EXTRACCIÓN DE FLORA Y FAUNA
Esta actividad constituyó otra contrapartida de reséate. Humboldt encontró en el campamento tortuguero de Pararuma (entre las bocas del Apure y del Meta) que los misioneros comerciaban telas, aparejos de pesca y herramientas metálicas europeas contra productos indígenas: tabaco, peramán o breo o resma de “maní”, tinte, chica, huevos de tortuga, aceite de estos huevos, aves vivas (especialmente gallitos de roca) y micos.
Animales vivos eran exportados a Europa como curiosidades tropicales. Humboldt compró algunos con el mismo fin.
CRÍA DE GANADOS
El “hato” constituye la obra maestra colonial en el Llano. Los jesuitas lo llevaron a la máxima expresión en sus reducciones. De acuerdo con Gómez Picón (1978) fue en 1530 cuando la audiencia de Santo Domingo redespachó a Venezuela dieciocho vacas paridas, dos potros garañones y diez yeguas jerezanas; este pie de cría y once familias cordobesas, encabezadas por Cristóbal Rodríguez, partieron de El Tocuyo para fundar el caserío de San Luis de la Unión en el piedemonte, entre el Arauca y el Apure. Para fines del siglo XVI ya existían en el Apure y Guárico 14.000 vacunos y 7.000 caballares; a mediados del siglo XVII veinte hatos contaban allí 138.000 cabezas.
La Comisión de Límites, a mediados del siglo XVIII, hizo esfuerzos por dar base económica a la propuesta colonizadora borbónica en el alto Orinoco. No se trataba ya del modelo inicial de poblamiento separado entre europeos e indios por encomienda, sino de las fundaciones mixtas con capitán indígena y tenientes colonos.
Don José Solano, al servicio del Virreinato de Santa Fe, por indicaciones del propio Don José Iturriaga, comisionado de límites, envió ganado vacuno a Santa Bárbara en las bocas de Ventuari; su conductor, Miguel Sánchez, murió al llegar a dicho sitio. Ocho años después el gobernador de Guayana Miguel Ceñtunión despaché otro lote vacuno a las sabanas de la Esmeralda, ganados que ya habían desaparecido en 1795. Desde luego las sabanas o caatingas del alto Orinoco constituyen un ambiente menos nutritivo a los ganados que las sabanas graminosas del llano.
El plan geopolítico de los Quesadas, la comunicación del Nuevo Reino de Granada con la Metrópoli, podría efecttiarse por la ruta Casanare-Orinoco (calificada todavía a mediados del siglo XIX por el geógrafo Eliseo Reclus como la ruta natural entre Bogotá y Europa). Se trataba de una conclusión que resumía las experiencias de los Welsers al Llano desde Venezuela (década de 1530), las de los propios Quesadas y de sus tenientes, desde Bogotá (décadas de 1540 y 50) así como las de Ordaz y Hortal desde las propias bocas del Orinoco.
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| Aserrío maderero en el Retorno. Guaviare Foto: Fernando Urbina |
Don Antonio de Berrío, al casar con sobrina de Gonzalo Jiménez de Quesada, hereda los planes políticos de los fundadores del Nuevo Reino. Entre 1584 y 97 Don Antonio y sus tenientes establecieron la ruta Bogotá -Casanare - Meta - Orinoco - Trinidad, fundando Santo Tomé de la Guayana (después Angostura) y San José de Oruña en Trinidad.
Don Martín de Mendoza y Berrío, tercera generación de los Berríos (Don Antonio y luego Don Fernando) encomendero de Chita, hace alianza con los jesuitas y equipa al padre Dionisio Mesland para qué continúe fundaciones en la Guyana (bajo Orinoco).
En 1661 se procede a la fundación jesuita de San Salvador del Puerto de Casanare, dándose principio a la extensa cadena de fundaciones de esta Compañía en Orinoquia hasta su expulsión. en 1767.
La reducción jesuita implica también actividades artesanales. Manare, Morcote, Támara produjeron y comerciaron lozas y lienzos que abastecían al Llano y que competían en el altiplano andino con las artesanías de Quito, Socorro y Tunja.
