MARIO MEJIA GITUERREZ

 

 

 

MARIO MEJIA GITUERREZ

 

 

 

 

 

El recuento de exploradores, viajeros y científicos en la Orinoquia podría presentarse al menos en dos grandes períodos: colonial y republicano, excusando referencias a los viajeros de la mitología indígena.

La época colonial se manifiesta en correlación con las tres políticas metropolitanas que se sucedieron en la administración de los asuntos americanos: la de los Reyes Católicos, la de los Austrias y la de los Borbones.

La época republicana, a su vez, acusa la influencia del balance de poder entre Europa (en particular Inglaterra) y los Estados Unidos de América con respecto a sus intereses en Sudamérica. Desde luego ocurrió alguna expresión de nacionales en la exploración de los territorios de cada país.

El presente relato llega hasta la década de 1950, es decir, hasta una época en que los aventureros de sello personal han sido ya reemplazados por empleados de instituciones. No nos referiremos a la labor de estas instituciones ni de sus contratistas.

Período de los Reyes Católicos (1492-15 19)

Inocencio VI concedió en 1486 la Bula del patronato a los Reyes Católicos, donde la cooperación entre la Iglesia y el Estado cae bajo la dependencia de este último, al acceder al derecho de proponer candidatos a los nombramientos eclesiásticos. En Bulas de 1493 Alejandro VI otorgó a los Reyes Católicos el derecho exclusivo de evangelización. El "Pase Regio" de 1538 facilitó luego a los Habsburgos controlar toda disposición eclesiástica a las áreas de conquista, y poner en marcha la política de "reducciones" (a cargo frecuentemente de misioneros), paralela a la de "encomiendas" (casi siempre a favor 'de los militares conquistadores).

Las "capitulaciones". constituyeron el inicial instrumento descubridor de los Reyes Católicos, modalidad qué sería heredada por los Austrias o Habsburgos.

Fue Fernando. el Cátólico quien en 1514, determinó convertir la aventura, americana en empresa estatal de colonización, hecho que ocurre con la expedición de Pedrariás a Urabá (Alvarez, 1944). El teólogo Francisco de Cobos redactó para ésta empresa el famoso "requerimiento".

"...y al cabo de diez y siete días los cuales nuestro señor me dio de próspero viento, martes 31 de julio de 1498 a medio día nos amostró tierra, e yo la esperaba el lunes antes... . Esta vez no fue Rodrigo Triana quien gritó tierra! sino Alonso Pérez a la vista de Trinidad. A continuación Colón (en su tercer viaje) explora las costas del Orinoco:

"torno a mi propósito de la tierra dé Gracia y rió y lago que allí hallé, a tan grande que más se le puede llamar mar que no lago mas yo muy asentado tengo en el ánima que allí donde dije es el Paraíso terrenal..." (Gómez. 1978); es el Mar Dulce de Colón.

Alonso de Ojeda, compañero de Colón en su segundo viaje, contaba con el apoyo de su homónimo y primo, inquisidor de España, íntimo del obispo de Burgos Juan Rodríguez Fonseca, malqueriente de Colón. Es así como el de Burgos favorece la aventura de Ojeda, financiada (no por la corona, que ya había adquirido compromisos con Colón) sino por comerciantes de Sevilla. En esta expedición vienen Juan de la Cosa; para morir en Turbaco, Américo Vespucci, para dar un nombre al continente, y Juanoto Berardi, proveedor de armas, agentes de  los Médicis y representante de Colón ante la corte. Zarparon el 18 de mayó de 1499.  Su periplo por las costas del norte de Sudamérica los llevó desde las Guayanas hasta Urabá, ésta la gobernación concedida a Ojeda.

Al poco tiempo de Ojeda zarparon Alonso Niño (compañero de Colón en dos viajes) y Cristóbal Guerra, arribando al Golfo de Paria y regresando a España a principios de 1500. Vicente Yáñez Pinzón avistó costas del Brasil en enero de 1500. A su regreso, costeando, es bautizado el Orinoco como río Dulce; al retorno, cargado de palo brasil para tintorería de textiles, hizo escala Yáñez en La Española el 23 de junio de 1500.

