MARÍA EUGENIA ROMERO MORENO

A las familias Catimay y Llmejé de Morichito (Casanare),
Gaitán, de.PLinas y Abaribá; Cantanay y Martínez en
Humapo
(Meta); a CasiWo Yepes y a Juan Bautista
Mariño.

A Berichá Aguablanca en Cubará (Boyacá)

MARÍA EUGENIA ROMERO MORENO

A las familias Catimay y Llmejé de Morichito (Casanare),
Gaitán, de.PLinas y Abaribá; Cantanay y Martínez en
Humapo
(Meta); a CasiWo Yepes y a Juan Bautista
Mariño.

A Berichá Aguablanca en Cubará (Boyacá)

 

 

Káua disparando con la cerbatana.  Río Aiary  
Foto - Koch-Grünberg

Preámbulo: Historia y región

La llanura orinoquense colombiana cobra cada día un papel más importante en el ámbito nacional e internacional, no solamente por la existencia de reservas de recursos naturales como el gas y el petróleo así como empresas agroindustriales, sino por su recurso de paisajes y ambientes promisorios para el establecimiento de centros de población tanto urbana como rural. Por otra parte, incipientemente ya parece tomar cuerno un interés y necesidad de las comunidades y de la sociedad en general por ocupar y relacionaxse con el espacio en una forma adecuada al medio con empresas de educación ecológica, turismo científico y ecológico así como con explotaciones biodesarrolladas como la piscicultura, la cría de especies nativas, la silvicultura, entre otras. Sin embargo, los esfuerzos para estos intereses no parecen suficientes; la ecología tal y como toma forma en la región y en el país, por supuesto- aún pertenece a un discurso y no desempeña un efecto real y cotidiano en la sociedad y en los grupos sociales.

La región orinoquense, como tal, ejerce un significativo papel en razón de su localización en la parte septentrional de América del Sur 1 y es bien seguro que en épocas prehispánicas fue lugar de paso de poblaciones procedentes del Amazonas y viceversa así como de los Llanos Occidentales de Venezuela. Debe recordarse, por ejemplo, la migración de grupos Arauquinoides migrantes de los Llanos del Orinoco de Venezuela, pórtadores de tradiciones como la elaboración de cerámica. (Zucchi, Alberta, 1968).

Más recientemente, durante el siglo XIX tuvo lugar una amplia migración de población procedente de Venezuela que se instaló en pueblos ribereños del llano metense, araucano y casanareño.

Las visiones promisorias sobre la región ya las habían propuesto viajeros como A. Humboldt (1846) y Felipe Pérez (1862) entre otros, en el siglo XIX mientras que gobernantes como Rafael Reyes (1905) y Alfonso López Pumarejo (1936) trataron de poner en práctica diversas estrategias como explotaciones productivas la construcción de vías, la colonización dirigida, la adjudicación de baldíos, estudios de diversa índole y la creación de asentamientos

A pesar de algunos esfuerzos ya realizados, solamente en el futuro se podrán ver grandes y mejores acciones para el bienestar y el nivel de vida de sus habitantes. En la Orinoquia existe en la actualidad el crisol de una sociedad nueva como proceso económico, social y étnico en curso.

 

 

 

 

Curandero indígena con pinturas rituales hechas con el achiote (Bixa orellana). El
sombrero y el traje "occidental" muestran el sincretismo entre dos culturas.
Foto: Femando Urbina

En la historia de la región orinoquense es posible identificar elementos comunes con la historia de otras regiones de "frontera" como Urabá y Amázonia, entre otras en donde a través de constantes movimientos político-sociales se han dado etapas específicas a saber: la conquista, la esclavitud, la aniquilación y desplaza­miento de las etnias indígenas, el adoctrinamiento por parte de las misiones, los ciclos de explotación de quina, caucho, animales y pieles de animales, fibras, resinas y más recientemente el auge de la producción de estupefacientes como la pasta de coca y la cocaína. Ello ha dado lugar a una sociedad con unas relaciones determinadas dentro de ella misma y hacia afuera, donde

 

 

 

"las relaciones socio-políticas dentro de las cuales avanzan estas tendencias, favorecen procesos de concentración de la propiedad por medios violentos, lo cual no ha hecho cosa distinta que reproducir y ampliar los escenarios de conflicto interno. Estas condiciones afectan, necesariamente las perspectivas de la región y, dado su significado es indispensable prever un desarrollo más armónico de la misma." (Fajardo, Darío, 1997).

Conflictos económicos y sociales característicos, del siglo XX en la región han dejado como resultado grupos humanos emprobrecidos que habitan los tugurios de ciudades y pequeños pueblos además de colonos y campesinos trashumantes, sin tierra, desplazados debido a conflictos con la propiedad y al tipo. de explotación del medio, además como resultado de las características que han tomado las relaciones productivas, han tenido que acudir a la "migración de retorno esto es, a abandonar sabanas, selvas y conucos que construyeron y ocuparon hace 15 ó más años.

 

 

  "Los conflictos desatados en buena parte de nuestra Orinoquia, resultantes del traslado hacia su interior de las problemáticas derivadas de la concentración de la propiedad, del aprovechamiento inadecuado de los recursos naturales, de la pobreza y la exclusión, han resultado en la extensión hacia ella de los escenarios del narcotráfico y de la guerra asociada con él de una u otra forma."(Fajardo, op. cit.).