Los mayores hatos de los jesuitas fueron los de Caribabare, Cravo y Tocaría en la región del Casanare, y de Apiay en la región del Meta. Hatos menores fueron: San Miguel de Macuco (Orocué) con 22.000 reses en 1730; San Francisco Regis (2.068 indios) con 20.000 reses, 1716, situado según Humboldt en el desfiladero Barraguán entre las bocas del Meta y el Apure; San Luis de Casimena (1.032 indios) con 24.000 reses, 1746; San Agustín de Guanapalos (663 indios) con 33.000 reses, 1763 (Romero, 1983). Hatos misionales posteriores a los jesuitas muestran inventarios modestos; es el caso de los agustinos: Santa Rosa de Capabune (460 indios) con 900 reses, 1794; San Pablo de Guacavía (631 indios) con 1.200 reses, 1784; San José de Caviona (458 indios) con 900 reses, 1793; San Nicolás de Buenavista (450 iridios) sin inventario, 1794; San Guillermo de Arimena (405 indios) con 900 reses, 1805 (Romero, 1983).
Correlativa con la estructura del hato se generó la institución de los vegueros, fuerza de trabajo auxiliar, relativamente independiente, con agricultores de autosubsistencia, proveedores del hato.
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| Crías de caballos en el piedemonte Foto - Fernando Urbina |
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| Conos de Chiqui-chiqui, fibra que se extrae de la palma Leopoldinia piassaba. Se usa en fabricación de escobas y cepillos. Río Guianía |
MODALIDADES MODERNAS
Con esta denominación nos referimos a la evolución republicana de la aprehensión de los recursos. La ganadería en el primer siglo republicano continúa basándose en el hato de cría.
De otro lado la introducción de las jóvenes repúblicas al comercio internacional desataría modalidades extractivas que constituyen la más dolorosa historia de las relaciones entre la clase empresarial exportadora y los aborígenes del sector selvático.
EXTRACCIÓN DE RECURSOS DEL AGRO PARA LA EXPORTACIÓÑ
Humboldt, 1800, postulaba a Angosturas como puerto de ventajas frente a la Guaira y Puerto Cabello con relación a la navegación á vela hacia Europa. Las actividades del alto Orinoco se realizaban entonces en el eje San Fernando de Atabapo-San Fernando de Apure-Barinas. El llano barinés entregaba mulas, azúcar, cacao, cueros, añil, algodón a cambio de géneros europeos.
Agustín Codazzi, al servicio entonces del gobierno de Venezuela, denunciaba en 1838 las abusivas relaciones de servicio de los indígenas en el alto Orinoco: “...la primera medida que toman al recibir el bastón Codazzi se refiere a “los políticos”, o sea, a los administradores gubernamentales es la de llamar a todos los indios útiles, hacerles abandonar sus conucos y casa y llevarlos al Casiquiare a cortar madera, otros a reunir chiquicbique, y después a torcer cabuya, a construir lanchas; mientras que las mujeres las emplean en tejer chinchorros, dándole su pacotilla al 500 por ciento
En 1841, Páez, en su “decreto orgánico de las misiones de Guayana”, se ocupa de reafirmar los derechos ciudadanos de los indígenas, y ordena que éstos ,sean asistidos en sus contratos por el director de la reducción o quien lo represente.
En 1845, Soublette vuelve nuevamente en un decreto contra los abusos en el alto Río Negro, y especialmente apunta a que los funcionarios de las reducciones remuneren a los indios cuando, se’ sirvan de ellos, y además respeten los compromisos de los indios con terceros.
En 1856, José Tadeo Monagas, en decreto de junio 2, vuelve sobre la “igualdad” ciudadana de los indígenas ante sus contratantes. Y en 1857 “queda abolida, la moneda ficticia de corotos”, capital circulante del endeude.
En 1873,José Antonio Guzmán Blanco decreta entre otras medidas igualitarias para los indios,, que “con la muerte del indígena quedan canceladas todas las deudas”, frente a la heredabilidad de los compromisos. Pero el llamada “padre y protector de los pobres» también decreta:
Art. 31 . El cargo de concejil es inexcusable de todo indígena idóneo para el caso, el servicio de posta o correo en el Territorio y el de bogas, patrones y prácticos. Por estos servicios deberá alimentársele y remunerársele suficientemente.
Art. 32. También es cargo inexcusable el servicio de cazador o de pescador impuesto por el prefecto con duración determinada cuando, según la costumbre y necesidad, esto sea indispensable, a juicio del gobernador. Deberá igualmente alimentarse y remunerarse racionalmente al indígena que preste estos servicios.
Este artículo 32, es toda una síntesis de la estructura vertical social de opresión y explica la rebatiña regional del poder político en alianza con los mercaderes locales: un centenar de gobernadores entre 1842 y 1900.