En febrero de 1500 salió de España Diego de Lepe, quien viajó hasta cabo San Agustín (Brasil) en cacería de esclavos. Cristóbal Guerra especializó su segunda expedición a Paria enel "rescate" de perlas (Gómez 1978).

Con Colón, Ojeda, Niño, Yáñez, Guerra y Lepe se cierra el período de los Reyes Católicos, para Continuar con el de los Austrias.

Período de los Habsburgos (1519 - 1700)

Los jesuitas fueron en Sudamérica los principales (y a veces únicos) ejecutores de la política imperial y misional, mediante las "reducciones" de los Llanos, Maynas, Quijos, Chiquitos y Guaraní, que constituyeron la real posesión española en la indefinida frontera luso-española, donde cada una de estas coronas realizaba operaciones expansivas. Expulsados por los Borbones en 1767, al ser considerados un peligro político para la "modernización ilustrada", los jesuitas constituyen la fuente fundamental de crónica exploradora y viajera de los Llanos de Colombia: Gumilla, Rivero, Gilij, Cassani son los cronistas más conocidos de aquella época; Mercado, por el contrario, es el menos mencionado de este grupo.

Dos aventureros inauguran el período de los Austrias: Juan Berrío o Berrío de Queixo, en 1520, fracasando en forzar las barras del río y regresando con el nombre del curso bajo: "Uyaparí"; allí naufragó Juan Cornejo en 1531. (Gómez, 1978).

Diego de Ordaz, 1531-32, remontó el Orinoco desde el mar en extensión del orden de mil kilómetros, hasta los grandes raudales a la altura de Ayacucho, virando luego, guiado por el indígena Tanate, por las bocas del Meta hacia arriba. Este buscador de Eldorado, había ganado de Carlos V escudo de armas y títulos de comendador de Santiago y adelantado del río Marañón por sus aventuras al lado de Ojeda, Juan de la Cosa, Cortés y Velázquez. Fue el primer europeo en. escalar el Popocatepetl. El 20 de mayo de 1530 se firma su capitulación:

"...primeramente vos doy licencia e facultad para que por nos y en nuestro nombre y de la corona real de Castilla podays conquistar y poblar las dichas tierras y provincias que hay desde el dicho río del Marañón hasta el cabo de la Vela de la gobernación de los dichos alemanes en que puede ayer dozientas leguas de costa poco más o menos con tanto que no toqueys en cosa alguna que sea dentro de la demarcación del serenísimo Rey de Portugal nuestro hermano...

Zarpó Ordaz de San Lúcar de Barrameda el 20 de octubre de 1530. Sus tenientes Jerónimo de Ortal, Alonso de Herrera y Alvaro de Ordaz, sucedieron a Diego de Ordaz en las exploraciones del Orinoco con insuceso. Fue en­venenado por su rival Ortiz de Matienzo en viaje de dilucidación de discordias a la Real Audiencia de Santo Domingo. Antonio Sedeño compitió con Ortal desde la gobernación de Trinidad, y murió rumbo al Meta, "enyerbado por cierta india esclava". Se atribuye a Diego de Ordaz la fundación de efímera vida de Santo Tomás de las Guayanas en 1532, cerca de las bocas del Caroní en el Orinoéo (Gómez, 1972; Mejía, 1993). Herrera reconoció el Meta ampliamente en 1535 (Acevedo, 1974). Mientras Ordaz y sus tenientes invirtieron la década de 1530 buscando El dorado de Manoa por el Orinoco y el de los Andes por el Meta, los Welsers cre­yeron hallarlo por el piedemonte del Llano: desde Coro-Venezuela los agentes de los Belzares, banqueros alemanes financieros de Carlos V, buscaron el paso hacia el Birú por el pie de monte de la Cordillera Oriental,, llegando hasta los ríos Caguán, Guaviare y Vaupés de una parte, y hasta Cundinamarca por otra: Jorge Hobermuth von Spira 1536, Nicolás von Federman 1538, Felipe von Hutten 1541. Se atribuye a Federman la fundación de nuestra Señora de Fragua en 1538, que se repetiría 18 años después como San Juan de los Llanos, en cercantas del río Guape, tributario del Ariari, por Juán de Avellaneda, subalterno de los Quesadas de Santa Fe de Bogotá (Acevedo, 1974; Mejía, 1984; Arciniegas, 1988).

