LAS FLORES DE LOS JARDINES DE SANTA FE DE BOGOTÁ
Luis Fernando Molina Prieto 
Eduardo  Uribe Botero 
Jacquelin Osorio Olarte

© Derechos Reservados de Autor

Primera Parte
Contenido

 
   


FLORES Y JARDINES EN LA MITOLOGÍA
JARDINES DE BOGOTÁ ORIGEN Y EVOLUCIÓN
PLANTAS FLORALES

— FORMA Y TAMAÑO
— LONGEVIDAD
— TIPOS DE HOJAS
— PLANTARLAS Y CUIDARLAS
— FAUNA ASOCIADA

FLORES Y JARDINES EN LA MITOLOGÍA

 
   

FLORES

Si bien cada una posee un simbolismo propio, en general las flores han sido un elemento de carácter simbólico muy profundo en todas las culturas del planeta.

Veamos algunos ejemplos: en el Japón, donde se cultiva con gran delicadeza el arte del arreglo floral (ikebana), la flor se considera el resumen del ciclo vital de todas las criaturas y su efímera duración. La flor que Buda exhibe, en ocasiones, sustituye toda palabra y enseña: es la imagen explícita de la perfección a alcanzar, de la iluminación y la expresión de lo inexpresable. La civilización azteca que desarrolló un calendario muy preciso de 20 días, llamó al último de ellos ‘flor’ (xóchitl) considerando a los nacidos en este día dotados de manera especial para las actividades artísticas y la magia. Asimismo, las flores de los jardines no sólo eran fuente de placer para dioses y hombres, y germen de inspiración para artistas y poetas, sino que poseían significado de trascendencia mística y cósmica, en muchos casos ligado de manera especial con su devenir histórico. En Grecia antigua por estar asociadas a las mariposas se les identificaba con las almas de los muertos.

La flor se presenta a menudo como figura arquetípica del alma y como centro espiritual, variando en este caso su significado de acuerdo al color. En el Taoísmo la flor de oro que emerge a partir de la coronilla es símbolo de la máxima iluminación espiritual.  

 

  Mandala: pintura cósmica.
Arte tibetano, siglo XIX

El romanticismo de fines del siglo XIX, rescató el llamado ‘lenguaje de las flores’ desarrollado un siglo antes por los burgueses alemanes, con el fin de comunicar mensajes específicos a amigos y amantes, para lo que se escribieron libros que explicaban el significado de cada especie. Ejemplos de este cómico simbolismo floral del que aún subsisten algunos elementos son: lila ‘corramos al altar antes que la juventud se acabe’; rosa ‘bella como una flor, déjame reposar sobre tu seno; altramuz ‘encanto celestial e inteligencia hallé en tu corazón’; girasol ‘tu amor es para mi vida lo que el sol para esta flor’; cebolla me repugnas’; saúco ‘cada vez te siento más fría’; pétalo de rosa roja ‘sí’, de rosa blanca `no´.

La rosa es sin duda la flor que mayor significados encarna y la más empleada en Occidente. En la India representa la perfección, la realización sin falla, simbolizando la copa de la vida, el alma, el corazón y el amor. Se la contempla como un mandala y es considerada centro místico.

En Grecia la rosa era una flor blanca, pero Adonis, el amado de Afrodita, es herido de muerte y la diosa desesperada corre hacia él, se pincha con una espina y su sangre tiñe para siempre los pétalos de las rosas, otorgándoles así el significado del amor que supera a la muerte.

El rosetón gótico, enorme vitral circular propio de la arquitectura religiosa del medioevo y la rosa de los vientos, muestran claramente el estrecho vínculo simbólico entre la rosa y la rueda.

 
   

JARDINES

El jardín, por su parte, es símbolo del paraíso terrenal, el paraíso celestial y el cosmos que lo tiene como centro. En Japón, Persia (actual Iran), el Extremo Oriente y en muchas civilizaciones amerindias el jardín es la imagen que resume al mundo, una simplificación de lo infinito. De esta manera, cuando recorremos un jardín estamos dando un paseo por el universo.

El claustro de los monasterios al igual que el jardín cerrado de las viviendas musulmanas con su fuente central, retomado por los españoles y luego trasladado a las casas coloniales colombianas, es una alegoría del paraíso perdido. Sin duda, el poema más conocido acerca del tema del jardín es el Cantar de los Cantares, del cual seleccionamos estos versos:

¡ Entre mi amado en su jardín
y guste de sus frutos deliciosos!
—Entro en mi jardín,
hermana mía, esposa,
a coger de mi mirra y de mi bálsamo,
a comer de mi panal y de mi
miel,
a beber de mi vino y de mi leche.
Comed, amigos y bebed,
y embriagaos de amores...

(4,12,15- 16,5,1)

Dios mismo es el jardín, escribe San Juan de la Cruz: ‘la esposa lo llama así porque entra en el jardín cuando se transporta en Dios’.

El profundo y cautivante significado que la flor y el jardín representan universalmente no ha sido dejado de lado por novelistas y poetas quienes se han valido de ellos para titular muchas de sus obras, así encontramos “Las flores del mal’ de Charles Baudelaire, “Por el sendero de las muchachas en fl or de Marcel Proust, “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, “Doña Flor y sus dos maridos” de Jorge Amado “El jardiner o de Rabindranat Tagore, “Desde e l jardín” de Jerzi Kozinski, o “E l jardín de los Finzzi Contini’ de Giorgio Bassani, por citar unos cuantos.

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