Destácanse aquí, de un lado, Michelena y Rojas, “el viajero universal” (uno de los cuatro gobernadores del breve período 1856-57) en cuya fugaz administración prevalecieron el respeto a los derechos ciudadanos, la libertad de movimiento, el pago del salario en dinero; y de otro, Tomás Funes, 19 13—1921, personaje que tipifica’ el comerciante — gobernante de la época.
El decreto de Guzmán Blanco es particularmente agresivo contra Colombia:
Art. 35. Por el Ministerio de Hacienda se dictarán las medidas necesarias al establecimiento de una aduana, para las importaciones de Colombia, en el punto limítrofe con Venezuela, que es donde se reúne el Guayabero y el Ariari para formar el Guaviare. Esta oficina deberá establecerse, entre tanto, en San Femando de Atabapo, se faculta al gobernador del Territorio para que la vaya situando hacia el este (sic), hasta que pueda definitivamente colocarse en el punto mencionado.
Trataba el presidente Guzmán de aprovecharse del bajo nivel de posesión de Colombia sobre el Guaviare, frente a la presión de Colombia hacia el este a través de los ríos Meta y Arauca.
Joaquín Días Escobar se declara consciente de esta situación geopolítica, por lo mismo justifica la fundación de Orocué, en agosto de 1858, que él se atribuye. Colombia había decretado en 1861 la libre navegación del Meta y sus afluentes y mantenía aduana en las bocas del Casanare.
En 1869 el ejecutivo venezolano reglamenté el tránsito comercial hacia Colombia y creó el resguardo de El Amparo en Arauca. Venezuela buscaba heredar los beneficios que le confería el hecho de que Angostura fue sede del primer gobierno de la Gran Colombia. En 1819 José Prudencio Padilla fue encargado de limpiar de naves de guerra españolas el bajo Orinoco.
Entre agosto de 1818 y marzo de 1819 el Puerto de Angostura registré 204 zarpes y atraques. En 1818 el gobernador inglés de Trinidad, ,Mr. Wooffor, ensayé la navegación a vapor hacia el bajo Orinoco. Ese mismo año la goleta “Baninesa” hizo el aprendizaje de la ruta hacia Nueva York.
En 1821 el Congreso Grancolombiano decretó exencines a la importación de elementos necesarios para la agricultura, la minería y la navegación. Se prohibía la importación de azúcar, panela y añil; y en 1823 el coronel inglés James Hamilton recibió privilegio para navegar a vapor el Orinoco, iniciativa fallida.
Entre 1856 y 57 se logró establecer un servicio de vapor por el río Meta. En 1864 el Orioco era visitado por buques de 16 banderas europeas y de Estados Unidos. A su vez, las casas comerciales de Manaos se proyectaban sobre el alto Orinoco y el Río Negro.
En 1862 el comercio del Guainía y del Atabapo declaraba que las mercancías brasileras resultaban más baratas que las introducidas desde Angostura. Mientras’ tanto el piedemonte llanero continuaba su intercambio andino: Codazzi, en cumplimiento de su contrato con el gobierno de José Hilario López, anota que el cantón de Cocuy, de la provincia de Tundama.
“con los indios Tunebos recibe el cantón: cacao, cera, mochilas, otoba, caraña y la yerba yopa, que cura la encefalia; da en cambio: sal, ruanas, herramientas y objetos de adorno. Con Casanare recibe el cantón ganado vacuno; da en cambio: caballos, mulas, salones”.
Entre 1860 y 1869 pasaron por Ciudad- Bolívar (Angostura) con fines de exportación:
Pieles de res 1’400.000 unidades
Pieles de venado 494.000 unidades
Sarrapia 327.000 libras
Bálsamo de copaiba 249.000 libras
Tabaco 28.000 pacas
Algodón 16.000 balas
Café 16.000 sacos
A lo anterior se añaden cantidades no precisadas de cacao, caucho, amargó, dividivi y añil.
El estilo de las importaciones era, en 1821: sillas de montar, fuetes, cajas de costura, vestidos, jabones, cepillos, brochas y escobillas, negro de humo, pantalones, barberas, navajas, tijeras, pistolas, sables, cerveza.
Los productos principales de extracción selvática orinoquense fueron en su orden histórico:
El chiquichiqui; fibra de la palma Leopoldinio., que ya era conocida desde la época colonial, para torcer cables de marinería.
La quina; que se exploté en el piedemonte llanero. Villavicencio aparece en 1842 como fundación de agricultores de Quetame que necesitan una base para obtener pieles de animales silvestres y quina, y que creen poder cultivar allí cacao y caña (Romero, 1983); las quinas orientales no alcanzaron a ser exportadas.
