HILDA LUCÍA DÍAZ G.

 

El presente artículo tiene como propósito aprovechar la información existente sobre las características de lo llanero, para intentar descifrar la significación simbólica de los textos 1 verbales y no verbales, de algunas manifestaciones culturales llaneras.

La semioticidad (significación) de una cultura, está dada fundamentalmente por la forma en que esa sociedad se relaciona con los signos y los convierte en un sistema de representación para facilita comunicación social. Dentro de los elementos culturales que sufren este fenómeno están los comportamientos sociales, los mitos, los ritos, las creencias. La lengua cumple un papel muy importante en la relación del signo con la comunicación puesto que se efectúa a través de ella. Sin embargó, el estudio de la tipología de una cultura no sólo se hace a través de la lengua, ya que existen otros tipos de lenguajes que también juegan un papel muy importante, como el no verbal y el icónico.  

Así, en este estudio de la cultura llanera consideramos en primer lugar la correspondencia de lo simbólico con el lenguaje verbal y el no verbal, es decir, las manifestaciones culturales expresadas a través del habla particular del llanero, y a nivel no verbal, los diferentes tipos de rituales que se realizan en diversas ocasiones. En segundo lugar, tratamos la relación simbólica espacio-sociedad llanera, y las relaciones proxémicas del llanero con su entorno.

La propuesta de análisis de la cultura llanera que hacemos es, hasta donde sabemos, novedosa. En este artículo pretendemos sólo proponer una fuente insospechada de información sobre el llanero y su entorno, dejando planteada la necesidad de eláborar un estudio de la cultura desde esta óptica.

Consideraciones generales

Desde el punto de vista del significado de una cultura ante propios y extraños es muy importante tener en cuenta que “la cultura no es un conjunto universal, sino tan sólo un subconjunto de una determinada organización. Por esto al hacer un estudio semiótico de la cultura vemos cómo la organización cultural que presenta un determinado grupo cultural es una organización cerrada que se presenta con el transfondo de la no-cultura. La no-cultura es lo diferente, lo extraño a mi modo habitual de ver, sentir y actuar en el mundo. Es una religión diferente, un modo de vestir diferente, una manera de pensar diferente. Pero siempre el sentido de nuestra propia cultura está dado por la oposición, por esa existencia del otro, de la no-cultura, que es lo que en últimas dota de significado a mi propio comportamiento cultural”. 2  Así, el sentido está en la diferencia.

El estudio semiótico de la cultura llanera nos lleva a considerarla como un conjunto que hace parte de una macrocultura, la colombiana. A su vez, una tipología de esta cultura nos plantea la existencia de las subculturasque la conforman: la de los cultivadores, la del llanero citadino, la del llanero criollo, la de los colonos. Los rasgos significantes -semióticos- que caracterizan estas subculturas, son los que van a hacer diferente al llanero del costeño, del bogotano y del habitante de cualquier otra región del país. Por su parte, el conjunto de rasgos semióticos que caracterizan la macrocultura colombiana, permiten diferenciar al colombiano de un francés o un mexicano.

Lámina de Edouard André. Vaquería en el Llano, Obra de Riou,

En la base de la significación de la cultura llanera está una oposición fundamental que es la esencia que caracteriza lo llanero: el estatismo versus la movilidad. Así tenemos que una de las características del llanero criollo es su movilidad, puesto que tiene que desplazarse continuamente para laborar en los hatos. Este hecho genera formas especiales de relacionarse con la sociedad y el entorno, determinadas no sólo por la oferta de trabajo en los hatos, sino también por las épocas de invierno y de verano, que en el Llano rigen el tipo de trabajo que se realiza.

El colono, otra de las subculturas llaneras, se desplaza también por motivos diferentes; su vida está atravesada por un continuo movimiento. Por su parte, el llanero citadino ha perdido su movilidad y se ha vuelto relativamente sedentario obligado por los nuevos oficios que desempeña. Los cultivadores o conuqueros son, dentro de esta cultura, prácticamente una minoría. Sin embargo, en razón de su oficio se vuelven sedentarios, hasta que el terreno se agota y se ven obligados a buscar un sitio más fértil.