El clan de los Quesadas organizó diversas aventuras hacia Oriente:   Hernán Pérez de Quesada, 1542; Juan de Avellaneda, 1555; Frañcisco Pérez de Quesada, 1556; Antonio de Berrío y su hijo Femando, 15 84-97, y luego su nieto Antonio de Mendoza.

Hernán Pérez de Quesada explora los piedemonte del Caquetá y del Putumayo, 154 1-42; mueren siete mil de sus ocho mil indios cargueros; la expedición es licenciada en Sibundoy, valle que ya venía siendo conquistado y colonizado desde Pasto (Mejía, 1993). Hernán se titulará después "descubridor del país de la canela" (Arciniegas, 1988).

Mocoa y Ecija de los Sucumbíos son fundadas en 1556 por Francisco Pérez de Quesada para explotar con brazos de indio placeres auríferos. Estos poblados son pronto des­truidos por las tribus cofanes y encabelladas (Mejía, 1993).

Ambos hermanos, Hernán y Francisco, mueren de rayo en puerto sobre el Magdalena mientras viajaban a Cartagena para dirimir sus pleitos con los Lugo de Santa Marta, ante la llegada del visitador Diez Aux de Armendáriz (Arciniegas, 1988).

El 27 de octubre de 1561 le es cortada la cabeza, después de arcabuceado, a Lope de Aguirre, apodado "el tirano", "en el amplio escenario que tenía por fondo a Barquisimeto". Aguirre había desembarcado su tropa (en especial sus enfermos) en la isla de Margarita, bahía de Paraguache, ,hoy de El Traidor, el 20 de julio de 1561. Su ingreso por el Orinoco probablemente buscara la reconquista del Birú, quizás retomando por el Casiquiare al Amazonas. Esta célebre aventura venía siendo planeada por el virrey del Perú y marqués de Cañete Don Andrés Hurtado de Mendoza desde 1559, con el objeté de ocupar a los levantiscos del Perú y de Quito en la conquista del país de Omagua o de Eldorado.

Partieron los guerreros desde el Cuzco, vía Quito, a los astilleros de Topesana en el Huallaga, de donde zarparon el 26 de septiembre de 1560. El lo. de enero de 1561, el jefe de la partida, Don Pedro de Ursúa (el enamorado de Doña Inés de Atienza) fue asesinado por Aguirre en las bocas del Putumayo. Dice Aguirre en su carta de rebeldía a Felipe II: "...a la salida que hicimos del río de las Amazonas, que se llama el río de Marañón, vine a una isla de cristianos que se llama La Margarita... (Gómez, 1978).

En febrero de 1569, saliendo de Santa Fe de Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada, ya con setenta años, expedición a desde sus encomiendas del piedemonte llanero con 300 españoles, 1.500 indios, 1.100 caballos, 600 vacas, 800 cerdos, buscando El dorado hacia Guayana (Manoa); al cabo de dos años y medio regresan a Bogotá cincuenta españoles y treinta indios. Se calcula en 150 mil ducados la inversión personal de Quesada en esta entrada (Mejía,1993; Arciniegas, 1988).

La uva caimarona o camuirró (Pourouma cecropiaefolia) es descrita por el cronista. Juan de Castellanos en textos de Elegías de varones ilustres de indias(Patiño, 1985), con motivo de este viaje. No obstante el alto costo de su aventura, Gonzalo Jiménez de Quesada obtiene la gobernación de El dorado. Dice en su testamento:

"Declaro por mi sucesor en la segunda vida de la dicha gobernación de Eldorado al capitán Antonio de Berrío, marido de Doña María (de Oruña), mi sobrina, o si él fuese muerto, a su hijo mayor (Fernando), y asilo suplico a su majestad lo conforme a la merced que me hizo de ello"(Arciniegas, 1988).

