, se le ofrece una lisa y muy simple fachada, por lo general de diseño demasiado sencillo y con ventanas extremadamente pequeñas.

La vida familiar, en aquella época, se desarrolló alrededor del jardín interior. Éste brindó la imagen de una naturaleza ordenáda y por ende dominada, a los conquistadores europeos que en aquel momento se sentían perdidos en medio de un continente inmenso, nuevo y desconocido, cuya diversidad biológica les resultó traumática y abrumadora.

La interiorización de la arquitectura que se entregaba por completo al jardín, negándose al mismo tiempo al exterior, representó una idea cómoda y segura del mundo conocido y seguro a los colonizadores, una curiosa forma de sentirse en España encontrándose a miles de kilómetros de su querida península y con el Atlántico de por medio.

Con este modelo se construyeron gran parte de las viviendas, los edificios religiosos y los conventos hasta la llegada del siglo XX.

LOS PATIOS REPUBLICANOS

 
Fachada Republicana, barrio La Merced    

Por efecto del crecimiento poblacional y la transformación de la composición familiar típica de los habitantes de la ciudad, la vivienda bogotana sufre un brusco cambio a principios del siglo XX. Muchas de las antiguas casas coloniales son subdivididas para crear nuevas viviendas, las que aún siendo mucho menos amplias, mantienen el concepto del jardín. Ahora se crean dos patios:

el de “recibo” de carácter esencialmente ornamental, siempre sembrado con plantas de grandes y hermosas flores, y el de “servicio” localizado a espaldas de la vivienda. Es común la ubicación del comedor separando los dos patios, así, se disfruta del jardín florido a la vez que se tiene estrecho contacto y control sobre la servidumbre. Los demás espacios se organizan en torno a los dos patios.

El trazado de caminos y la consolidación de innumerables pueblos y poblaciónes logra una significativa pérdida de temor frente a la exuberancia de la naturaleza, lo que se refleja en Bogotá en la siembra de árboles y arbustos en nuevos parques diseñados para tal fin. Se crean sociedades que buscan embellecer las hasta ahora precarias calles y avenidas de la capital. En 1907 se inaugura el parque El Bosque y en 1921 el Luna Park donde se celebran fiestas, almuerzos campestres y las célebres ‘batallas de flores’. En algunas viviendas se construyen pequeños antejardines.

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