La movilidad del llanero es lo que caracteriza a esta raza como una raza bravía que necesita de grandes espacios para poder vivir y que la lleva a buscar por todos los medios su libertad; hecho ampliamente demostrado en las gestas libertadoras y en las diferentes épocas de violencia de la región y el país.

Por otro lado, es interesante observar cómo en las épocas de grandes cambios sociales las culturas aumentan su signicidad (aumento del simbolismo). En los Llanos este aumento de simbolismo se ve reflejado en la sociedad consumista que impone hasta en el hato más alejado en la llanura o en la espesura del bosque, la presencia del radio, del televisor o del teléfono, que han ido suplantando lenta pero inexorablemente la tradición oral. Los cuenteros de antaño han ido desapareciendo para dejar espacio al vacío de comunicación e interacción humana que trae consigo la televisión. Además de la connotación que estos electrodomésticos tienen, pues se convierten en signo de estatus para el que los posee.

 

Relación de la cultura con el lenguaje verbal y no verbal

En el análisis semiótico de la cultura, un elemento importante a tener en cuenta es la relación de ésta con la lengua natural. El desarrollo de la lengua natural dentro de una cultura “es lo que proporciona a los miembros del grupo social el sentido intuitivo de la estructuralidad con su transformación del mundo “abierto” de los realia en el mundo “cerrado” de los nombres, obliga a los hombres a interpretar como. estructuras fenómenos cuya estructuralidad, en el mejor de los casos, no es evidente... Es suficiente con que los participantes en la comunicación lo consideren una estructura y lo utilicen como tal, a fin de que comience a revelar propiedades paraestructurales. Se comprende pues, cuán importante es la presencia, en el centro del sistema de la cultura, de un manantial tan vigoroso de estructuralidad como es el lenguaje”. 3

Resulta pues comprensible cómo el habla de una región identifica de manera inequívoca al habitante de la misma: la “r rodada” del bogotano, la” s sibilante” del paisa. El llanero tampoco está exento de características peculiares en su expresión. 4  Según un estudio realizado por el profesor José Joaquín Montes del Instituto Caro y Cuervo 5 , los siguientes son los aspectos típicos del habla llanera:

La herencia indígena. Los habitantes indígenas de la comarca han dejado su huella en el lenguaje cotidiano del llanero, en diferentes términos que han ido pasando de las lenguas indígenas al español. Así tenemos voces indígenas en los nombres de las plantas de la región como cumare, mapora, suy, yaray, bototo, etc. En los utensilios que el criollo ha adoptado de las culturas indígenas tales como chiramo “utensilio colgante” (expresión utilizada en Tame), budare, mapire “canasto” (expresión utilizada en Arauca); catumare “vasija de palma”, corota “vasija de totumo”; o en los alimentos indígenas como majule “papilla de topocho”, catibía “masa de yuca rallada”.

 

1 El concepto de texto qué manejamos es el que propone Lotman:
“Entendemos por texto en un sentido más amplio, cualquier comunicación que se haya registrado (dado) en un determinado sistema signico. Desde este punto de vista, podemos hablar de un ballet, de un espectáculo teatral, de un desfile militar y de todos los demás sistemas sígnicos de comportamiento como de textos, en la misma medida en la que aplicamos este término a un texto escrito en una lengua natural, a un poema o a un cuadro”. Jurij Lotman et al. “El problema del signo y del sistema sígnico en la tipología de la cultura anterior al siglo XX”. En: Semiótica de la cultura. Ediciones Cátedra, Madrid, 1979. (:245).
2 Jurij M. Lotman y Boris A. Uspensky. “Sobre el mecanismo semiótico de la cultura”. En: Semiótica de la cultura. Velograf, Madrid, 1979. (:67).
3  Idem. (:70).
4 Según Saussure el habla es el evento individual en el que interviene la voluntad del individuo para realizar las combinaciones que considere pertinente hacer Ferdinand de Saussure. Curso de lingüística general. Nuevomar, México, 1982 (:35,40,41).
5 José Joaquín Montes. El español hablado en los Llanos Orientales. Presencia, Santa fe de Bogotá, 1996
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