En 1574 se llevó a cabo la segunda tentativa de Don Pedro Malaver de Silva en busca de Eldorado; de sus 170 hombres sólo sobrevivió Juan Martín de Abújar quien de prisionero de los indios pasó a cacique, fugándose luego a Margarita (Gómez, 1978). Don Antonio de Berrío era veterano de guerra en Lombardía, Flandes e Italia, y contra moros en Africa. Fue el primero en establecer la ruta Bogotá - río Casanare - Meta Orinoco - Guayana - Trinidad en 1584 -86;. llamó al río Meta, Candelaria; fundó el efímero poblado de Santísimo Sacramento en el estrecho de Barraguán (entre las bocas del Meta y del Apure). En su segunda viaje desde Bogotá, 1591 93,fundó en Trinidad a San José de Oruña; un poco más arriba del complejo del delta pobló Santo Tomás de Guayana en 1593, lo que ahora se llama los Castillos de la Guayana; luego promovió mediante su teniente Domingo de Ibargoen y Vera la más numerosa expedición del siglo XVI a América: familias enteras hasta 2.000 personas, 20 capitanes, 22 religiosos, zarparon de San Lucár de Barrameda el 23 de febrero de 1596. A la vista estaba Eldorado, hacia Manoa como lo informara a Berrío el cacique Morequito. Tan lucida esperanza se esfumó prónto: desaveniencias con el gobernador Vides de Cumáná por disputas territo­riales, fracaso del capitán Alvaro Jorgé con la flor de lbs soldados en busca de Manoa, y aparición de Raleigh en escena: quemó a santo Tomás y tomó preso a Berrío; luego de liberado, murió Berrío en 1597 en Santo Tomás a la edad de 75 años. (Gómez 1978). Con la expedición de Berrío, 1596, vino a América el jesuita Bernabé Cobo, de vocación naturalista, quien pasó a Santo Domingo en 1597 y a Cartagena en 1600; de 1629 a 1642 trabajo en Centroamérica, y luego se radicó en Lima, donde murió en 1657. De su extensa obra Historia del Nuevo Mundo los libros qóinto y sexto tratan de plantas americanas, en general peruanas. Su permanencia en el bajo Orinoco fue fugaz (Patiño, 1985).

 

 

 

 

 

El lugarteniente de Raleigh, Lawrence Keynes, informó a Europa sobre el curare en su segundo viaje (1617-18). Sir Walter Raleigh, poeta, filósofo, historiador, marino, cortesano, inventor, estadista, pirata, iniciador del imperio inglés, en 1595 organiza su primera aventura guayánica, dos más en 1615 y una cuarta en 1616. En su fantasioso libro El descubrimiento del vasto, rico y hermoso imperio de la Guayaná recoge la leyenda de los hombres-rayas, de Sipapo, que tienen la boca en el ombligo. Según Raleigh "Guayana. es un territorio que nunca ha sido saqueado ni explotado, la tierra jamás ha sido arada ni la bondad del suelo ha sido nunca abonada, las tumbas no se han abierto para sacar el oro, las minas no se han excavado ni los templos se han saqueado...". "El soldado común peleará por el oro, y se podrá pagar a sí mismo sin encogimiento con patenas de medio pie de anchas...". Encerrado 13 años en la Torre de Londres bajo el cargo de conspiración contra el rey Jacobo (sucesor de la "Reiná Virgen", Isabel), se dedicó a meditaciones y artes de laboratorio de donde resultó su monumental obra Historia del Mundo. Pierde su cabeza, mejor dicho se la cortó el verdugo en 1618, al regreso de su cuarta piratería, porque ya tenía perdida desde 1595 cuando empezó a soñar con Eldorado de Mánoa y desde que su hijo murió en lucha con los españoles en 1616 (Mejía, 1993; Gómez, 1978).

Comentarios () | Comente | Comparta c