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Segunda parte: Especies florales
A continuación presentamos en orden alfabético, a partir del nombre común, una amplia muestra de las flores que actualmente se cultivan en los jardines de Santa Fe de Bogotá.
Abutilón
Abutilon
striatum
Arbusto de 2 a 3 metros de altura de crecimiento arqueado y flores muy vistosas, visitadas continuamente por aves melíferas como los: colibrís, carboneros y parameros. Requiere buena asoleación.
Origen: Asia Menor.
Flores: amarilla y roja.
Hojas: palmeadas, suaves, borde aserrado, color verde limón.
Familia: Malvaceae.
Abutilón "farolitos"
Abutilon megapotami cu m
Arbusto de crecimiento arqueado de hasta 1 metro de altura. Es similar por sus características al anterior, pero con hojas y flores más pequeñas. Debe recibir buena exposición solar.
Origen:
sur del Brasil
Flores:
blanca.
Hojas:
lanceoladas, de borde finamente aserrado, color verde intenso por encima, y blancuzco por debajo.
Familia:
Malvaceae.
Farolito
Bajo tu luz su amor ella me dió
Y en un beso juró que siempre sería fiel.
Y yo le dije: tú eres la luz del destino
Que has de alumbrar mi camino cual luz de este farolito.
Tango, Plofus y Lara
Acanto
Acanthus mollis
Planta perenne de desarrollo vertical de hasta 1 metro de altura. Se distingue por su espiga floral que presenta flores rosadas y sus grandes hojas que inspiraron a los arquitectos griegos para el diseño de los capiteles corintios de los templos clásicos. Requiere buena asoleación.
Origen:
África, Madagascar.
Flor: blanca.
Hojas: palmeadas, grandes, aserradas en el borde y color verde oscuro.
Familia:
Acanthaceae.
Acedera
Oxalis bowiei
Planta perenne de hasta 30 centímetros de altura. Posee hojas parecidas a tréboles y flores de color púrpura rosado. Necesita buena exposición solar y puede crecer entre rocas.
Origen:
África.
Flor: rosada o violeta.
Hojas:
palmeadas.
Familia:
Oxalidaceae.
Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde...
Federico García Lorca
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