Los grupos indígenas no han sido ajenos a la historia reciente en la Orinoquia: afectados por la ocupación de su territorio ancestral en sabanas y matas de monte hubieron de plegarse unos a las instituciones de la misión, la hacienda y el hato; otros buscaron más al oriente y al sur refugio en selvas y sabanas adquiriendo recientemente el derecho a Resguardos y Reservas. Al escribir la historia del siglo XX en la Orinoquia deberá afirmarse que ésta se caracterizó por los conflictos políticos y sociales derivados de las relaciones productivas en el interior del país que llevó a una amplia migración de población desde finales de los años 1950 hasta 1960 durante la etapa conocida como "la guerra" y, por un continuo conflicto social, político  y militar entre actores del narcotráfico, el paramilitarismo, la guerrilla y miembros de las instituciones del gobierno, donde la población civil integrada por campesinos, colonos, comerciantes, agricultores, ganaderos e indígenas entre otros- se encontró entre el fuego cruzado.

 

 

 

Foto de una antigua maloca del alto Río Negro
tomada por el etnólogo Theodor Koch - Grünberg

En el futuro próximo es deseable que los esfuerzos de investigación sociológica, geográfica, antropológica, etnológica, histórica y etnográficá se desarrollen ampliamente para ser divulgados entre sus coterráneos y que de esta manera el saber ciéntífico acumulado cumpla el papel de la ciencia: diseminar y profundizar el conocimiento. Para ello el hombre orinoquense y llanero del siglo XXI se apoderará de lo mejor de la tecnología para conocer, reproducir y ampliar este acervo social y cultural, compartirlo en su región y con los habitantes de otras áreas del país.

El espíritu del próximo milenio abre compuertas para establecer y desarrollar mecanismos de ampliación y divulgación del conocimiento adquirido en  diversas ramas del saber: la etnología, la etnohistoria, la arqueología, la literatura oral, el folclor, la ecología, la geografía y la historia.

Es importante señalar que en el contexto del desarrollo institucional la creación de centros académicos regionales en la Orinoquia es bien reciente; la Universidad Tecnológica de los Llanos Orientales.-Unillano  se creó en 1976; en la década de los años 80 le siguieron la organización de instituciones como Córpometa y los programas de educación a distancia de diversos centros como la Universidad Santo Tomás y la Escuela Superior de Administración Pública -ESAP-, entre otras. La Universidad de la Amazonia en Florencia fue creada en 1982 y el Instituto de Investigaciones Amazónicas Imani, en 1984. Existen todas la posibilidades de dar estructura y acogida a esfuerzos de investigación que permitan desarrollar, divulgar y compartir el conocimiento sobre la región.

 

 

 

¿ Quiénes son ellos?

Los grupos indígenas de la Orinoquia han utilizado tradicionalmente los nichos ecológicos o biomas de manera alternativa. Estos grupos, ligados estrechamente al medio natural, mantienen una relación directa con los elementos que le proporcionan al hombre los medios de subsistencia, elementos que deben ser aprovechados en forma racional manteniendo el equilibrio que permita la supervivencia

Los grupos étnicos llanero-colono y las distintas etnias de ascendencia aborigen, a saber: Achagua, Amorúa, Chiricoa, Cuiva, Curripaco, Guahibo-Sikuani, Guayabero, Macaguane, Maciguare, Piapoco, Piaroa, Sáliba, U'wa (Tunebo) y Yaruro, son los grupos que ocupan la región orinoquense. Actualmente estas etnias, en su mayor parte, acusan graves y preocupantes situaciones de deterioro físico y cultural y escasos niveles de bienestar en su vida  cotidiana; viven el arrebatamiento e invasión de los territorios ancestrales y la crisis en la identidad y organización política. Aún los grupos aborígenes son vistos con una actitud generalizada de superioridad por parte de la sociedad nacional que -desafortunadamente- ya en el siglo XXI, no ha cambiado.

Las formas "antiguas" esto es, coloniales- de dominación: esclavitud, vasallaje, servidumbre, endeude, adoctrinamiento, han sido sustituidas por otras; algunas de ellas permanecen; entre éstas, por ejemplo, el endeude, la servidumbre, el clientelismo y el adoctrinamiento religioso y político.

Las estructuras sociales y económicas fueron cambiando con e tiempo y algunas de ellas sabemos que desaparecieron; pero desconocemos si las etnias actuales han sustituido totalmente los objetos de intercambio intertribal e interétnico por otros; si se dan intercambios ceremoniales, ajustados a nuevas realidades religiosas; o si, por ejemplo, las cadenas productoras de curare, barbasco, caraño, objetos de fibra, canastos, ralladores de yuca, achiote, pescado seco para no citar sino unos pocos artículos aún perviven. Es cierto que han adoptado un amplio número de objetos y alimentos de la sociedad occidental.

1 Se anota que es más o menos a comienzos de la década de los años 1980 cuando comienza a aparecer en la literatura sobre la región la denominación  "Orinoquia - región orinoquense"; antes más bien denominada "los llanos o el llano"

 

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